A más de 30 años del asesinato de la democracia chilena

Manuel Camargo Sánchez *

Los días 11 de septiembre serán recordados por su dosis de dolor y por el asombro que han provocado a nivel mundial. Sin duda es una fecha de tristes sorpresas y duras lecciones para la humanidad. Este 11 de septiembre de 2003 se cumplieron treinta años de la caída de un régimen que, por voluntad popular, había sido electo para conducir a Chile hacia un socialismo democrático de amplias libertades.

Entre los gobiernos que en la historia del hombre han sido saboteados y pasados por sangre, destaca el del doctor Salvador Allende Gossens, quien muriera asesinado desde la trinchera de la legalidad y de la dignidad el 11 de septiembre de 1973.

Con motivo del trigésimo aniversario de tan lamentables hechos, presentamos en estas páginas, justamente, una treintena de testimonios relacionados con el golpe de Estado que quebrantó la legalidad y asesinó la democracia en ese país sudamericano.

En estos testimonios el lector encontrará, sin duda, huellas de traición, cinismo y descaro de los militares que aplastaron con bayoneta en mano el intento chileno por el socialismo.

Los textos que se reproducen también destacan por su crudeza y por la serie de graves violaciones a los derechos humanos que se registraron durante los primeros tres años de dictadura militar, la cual controló la patria chilena alrededor de tres lustros.

Queden estos testimonios como memoria de esos hechos tan reprobables como indignantes, y como recuerdo de lucha para toda Latinoamérica y vergüenza para toda la humanidad.

1. 11 de septiembre de 1973… Último mensaje por radio de Allende: “No renunciaré. No lo haré. Notifico ante el país la actitud increíble de soldados que faltan a su palabra y a sus compromisos. Hago presente mi decisión irrevocable de seguir defendiendo Chile. Señalo mi voluntad de resistir con lo que sea, a costa de mi vida, para que quede la lección que coloque ante la historia a los que tienen la fuerza y no la razón. Exhorto a los obreros a ocupar las fábricas y a las fuerzas armadas pido que cumplan su deber constitucional…” (Grandes alamedas. El combate del presidente Allende)

2. “Las fuerzas armadas y carabineros están para iniciar la histórica y responsable misión de luchar por la liberación de la patria del yugo marxista” (primer comunicado de la junta militar. Últimas Noticias de Excélsior, 11 de septiembre de 1973). (La noche de las culebras)

3. En 1973 la presión económica, la campaña de desprestigio e incluso el terrorismo ascendieron hacia una culminación (…). El presidente Allende tuvo que enfrentarse a golpes militares, escasez severa de alimentos por el ocultamiento de ellos con fines especulativos, huelgas casi constantes y la presión política interna y externa. (Día 11: asesinar a Allende)

4. Y esa “lucha” ha llevado a los militares a violar todos los pactos internacionales existentes. A no permitir el ingreso al país de misiones internacionales de la Cruz Roja, de la ONU y a negar los salvoconductos a quienes han obtenido asilo en las diferentes misiones diplomáticas acreditadas en el país. (Chile: una traición al futuro)

5. El mismo día del golpe, el escritor Gabriel García Márquez envió el telegrama siguiente: “Generales Augusto Pinochet, Gustavo Leigh, César Mendoza Durán y almirante José Toribio Merino, miembros de la junta militar. Santiago (Chile): Ustedes son autores materiales de la muerte del presidente Allende y el pueblo chileno no permitirá nunca que lo gobierne una cuadrilla de criminales a sueldo del imperialismo norteamericano. Gabriel García Márquez.” (Día 11: asesinar a Allende)

6. La fisonomía del país se transformó radicalmente en unas cuantas horas: nadie hablaba ni comentaba lo sucedido en la calle, grupos de silenciosos transeúntes llegaban hasta las inmediaciones de La Moneda y se concretaban a observar cómo humeaba el edificio y a los grupos de bomberos y de soldados que removían los escombros. (Chile: una traición al futuro)

7. “A los que estaban heridos los remataban a culatazos o con patadas en la cabeza. Y a las mujeres, a las mujeres, Dios mío, les metían las bayonetas por la raja. ¡Hijos de puta! A otras chiquillas que estaban tiradas, no sé si heridas o muertas, el bayonetazo iba a los senos, directo, para cortárselos…” (Día 11: asesinar a Allende)

8. Como en ningún otro plantel, el de la Universidad Técnica del Estado fue víctima de la saña de los militares que, al igual que la derecha chilena, consideraban a esa escuela un bastión de comunistas y socialistas por el solo hecho de cursar carreras técnicas y de que la mayoría de sus alumnos fueran jóvenes, de ambos sexos, provenientes de la clase media baja o hijos de obreros. (Día 11: asesinar a Allende)

9. Ése era un nuevo espectáculo en las calles de Santiago: grupos de soldados, acompañados por los civiles activistas de Patria y Libertad, quemaban libros en las esquinas, a las puertas de casas particulares, de las librerías que habían sido saqueadas con anterioridad. (Chile: una traición al futuro)

10. A medida que el tiempo pasaba el baño de sangre continuaba. Hora tras hora las disposiciones de la junta militar eran más y más drásticas. La palabra juicio había sido borrada del diccionario y su lugar lo ocupaba ejecución. Fusilamiento, sumarísimo, de todo aquel que fuera sorprendido en las calles durante el toque de queda, de quien fuera sorprendido realizando propaganda en favor del antiguo régimen, de quien osara resistir, incluso con el pensamiento o la palabra, lo dispuesto por los representantes del “nuevo orden”. (Día 11: asesinar a Allende)

11. Las cárceles y los establecimientos militares habilitados como tales fueron insuficientes para albergar a los siete mil presos políticos existentes tan sólo en la capital del país. Los integrantes de la junta militar ordenaron entonces que el Estadio Nacional y sus túneles se transformaran en la inmensa prisión donde los detenidos, después de haber sido brutalmente interrogados en los sótanos del Ministerio de la Defensa o en departamentos requisados para ello, eran conducidos. (Día 11: asesinar a Allende)

12. Tres días después del golpe (los militares) emitieron una proclama, afirmando que si la decisión de deponer (…) a Allende se hubiera aplazado un día más, se habría consumado “el propósito criminal de destruir las libertades de nuestro pueblo y entregarnos a la esclavitud”. Continuaron manifestándose “conscientes” de la responsabilidad suprema de ser “los guardianes más celosos de la soberanía nacional…” (La noche de las culebras)

13. La xenofobia hizo su aparición en el festín iniciado el 11 de septiembre. Alguien dijo que la junta militar clasificaba a los “delincuentes” en comunes, extremistas y extranjeros. Lo confirmó la expulsión de treinta exiliados políticos uruguayos (…), la de trescientos diez bolivianos (…) y la desaparición de más de un centenar de brasileños. Eso motivó que miles de bolivianos residentes en Chile pidieran a su país la amnistía inmediata para poder regresar a su país natal, explicando que ser extranjero en Chile era para la junta militar un “delito” que se castigaba con prisión, vejaciones, torturas y hasta con la muerte. (Día 11: asesinar a Allende)

14. El administrador de editoriales estatales (…) hizo publicar una lista de casi cuatrocientos libros prohibidos en Chile, que incluye desde obras de historia, sociología, antropología y economía, hasta novelas, pasando por las de Pablo Neruda. Los libros vedados fueron retirados de las librerías. (Día 11: asesinar a Allende)

15. El canciller chileno, almirante Ismael Huerta, reveló que “Allende planeaba un golpe de Estado, y que los militares sólo se le habían anticipado. Así es, en efecto, el ‘diabólico’ Allende fraguaba autoderrocarse, proclamar como presidente a Pinochet, para después ‘suicidarse’ metiéndose dieciocho balazos en la espalda” (Ovaciones, 2a. edición, 8 de octubre de 1973). (La noche de las culebras)

16. (…) El secretario general de las Naciones Unidas, señor Kurt Waldheim (…), instó al gobierno del general Pinochet a investigar la situación de los prisioneros desaparecidos. La respuesta del gobierno chileno —tres meses más tarde— no sólo fue evasiva y totalmente insatisfactoria, sino que se tradujo en el continuo hostigamiento de los familiares. (Prisioneros desaparecidos en Chile)

17. Luis Pals, periodista argentino, informó que los pelotones de ejecución fusilaron en plena calle a mujeres encintas y a niños. Por lo menos dos sacerdotes murieron en la represión ejercida contra los simpatizantes del gobierno del doctor Salvador Allende. (Día 11: asesinar a Allende)

18. Las fragmentarias informaciones nos han hablado de ejecuciones en masa, de asilados políticos, de bombardeos implacables de residencias particulares, de represión expedita y sumaria, asesinatos de periodistas en función informativa, vejaciones al dolor de los deudos y, por supuesto, la matanza de la casa de La Moneda (Últimas Noticias de Excélsior, 17 de septiembre de 1973). (La noche de las culebras)

19. La agencia Tass acusó al gobierno militar chileno de actuar en forma “salvaje”, de pisotear “las leyes y la Constitución de su país” y de mostrar una “inhumanidad bestial”, e hizo el pronóstico de que los sediciosos jamás podrían “lavar de sus uniformes de generales la sangre del dedicado hijo del pueblo chileno, Salvador Allende”. (Día 11: asesinar a Allende)

20. En círculos diplomáticos se ratificó el cálculo de tres mil civiles muertos en Santiago durante las primeras cuarenta y ocho horas siguientes al comienzo del golpe. (Chile: una traición al futuro)

21. Patricio Aylwin, presidente del Partido Demócrata Cristiano, se unió al coro simiesco, diciendo que las fuerzas armadas chilenas habían evitado un “autogolpe” fraguado por el presidente Allende. Y Pinochet mencionó la existencia de armamento “para asesinar a los militares”. Pero la paranoia del presidente de la junta militar (Pinochet) llegó a su apoteosis al asegurar que los partidarios del compañero presidente estaban matándose entre ellos mismos para “sembrar el terror y atribuir los crímenes a los militares”. (Día 11: asesinar a Allende)

22.Otra declaración de un profesor argentino preso en el Estadio Nacional, recopilado en el libro Testimonios: Chile, septiembre, 1973, citado en Excélsior del 4 de noviembre (de 1973), informa que “cerca del mediodía del 11 de septiembre, ya llegaba a mil el número de detenidos en el Estadio. Los militares trataban mal a todo el mundo, en forma especial a los extranjeros. Desde ese mismo momento se desencadenó el odio contra quienes no éramos chilenos. Se nos dijo que habíamos venido a degenerar la raza chilena. Recibíamos golpes y culatazos en todo el cuerpo. Cuando alguien caía, lo pateaban en el suelo. Entre los detenidos, que llegaban en forma incesante, había niños y ancianos. No había respeto alguno para nadie. No se discriminaba el castigo a pequeños o viejos”. (Día 11: asesinar a Allende)

23. Uno de los principales aspectos de las gravísimas violaciones de derechos humanos que se han producido en Chile durante estos últimos (tres) años es el de la desaparición de personas detenidas. Amnistía Internacional comenzó a recibir informes sobre desapariciones poco después del golpe de Estado militar de septiembre de 1973 (…). No se ha contado con explicaciones satisfactorias provenientes de las autoridades chilenas responsables… (Prisioneros desaparecidos en Chile)

24. En Suiza, el movimiento La Voz de la Infancia denunció que miles de niños, hijos de allendistas, fueron reprimidos salvajemente. Olaf Palme, primer ministro y secretario general del Partido Social Demócrata de Suecia acusó a las fuerzas armadas chilenas de ejercer “una brutalidad indignante contra el pueblo”. (Día 11: asesinar a Allende)

25. (…) Se han descubierto numerosos cuerpos en diferentes partes del país, en ríos, playas y quebradas. Estos cuerpos han exhibido (…) señales de mutilación, especialmente de dedos y manos, y muchos parecen haber sido atados con alambre. (Prisioneros desaparecidos en Chile)

26.“Supe que uno de los médicos que hizo la necropsia de Allende pudo constatar que su cuerpo tenía no menos de setenta impactos de bala.” (Día 11: asesinar a Allende)

27. Por encima de todo, el problema de las desapariciones afecta a tres sectores en especial: obreros, campesinos y estudiantes. Hay prisioneros desaparecidos en todas las categorías políticas que apoyaron al gobierno anterior: pero también hay entre los desaparecidos ciudadanos que no se inscribieron en ningún partido político. Muchos prisioneros desaparecidos tienen de veinte a treinta años de edad. Algunos son menores de edad, pero también han desaparecido personas ancianas. (Prisioneros desaparecidos en Chile)

28. El gobierno militar prohibió que las mujeres usaran pantalones y que los hombres llevaran el pelo largo. Esta prohibición fue revocada y puesta otra vez en práctica. La junta militar calificó esta medida de “gesto moralizador”. (Día 11: asesinar a Allende)

29. “El sacrificio no será en vano. Tengo la certeza que, por lo menos, habrá una sanción moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición…” (últimas palabras del presidente Allende el 11 de septiembre de 1973) (Allende. Cronología)

30. Le Monde observó que la Unidad Popular chilena fue “estrangulada desde el exterior y asfixiada desde el interior”. François Mitterrand, líder socialista francés, opinó que “la derecha y el capitalismo jamás aceptarán la voluntad popular”. (Día 11: asesinar a Allende)

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