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¿Por qué “El diario de Agustín” ahora?

Diciembre 15, 2008 · 2 comentarios

Por Fernando Villagrán*

El nombre de Agustín Edwards está en la historia económica y política de Chile desde comienzos del siglo XIX y desde 1875 asociado a la propiedad del diario “El Mercurio”, fundado en Valparaíso algunas décadas antes. Agustín Edwards Ossandón,Agustín Edwards Ross, Agustín Edwards Mc Clure, Agustín Edwards Budge y Agustín Edwards Eatsman, cada uno con sus particulares talentos, han dado continuidad, a través de dos siglos, a una dinastía de hombres de fortuna, activos en los negocios, la política y la prensa.

Agustín Edwards Eatsman fue el heredero de un poder que lo llevó a transformarse, a comienzos de los años setenta, en cabeza del tercer grupo económico más importante del país. Después de una historia no exenta de contradicciones y vaivenes de la línea editorial de “El Mercurio”, al calor de la emergente historia democrática de Chile, a mediados de los años sesenta la creciente cadena de medios liderada por Agustín Edwards Eatsman asumió el liderazgo de las posiciones más conservadoras que se resistían al cambio de la sociedad chilena y asociaban esos intentos mayoritarios a la influencia del comunismo internacional, en el marco de la desatada guerra fría. En ese contexto, el diario combatió con fiereza la reforma agraria que ponía fin al injusto e ineficiente latifundio y demonizó una reforma de las universidades que apuntaba a la democratización de las anquilosadas estructuras que las regían y a cambios de los planes de estudio en una sociedad que pujaba por abrir puertas y ventanas a las mayorías excluidas y postergadas de los beneficios económicos y culturales y de la participación política y social.

El ataque furibundo de “El Mercurio” a la movilización de los estudiantes de la Universidad Católica conoció extremos inéditos, provocando la respuesta de los jóvenes reformistas -que contaban con el apoyo del cardenal Raúl Silva Henríquez en sus propuestas renovadoras- que instalaron en el frontis de la Alameda el cartel: “CHILENO, EL MERCURIO MIENTE”, el que de acuerdo a la historia que vendría ha quedado como un sello emblemático y vigente por más de cuatro décadas.

Baluarte de la llamada campaña del terror en contra de la candidatura presidencial de Salvador Allende, con epicentro en Estados Unidos como se demostraría luego hasta la saciedad en documentos desclasificados, tras su elección el 4 de septiembre de 1970, Agustín Edwards viajó a Washington.

En uno de los últimos documentos desclasificados de la CIA se lee el mensaje del Secretario de Estado Henry Kissinger al Presidente Nixon: “Agustín Edwards ha huido y llega aquí el lunes. Me voy a reunir con él el lunes”.

Las platas que obtuvo generosamente en su gestión directa ante los políticos más poderosos del mundo sirvieron al negocio del diario que tuvo en los años posteriores como su gran objetivo estimular el derrocamiento del gobierno de Allende. Edwards movió hilos desde el país del Norte y celebró el golpe militar a la distancia, regresando a Chile cuando la dictadura de Pinochet estaba bien consolidada y la DINA demolía a sus opositores.

En esa historia y en la que sigue hasta hoy, cuando la ya crecida cadena de medios que lidera el propietario de “El Mercurio” es un poder incólume y aparentemente incontrarrestable en la sociedad chilena, se inscribe el documental “El diario de Agustín”, que registra la indagación de un grupo de jóvenes periodistas egresados de la Universidad de Chile que realizan sus memorias de título esclareciendo la responsabilidad directa del diario en episodios de criminales violaciones a los derechos humanos.

Con frescura y valentía los jóvenes periodistas se adentran en sucesos de tiempos que no vivieron y revelan entramados silenciados durante décadas por el mismo diario a diferencia de otros actores protagónicos de los años más críticos de la vida nacional –incluidas las fuerzas armadas- que han asumido sus cuotas de responsabilidad en la destrucción de la democracia y sus dolorosas secuelas. La cadena de “El Mercurio” disfruta de una comodísima y glamorosa impunidad, asentada en los años 80 y luego al llegar la democracia en un salvataje económico de la quiebra propiciada generosamente por las autoridades de la época, acrecentando su influencia de poder transversal en el país, la que a veces –como devela la historia de esta película- reviste la forma de un temor inconmensurable a sufrir su castigo o censura en las páginas de la cadena de Agustín Edwards.

“¿Cómo pudimos vivir 30 años de silencio”, se preguntó el ex Presidente Lagos cuando se conoció el Informe Valech sobre prisión política y tortura. El mismo informe es explícito en el rol cómplice que le cupo a la prensa en esos hechos y “El diario de Agustín” se sumerge en aquellas espesas e ingratas aguas, las mismas que llevaron al Colegio de Periodistas, a mediados de 2008, a pedir público perdón por la participación de medios y colegas en criminales montajes tramados por los servicios de seguridad de la dictadura.

Hace más de 40 años el líder de los estudiantes reformistas de la Universidad Católica, Miguel Angel Solar, protagonizó un memorable debate público con el entonces Director de “El Mercurio”; pero ahora, cuando los jóvenes investigadores de “El diario de Agustín” quisieron sólo entrevistar, y por el medio que él eligiera, al dueño del diario, se encontraron con su negativa absoluta.

Es el silencio para eludir la necesaria cuenta con la historia a que se deben todos los actores públicos, más aún los que inciden en la formación de opinión ciudadana autocalificándose como “diariamente necesarios”.

Por eso y mucho más que podrá concluir cada uno a partir de lo que cuenta “El Diario de Agustín” es que nos pareció necesario realizar esta película. Porque este quinto Agustín Edwards es quizás más poderoso y relevante de los que antes llevaron el mismo nombre y apellido, con su protagonismo de cerca de medio siglo en la vida política, económica y cultural del país, la pregunta podría ser por qué no se hizo antes. La respuesta la intentan los jóvenes periodistas Eli, Hans, Claudio, Paulette, Pepa y Raúl en sus memorias de titulación. Ahora la palabra la tienen los espectadores.

*Economista, periodista, productor ejecutivo del documental “El diario de Agustín”

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“Piñera tiene totalmente perdida la elección”

Julio 21, 2008 · 1 comentario

Manuel Antonio Garretón
El destacado intelectual asegura que, en el actual escenario político, la derecha nunca llegará al poder. Además, afirma que la única forma de impulsar las reformas pendientes es a través de alianzas entre la Concertación y la izquierda extraparlamentaria.

En los inicios de la transición, Manuel Antonio Garretón formaba parte de esa “intelligentzia” de la izquierda que había encabezado la renovación socialista y que, se suponía, tendría un papel relevante en la transición democrática. Pero mientras figuras como Ricardo Lagos, José Joaquín Brunner y José Miguel Insulza lograban posiciones clave, Garretón fue quedando en segundo plano. Hoy reconoce que le dolió ser excluido, aunque también hace una descarnada autocrítica. “El que me hayan dejado al margen se debe en parte a un estilo personal que a veces no cuidé lo suficiente. Mi manera de comportarme y de expresarme tal vez sea considerada como muy abrupta y radical. Es probable que, muy injustamente, muchos hayan pensado que incluso trabajando en el Gobierno yo hubiese mantenido mi mirada crítica, empantanando las decisiones y transformando todo en una permanente discusión”, reconoce este sociólogo Premio Nacional de Ciencias Sociales 2007. Sin embargo, estar alejado del poder le ha permitido desarrollar una lucidez y mirada crítica que desafía esos consensos incuestionados y casi sagrados de la política actual.

-¿Cómo se explica el estallido de las demandas de los escolares y trabajadores? ¿Ha influido en esto el liderazgo más dialogante y cercano de Michelle Bachelet?

-En este Gobierno ha habido una debilidad en la definición de los proyectos y metas. El no tener un horizonte claramente definido se puede suplir desarrollando un liderazgo fuerte o contando con un equipo económico y político de gran peso. Ninguna de estas cosas suceden hoy: no ha habido ni una dupla Boeninger-Correa ni un Insulza. Tampoco hay un proyecto al estilo de “terminemos la transición” de Aylwin, ni un liderazgo fuerte como el de Lagos. Es por eso que Bachelet, que es una líder más dialogante y que apela a las sensibilidades, necesita o un equipo potente y con capacidad de negociación o de un gran proyecto de Gobierno. Nadie puede negar que esta administración tiene gran capacidad de respuesta frente a los conflictos y que dialoga para encontrar soluciones, pero al no haber un horizonte claro, eso luego se entrampa en los consejos asesores. En éstos se integra a personas con posiciones muy diferentes, como pasó con la Comisión de Equidad, que lo primero que dijo es que no habrá reforma tributaria.

-¿Usted cree que estas falencias del Gobierno le están pavimentando el camino a Sebastián Piñera?

-No. Piñera tiene totalmente perdida la elección y eso lo sabe todo el mundo. El resto es mentira. Explíqueme, ¿por qué no ganó antes Piñera o Lavín?

-Hoy las encuestas, reiteradamente, dan por ganador a Piñera.

-Las encuestas no dicen nada un año antes de una elección. Ni siquiera un poco o más o menos; absolutamente nada. Decir lo contrario es ignorancia pura. ¿Cómo se puede preguntar por la intención de voto cuando todavía no hay candidatos? La misma gente que hace las encuestas dice que hemos pasado de un electorado que antes se afiliaba ideológicamente a uno fluctuante. Entonces, si es tan cambiante, las adhesiones pueden variar de aquí a la próxima semana.

-Pero eso puede favorecer o perjudicar a cualquier sector.

-Las preferencias políticas no se transformarán mientras se mantenga un cuadro político donde por un lado está una Concertación, que representa la tradición de centro-izquierda y que reconstruyó la democracia posdictadura, y por otro un bloque que representa el modelo económico y social de la dictadura, cuyo partido principal, la UDI, es el heredero directo de Pinochet.

-Pero el líder más importante de la Alianza no representa eso.

-Si bien Piñera no encarna al pinochetismo, sino que a una derecha democrática, en su sector claramente domina la UDI. Lo que Piñera representa es a la plutocracia, a la derecha de los ricos. Debido a que Chile todavía es un país sociológicamente de centro-izquierda, y que rechaza los privilegios, es muy difícil que sea mayoría una derecha que une lo autoritario con el gran negocio.

-¿La Alianza, entonces, nunca podrá ganar la presidencial?

-Mientras se mantenga el escenario de estos dos grandes bloques, la derecha nunca llegará al Gobierno. Lo que puede suceder es que sea la Concertación la que pierda el Gobierno, debido a que deje de existir como tal y compita en forma separada, o que se escindan sectores que le hagan un gran daño electoral.

-¿ChilePrimero y los colorines tendrán ese efecto?

-No creo. El grupo del senador Flores está demasiado vinculado a una política mafiosa, alejada de cualquier tipo de lealtad política y marcada por el oportunismo. En el caso de los seguidores de Adolfo Zaldívar, la pregunta es: ¿qué se le ofrece a aquellos que han votado por la DC? ¿Una alternativa de derecha? Para eso mejor es votar directamente por la derecha. Esta situación puede cambiar, pero mi impresión es que estos grupos han dado más bien un golpe mediático, obviamente muy animado por “El Mercurio”, que siempre ha tenido una gran inteligencia política. Este diario sabe que la derecha no puede ganar, pero que la Concertación sí puede perder, por eso es que hace todo lo posible para que el oficialismo salte en pedazos.

-¿La Concertación está cerca de “saltar en pedazos”?

-Sin duda que hoy se está en una situación de mayor debilidad. El gran problema de la Concertación es que no se puede gobernar durante 18 años sin tener una estructura que vaya más allá de la suma de cuatro partidos, que no se cuente con centros de investigación ni sedes propias y que no se realicen actividades suprapartidarias. Esto, unido al sistema binominal, ha provocado que la Concertación quede entregada a la lucha al interior de los partidos.

-¿Esto se podría revertir?

-Sí. Para eso hay que generar instancias de debate y participación política que replanteen una meta, tal como se hizo a finales de los ochenta. Para eso hay que pasar del Chile post Pinochet al país del bicentenario. Esto significa tener una nueva Constitución y realizar una reforma profunda al sistema económico en pos de una mayor redistribución de la riqueza.

-¿Los actuales liderazgos presidenciales de la Concertación podrían encarnar ese proyecto?

-Tienen la capacidad, aunque no lo han manifestado explícitamente. Lo importante es que se pongan las pilas, de lo contrario se arriesgan a que la gente pierda aún más el interés por participar. En ese escenario la derecha puede ganar, porque la Concertación pierde.

Pacto con la izquierda

-¿Usted está desencantado de la Concertación?-Cualquier Gobierno concertacionista es mejor que uno de derecha. La peor oferta siempre va a venir de ese sector, ese es un dato duro e indiscutible. Y muchos en ese mundo lo saben. Hay que recordar que el Gobierno de derecha por excelencia ha sido el de Pinochet, que es el peor de la historia de Chile. Sin embargo, creo que en muchas cosas el oficialismo ha sido facilista y ha reemplazado la política por las consideraciones tecnocráticas y negociaciones de corto alcance. La reforma a la educación, por ejemplo, fue una gran oportunidad para dar un gran salto y sólo se dio uno mediocre. Mi desilusión es que, de las promesas que encarnó la Concertación, algunas se han cumplido y otras han quedado a medio camino.

-¿La Concertación sobrevive si pierde el Gobierno?

-Si se cambia a uno de los componentes del cuadro político actual, es decir si la Concertación ya no está en el poder, entonces todo puede pasar. No sabemos cómo actuarían los partidos de la Concertación fuera del Gobierno. Puede ser que quieran refundarse, abrirse a otros sectores o que algunos grupos se escindan y formen nuevas alianzas.

-¿Qué debería hacer el oficialismo en esa eventualidad?

-Debería haber un gran pacto con la izquierda extraparlamentaria para que, definitivamente, seamos un país realmente democrático. Pensando en la próxima elección, lo ideal sería que el candidato de la Concertación tenga el apoyo de esos sectores, pero con un programa que integre sus demandas y haciendo concesiones parlamentarias.

-¿Ve a la Democracia Cristiana abierta a eso?

-Debido a que está pasando por un momento difícil, la DC ha tendido a mirarse demasiado el ombligo y a tratar de salvar su identidad a toda costa. Pero eso no puede durar por mucho tiempo y tendrá que darse cuenta de que la Concertación sola no ha podido dar el salto al Chile democrático. La DC realizó un congreso ideológico, donde aprobó una serie de reformas, pero en estos años se ha comprobado que la única forma de impulsarlas es con una coalición más amplia. Si ese partido no se da cuenta de eso, sufrirá una crisis terminal.

El factor Don Francisco

-En varios países latinoamericanos la izquierda más radical ha logrado un amplio apoyo electoral. ¿Por qué ese fenómeno no se ha producido en Chile?-En ninguno de esos lugares ha habido Concertación. El giro a la izquierda en esos países que en realidad es un giro hacia la centro-izquierda en Chile se dio en los noventa. Aquí, una parte de la izquierda lleva casi dos décadas en el Gobierno.

-¿El descontento ciudadano se podría traducir en trasvasije de votos de la Concertación a la izquierda extraparlamentaria y a Piñera?

-No creo que muchos de estos desencantados voten por Piñera. Para que alguien del oficialismo apoye a la derecha ésta tiene que demostrar que lo podría hacer mejor que la Concertación, lo que es imposible. La única posibilidad de que la Alianza gane es siendo lo más parecida a la Concertación, y si se parece tanto, entonces la gente opta por el oficialismo. Por eso es que la derecha está bloqueada. Lo que sí puede pasar, y así ha sucedido, es que la Concertación baje su votación porque la gente simplemente no participa o porque opta por la izquierda más radical. En consecuencia, si el oficialismo tiene menos votos, la derecha podría ganar.

-¿En nuestro país podrían surgir liderazgos como los de Hugo Chávez y Evo Morales?

-Históricamente, en Chile los liderazgos personalizados han pasado por el tamiz de los partidos. En ese sentido, nosotros no tenemos esa tradición de líderes fuertes fuera del sistema político, aunque siempre puede haber ciertos estallidos en esa línea. Por otra parte, la Concertación ha mostrado una gran capacidad para renovar sus líderes; sólo hay que ver cuán diferentes son Aylwin, Frei, Lagos y Bachelet. La clave está en que, pese a lo que digan las encuestas, los partidos siguen siendo importantes para los chilenos. El indicador de que éstos ya no representan nada sería el que Don Francisco se postule a Presidente. En otros países, artistas, deportistas y hasta reinas de belleza tienen una fuerza electoral que un personaje como Don Francisco aquí no tiene. Eso es muy bueno y hay que preservarlo a toda costa. Sería una irresponsabilidad desperdiciar eso, tal como farrearse el que la gente todavía considere que votar es un deber.

-Pero hay consenso en la conveniencia de que el voto sea voluntario.

-Esa es una de las grandes locuras que se están haciendo hoy. Cuando hay voto voluntario participa mucha menos gente, y no sólo eso, sino que los que más votan son quienes tienen una mejor situación económica y cultural. Si se quiere tener un país con menos participación política y más desigualdad, hagan el voto voluntario.

-¿Por qué cree que el voto voluntario genera un apoyo tan transversal?

-Existe un gran temor e ignorancia en la clase política. Esto es una muestra de que se está cediendo a la demagogia de los medios de comunicación y que se quiere adular a una juventud que tampoco pide esto. Yo estoy por una inscripción automática y voto obligatorio. Participar en una elección no puede depender del estado de ánimo. Hay obligaciones ciudadanas, como mandar los niños al colegio o pagar los impuestos. ¿O usted cree que uno puede decidir pagar los impuestos dependiendo si se está de acuerdo en cómo se gastarán?

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Caso Clarín

Enero 4, 2008 · Dejar un comentario

Entrevista a Víctor Pey:

“Tengo el compromiso moral de reeditar Clarín”

V�ctor Pey

El dueño de “Clarín”, Víctor Pey.

El dueño del mítico diario “Clarín” ahonda en el juicio que mantiene en el Ciadi en contra del Estado chileno. Una sentencia favorable para Pey significará que se publique en Chile un diario que haga contrapeso a los grandes del duopolio El Mercurio-Copesa y rompa el escaso pluralismo existente.

¿Cómo logra ser dueño de “Clarín”?

Conocí a Darío Sainte-Marie, fundador del diario “Clarín”, mucho antes del gobierno de la Unidad Popular. Con el paso de los años y la colaboración que de una manera desinteresada mantuve con él, en circunstancias críticas que le afectaron en lo personal, me instó a que le comprara el diario en condiciones de excepción, en un plazo de tiempo apremiante.  Dirigí, en el terreno mismo, ad honorem, la construcción del nuevo edificio en el que se iban a instalar los talleres y la administración del diario “Clarín”, en la esquina de las calles Alonso Ovalle y Zenteno, llegando a tener un estrecho vínculo con Sainte-Marie cuando éste me pidió que le comprara el diario, durante el gobierno de la Unidad Popular, en septiembre u octubre de 1972. En su momento, recibí críticas de abusar de una situación conflictiva en la que se encontraba Saint-Marie, por el bajo precio que le pagué por el diario, que fue de un millón 280 mil dólares. Fue así como adquirí el total accionario del “Consorcio Publicitario y Periodístico S.A.”, dueño del diario “Clarín”. Una vez ocurrido el golpe, yo me vi en la necesidad de exiliarme. En la mañana del 11 de septiembre de 1973, fuerzas armadas sublevadas irrumpieron en las instalaciones del diario e hicieron tabla rasa de los derechos de propiedad.

¿Y cuándo comienza el juicio para recuperar sus bienes?

Cuando regresé en 1992, tuve que hacer una labor muy ardua para intentar recuperar lo que me pertenecía. Y en cuanto tuve antecedentes documentales suficientes, me dirigí a través de una carta notarial al ex Presidente de la República, Eduardo Frei Ruiz-Tagle, solicitando que se me devolviera el patrimonio de “Clarín”, abusivamente incautado. Me contestó, en nombre del Presidente de la República, el a la sazón ministro de Bienes Nacionales, señalándome que en su momento podría acogerme a una ley que estaba en tramitación en el Congreso Nacional, que permitiría la devolución de los patrimonios indebidamente incautados durante la dictadura. Insistí, por la misma vía notarial, con una exposición basada en derecho, señalando que mis bienes habían sido incautados por un decreto y que, por lo tanto, por otro decreto podían y debían serme restituidos.

Ante el silencio mantenido por el Estado, tras la reiterada petición de devolución, y previa cesión que hice del 90% de mis derechos accionarios a la Fundación Presidente Allende, que junto a Joan Garcés creamos en España, recurrí a la instancia arbitral del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi), dependiente del Banco Mundial. El 20 de abril de 1998, el Ciadi registró nuestra instancia, aceptando a trámite lo solicitado.

¿Cómo evalúa usted el actuar del Estado chileno en este caso?

La posición de la Fundación Presidente Allende y la mía propia ha sido desde el principio del procedimiento la de colaborar con el gobierno chileno, tratando de evitar que se cometa un fraude contra el Estado, ya que eventualmente puedan entregarse fondos a personas que no tienen título alguno. Hemos aportado a la causa múltiples antecedentes con el objeto de que el Estado esté correctamente informado.

Herederos ficticios

¿Pero esa situación de entregar recursos a supuestos herederos ya sucedió?

Así creo, pero mi posición sigue siendo la de dar luz para evitar un posible fraude al Estado.

¿Como se configura ese pago a supuestos propietarios de “Clarín”, que el Estado reconoce?

Hace 8 años, cuando recién se estaba constituyendo el Tribunal, el fiscal del Comité de Inversiones Extranjeras, Juan Banderas, representaba ante al Estado de Chile. Hoy lo hace el departamento jurídico del ministerio de Economía. Constituido ya el Tribunal y en marcha el juicio arbitral, el Comité de Inversiones Extranjeras solicitó un estudio externo al abogado Enrique Testa. Testa fue durante el gobierno de la Unidad Popular presidente del primer banco estatizado, el Israelita. Posteriormente, el señor Testa se dirigió a varias personas y les ofreció la compra de sus eventuales derechos hereditarios de la propiedad de “Clarín”. El 22 de abril de 1999, se formó la sociedad anónima Asinsa, integrada por dos socios: don Isidoro Gorodischer, yerno del señor Testa y ex concejal del PPD por Las Condes, y el ingeniero Ronald Youlton. Cinco días después, Asinsa compró eventuales derechos hereditarios y gananciales a parientes de la viuda de Emilio González, que supuestamente habría sido socio de “Clarín”. Pagó 2 millones 500 mil pesos, con un capital social de solo 100 mil. Esta sociedad se dirigió también a Jorge Venegas, que también habría sido accionista de “Clarín” y le ofreció su representación. Siete semanas después, Asinsa presentó ante el ministerio de Bienes Nacionales una solicitud por 600 millones de pesos como indemnización para los supuestos afectados por la confiscación de “Clarín”. El Colegio de Abogados sancionó al señor Testa por el uso indebido de información que habría utilizado para obtener la indemnización.

¿Por qué se atribuye esta supuesta herencia?

Mientras estábamos en Washington en una audiencia del Ciadi celebrada a fines de abril del 2000, el representante del gobierno de Chile, sorpresivamente, informó que el Estado chileno había decretado el pago de la indemnización correspondiente a los supuestos dueños de “Clarín”. El 28 de abril de 2000, la división jurídica del ministerio de Bienes Nacionales emitió un oficio acogiendo lo solicitado por los reclamantes, resolviendo pagar a los “supuestos” dueños del diario “Clarín” y ese mismo día, el ministro de entonces Claudio Orrego, ordenó el pago. El Estado les entregó 9 millones de dólares.

¿Pero no hubo un intento de vender “Clarín” justamente a quienes aparecen como supuestos dueños y a quienes el Estado les paga una indemnización?

Yo sabía que mi paso por el diario no sería para siempre y como era un éxito de ventas -un muy buen negocio- busqué a algunas personas que tuvieran recursos para pagar por las acciones y eventualmente pudieran llegar a ser socios, sin alterar la línea progresista y democrática del diario. Fue así como llegué a un acuerdo amigable sobre una posible venta de acciones con Jorge Venegas, un gran empresario de Talca, amigo de Allende, un hombre de izquierda, no militante; con Emilio González, que fue presidente del Banco del Estado, viejo amigo mío, hombre de fortuna, muy de izquierda y también amigo de Allende; y con Ramón Carrasco, que fue abogado de Saint-Marie y amigo mío.

Nunca ellos fueron dueños de ninguna acción, yo los nombré directores.

Pese a esto, ellos recibieron la indemnización…

Jorge Venegas sí, además de una prima de la viuda de Emilio González, las hijas de Ramón Carrasco, los hijos de Sainte-Marie y Asinsa.

1990 regresé a Chile, con Jorge Venegas nos juntábamos siempre que él venía a Santiago, pero de pronto dejó de aparecer.

El nuevo Clarín

¿Qué espera ahora de la sentencia del Ciadi?

Espero que se reconozca la verdad y establezca una indemnización justa. La que el Tribunal Arbitral determine. “Clarín” era una empresa boyante. Su estabilidad económica no dependía de la publicidad.

Y reeditará “Clarín”…

Personalmente, tengo un compromiso moral en ello. Cuando con Joan Garcés creamos la Fundación Presidente Allende en Madrid, en 1990, doné el 90% de mi patrimonio de “Clarín” a la Fundación, conviniendo que la Fundación va a reeditar el diario en cuanto disponga de los medios para ello. Sin duda, no será el mismo diario de antes. Han cambiado el mundo, el país y la sociedad misma.

¿Y cómo se ve constreñida la libertad de expresión con esa carencia?

El hecho de que el 90% de la prensa escrita esté en manos de dos empresas constituye una evidente limitante de esa pretendida libertad de expresión. Cuando se toman fotografías de un escenario desde el mismo ángulo, siempre se tendrá la misma imagen, sin lograr abarcar las múltiples facetas que tiene la sociedad.

Texto: Cristián Cabalín
Felipe Portales
Fecha de publicación:
Miércoles 2 de mayo, 2007

Categorías: Entrevista · Politica

Una Empresa con 150 RUT

Diciembre 24, 2007 · Dejar un comentario

Dedicado por completo a sacar adelante y a tiempo las megacentrales de Aysén, una de las cabezas del grupo Matte analiza las complejidades del más importante proyecto energético que se haya hecho en Chile. Defiende la energía hídrica, cuestiona la opción nuclear y critica la campaña en contra de las represas. De paso dispara contra las empresas que obstaculizan la sindicalización utilizando múltiples razones sociales.

Debe ser el más hippie entre los grandes empresarios chilenos. O por lo menos de la elite tradicional nacional. Mientras da la entrevista, Bernardo Matte Larraín suelta fácilmente frases como “uno siempre quiere seguir tratando de cambiar al mundo” o “a mí me interesa mucho la ecología”. Declaraciones que evidencian que aún conserva algunos rasgos del hippismo que siguió en su juventud, en los años sesenta. Claro que hace rato dejó de ser idealista y hoy es realista, “porque uno tiene que vivir de realidades”, dice. Pero asegura ser un defensor de las ballenas azules del golfo de Corcovado, en Chiloé. “Las conocí mientras navegaba en mi yate Pisco Sour y la experiencia de verlas es realmente emocionante”, cuenta.

Amante del montañismo y del mar “si no voy seguido, me pongo de mal genio”, confiesa , el menor de los integrantes del influyente clan Matte Larraín reparte su tiempo entre las regatas y las mesas directivas que ocupa en Copec, la Bolsa de Comercio y en las empresas de la familia: la Papelera, Colbún y el Banco Bice, en estas dos últimas como presidente.

Sin embargo, hoy está concentrado casi al ciento por ciento en sacar adelante la más emblemática de las últimas iniciativas del grupo: el proyecto HidroAysén. Asociados con Endesa, su idea es construir en la Patagonia cinco centrales hidroeléctricas que generarán, en conjunto, 2.750 Mw para el hambriento sistema energético nacional.

Según el cronograma, en marzo próximo debieran presentar el Estudio de Impacto Ambiental que está listo casi en un 80% y la primera central debiera estar operando en cuatro años más. Matte está convencido de que cumplirán estos plazos autoimpuestos, pese a la fuerte arremetida comunicacional de las ONG que están detrás de la campaña Patagonia sin Represas.

¿Qué tanto le preocupa la campaña que están realizando los ambientalistas?
Es parte de las reglas del juego. Si hay gente que estima que no se deben hacer las centrales, me parece normal y legítimo. Sabemos que han gastado millones en la campaña y dicen que plata no les va a faltar. Y creo que eso es verdad, porque aquí hay plata extranjera. Están juntando buenas lucas y haciendo un buen negocio. A ellos la Patagonia les sirve para levantar fondos en Estados Unidos, que es donde se financian estas ONG. Pero en Chile se están construyendo varias otras centrales, sobre todo a carbón, que es la energía más contaminante, y ningún ambientalista reclama por el tema.

Pero aquí lo relevante es que es la Patagonia, un lugar intocable.
Más que intocable. Llevar gringos a Coronel o a Ventanas no tiene ningún brillo, no se consiguen lucas para eso, pero sí para la Patagonia. Dicen que les preocupa la inundación, pero al final lo que queda es un lago, que no es algo que atente contra el medio ambiente de manera brutal. De hecho, la gente de inmediato se empieza a comprar sitios a la orilla del lago. Sólo basta ver Rapel. En todo caso, la parte inundada es mínima. En proporción, es como si en la Región Metropolitana se inundara una superficie similar a una cancha de fútbol.

Hace algunos meses anunciaron que el proyecto pasaba de inundar nueve mil hectáreas a 5.900. ¿Es posible reducir aún más la superficie?
No. Ese es el mínimo. Aquí ya raspamos la olla en cuanto a inundación.

¿Qué fue decisivo en esta reducción? ¿Los estudios del MOP?
Cuando hicimos la asociación con Endesa decidimos ir a la zona y darle una mirada al proyecto no desde el punto de vista de la ingeniería, sino del medio ambiente.

¿Una especie de sello Matte?
No, porque esto fue una cosa de común acuerdo con Endesa. Decidimos meterle todos los elementos que hay que considerar para hacer un proyecto de cualquier tipo. Hoy en el mundo no se puede hacer un proyecto si es que no se le incorpora la mirada del medio ambiente y la comunidad. El mundo ha cambiado en ese sentido.

Sin embargo, el mayor temor de los ambientalistas es que si se da luz verde a HidroAysén se comience a represar toda la Patagonia. Las eléctricas ya compraron todos los derechos de agua de los ríos de la zona.
No creo que suceda. Uno no puede llegar y construir centrales en cualquier parte y decir “en cada río se hace una represa”. No se puede. También tenemos que traer la energía y la línea de transmisión que vamos a construir ya está copada, no puede sumarse otro proyecto. Para más centrales se necesitan más líneas, y eso no es tan fácil. Pero todo esto es un juego de opciones, sobre el tipo de electricidad que queremos tener. Si Chile no quiere que se hagan las centrales en Aysén, no se hacen. Pero tenemos que estar conscientes de que si no es así es necesario realizar algo más, sean centrales nucleares o a carbó2n.

Usted ha dicho varias veces que sin centrales en Aysén se corta la luz.
Lo que he dicho es que si no se hace hay que reemplazarlo por algo. Pero esos reemplazos dañan más al medio ambiente que nuestro proyecto. Lo que no se puede hacer es reemplazarlo con energías renovables no convencionales. Eso no lo duda nadie. Por un tema de tecnología y porque es mucho más cara. Para la gente no es lo mismo pagar una cuenta de diez lucas que una de veinte. Los grupos ecologistas son rebuenos para criticar y no proponen nada.

Lo que ellos plantean es cambiar el actual modelo de desarrollo.
Ese es otro tema. Ellos creen que el mundo está sobredesarrollado, y para eso lo principal es detener la energía y el crecimiento. Están en su legítimo derecho, pero no estoy tan seguro de que sea lo correcto. Mi dicho es que no hay ecologista pobre y para ellos es refácil decir “detengamos el crecimiento”. Como Tompkins, que tiene 300 millones de dólares en el bolsillo. Yo no sé si un estudiante de Puente Alto esté de acuerdo con esa teoría. Es normal que hagan esta arremetida. Pero si crees que pienso que los gringos pueden parar el proyecto, yo creo que no.

Usted siempre le pega palos a los gringos que van a la Patagonia a tirarse en balsa.
A mí también me encanta tirarme en balsa, pero creo que la energía de Chile no la van a decidir ellos. La gente de Coyhaique sabe que los extranjeros se tiran en balsa, encuentran todo precioso y se van. Están acostumbrados a eso. Y podrá venir una actriz muy bonita, sería ideal que en bikini, y punto. No me hago mala leche por eso. Pero soy un convencido de que Chile debiera desarrollar un modelo energético basado en energías renovables. Por eso admiro el modelo de Nueva Zelandia, que también utiliza harta agua, que es una energía limpia y renovable.

Dentro de esta estrategia, ¿usted deja fuera la energía nuclear?
Sí, porque los más optimistas reconocen que antes de quince años no puede haber energía nuclear en Chile. Antes se requiere el conocimiento y los profesionales, y eso no lo tenemos.

Quienes hacen lobby por la energía nuclear dicen que el plazo es mucho menor.
Los vendedores de máquinas dicen ocho años, pero ellos están interesados en que compren sus productos. Nadie duda de que hasta el año 2020 por lo menos no habrá energía nuclear en Chile. Y yo espero no estar trabajando en 2020. Pero como empresario me tengo que preocupar de que en tu casa haya luz mañana. En todo caso, preferiría no tener una planta nuclear junto a mi casa. Si me preguntas si prefiero una central hidroeléctrica o una atómica, no lo dudo ni un segundo.

Cien razones sociales

¿Cómo observa todo el conflicto que se generó entre Codelco, la Dirección del Trabajo y los subcontratistas?
No sé si lo que está haciendo Codelco está bien o mal, no tengo suficientes antecedentes como para dar una opinión al respecto. De minería no sé nada. Pero en las forestales tenemos subcontratistas y nos hemos preocupado de solucionar los conflictos antes. Eso es lo que hay que hacer. Uno tiene que tener claro que las empresas subcontratistas deben de cumplir con la ley y entregar buenas condiciones de trabajo. Y en eso nos hemos preocupado hasta de los más mínimos detalles.

No todos los empresarios están en la misma postura. Muchos usan la subcontratación como un subterfugio.
Siempre habrá empresarios malos, hay de todo, pero no es la mayoría.

¿Qué le parece que algunas grandes empresas utilicen cientos de RUT o razones sociales para evitar que se fortalezca la negociación colectiva?
Nosotros no hacemos eso, porque me parece mal. Es muy probable que en su momento haya sido una opción legítima, pero hoy no lo es. No es razonable que una empresa tenga 150 RUT. Sí defiendo la especialización. Por ejemplo, en la Papelera subcontratamos la venta de productos tissue, que es muy distinto a lo que se hace en el rubro forestal mismo. Que existan dos RUT distintos en eso me parece legítimo y normal, porque son empresas diferentes con giros distintos. Pero que dentro de la empresa forestal tenga un RUT por cada bosque me parece completamente ilegítimo.

Varios supermercados utilizan un RUT para un supermercado y otro para uno de la misma empresa que está a dos cuadras.
Eso no lo entiendo, no encuentro la explicación. No es correcto. Pero creo que este tema de los múltiples RUT se va a ir terminando.

A Lider le han pedido mil veces que termine con eso y no lo ha hecho.
Creo que lo van a ir terminando. No tengo nada que ver con Líder, pero imagino que van a cambiar ese sistema. Una vez le pregunté a una persona de Lider y me habló del origen, de que en Arica era distinto que en Punta Arenas. Pero no hay explicación de por qué un supermercado en Vitacura tenga un RUT distinto a otro de la misma cadena que está en Las Condes. Se van a tener que adaptar y eso tiene que ser rápido. El Gobierno ha dado señales claras de que no quiere esto.

“Piñera debe dejar los negocios”
Hasta hace algunos años, Bernardo Matte estuvo ligado estrechamente a la política. Participó en la creación de Renovación Nacional junto a sus amigos Andrés Allamand y Alberto Espina, e incluso Ricardo Lagos lo llamó para formar parte del directorio de TVN. Ese fue el último de los cargos políticos que ocupó. “Ahora estoy súper alejado. Soy de los que creo que la política y los negocios son incompatibles”, asegura.

–Usted alguna vez se declaró “allamancista”. ¿Sigue siéndolo?

–Soy muy amigo de Andrés, porque fuimos compañeros de colegio y amigos toda la vida. Pero llegué a un punto en mi vida en que o me dedicaba a los negocios o a la política. Y aunque no soy militante, sigo teniendo mis amigos en RN.

–¿Leyó “El desalojo”, el libro de su amigo?

–Me pareció un buen libro con un título desafortunado. La tesis me parece políticamente correcta. Con cualquier Gobierno, la oposición tiene como misión reemplazar al que está gobernando.

–El tema es cómo reemplazarlo.

–Lo que plantea Andrés son una serie de motivos por los que la Concertación debiera ser reemplazada en las próximas elecciones. Pero el término desalojo creó confusión, porque acá tiene la connotación de que llegan los pacos y te sacan a patadas.

–¿Qué le parece la tesis opuesta, la de los bacheletistas-aliancistas?

–Creo poco en eso. Son palabras para que la prensa lo bombee. Joaquín Lavín siempre ha tenido una posición colaborativa en general, es poco peleador, pero a Pablo Longueira le creo poco. A las personas uno les tiene que juzgar por su historia, no por una palabra.

–¿Usted ve a Lavín como candidato de la UDI?

–Posiblemente eso es lo que quiere y me parece normal.

–¿Su candidato presidencial sigue siendo Sebastián Piñera?

–Es mi candidato y mi amigo. Pero soy de los que creo que Sebastián debe dejar los negocios y vender. Para él, vender todo no es fácil, porque tiene el bicho emprendedor dentro, y por eso mismo puede ser buen Presidente. Pero tiene que separarse de los negocios, porque existen conflictos de interés. Creo que si sale electo tendrá que deshacerse definitivamente de sus negocios.

Definiciones de un Matte
Michelle Bachelet: “Creo que la Presidenta ha sufrido mucho con algunos problemas por todos conocidos, sobre todo con el Transantiago. Por ella siento mucho respeto y simpatía y creo que está muy jugada por Chile. No le han tocado tiempos fáciles. Le deseo que le vaya lo mejor posible en estos dos años que le faltan”

Gabinete: “Creo que el Gobierno tiene un equipo humano de muy buen nivel. En muchas áreas hay muy buenos ministros. Por ejemplo, el ministro Marcelo Tokman en Energía lo ha hecho muy bien”.

Reforma previsional: “Soy la oveja negra de los bancos, porque soy contrario a que manejen fondos de pensiones. Me parece bien el curso que tomó la discusión y entiendo que la entrada de los bancos no será aprobada. Para mí, el sistema de AFP es la base de la seguridad social de un país. Pero los bancos tienen un interés opuesto, porque su giro es prestar plata y hacer que la gente consuma. Las AFP hacen lo contrario y obligan a ahorrar. Por eso, juntar dos instituciones cuyos intereses son completamente opuestos terminaría induciendo a que la gente se gaste los ahorros de la previsión”.

AFP estatal: “Creo que es una muy mala idea. Antes el sistema de AFP estaba en manos del Estado y usaba la plata para cualquier cosa menos para las pensiones. Aquí pasaría lo mismo. En la primera crisis económica, a lo primero que echaría mano el Estado es a la plata de las pensiones. Así pasó en Argentina. Prefiero que se deje de lado esa tentación”.

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“Augusto Pinochet se despide de este mundo como un fugitivo de la justicia”

Octubre 10, 2007 · Dejar un comentario

“Augusto Pinochet se despide de este mundo como un fugitivo de la justicia”, sostuvo el abogado Joan Garcés, quien a finales de la década pasada impulsó en España el primer juicio contra el general que derrocó al presidente constitucional chileno, Salvador Allende, el 11 de septiembre de 1973.

El abogado valenciano Joan Garcés fue uno de los asesores personales más cercanos a Allende, lo que le convirtió en testigo de excepción de la época más trágica de la historia contemporánea de Chile. El golpe de Estado encabezado por Pinochet, el bombardeo del presidencial palacio La Moneda y el asedio de las fuerzas militares y empresariales al gobierno socialista fueron acontecimientos que vivió y sufrió en persona.

Desde su salida clandestina de Chile, Garcés se convirtió en una de las voces más acreditadas del exilio y del ideario de Salvador Allende, hasta el punto de que en 1998, él mismo, acompañado de un grupo de abogados e intelectuales, impulsó desde Madrid el primer proceso judicial contra el ex dictador chileno, que derivó en su primera detención en Londres.

A unas horas de la muerte de Pinochet, Garcés explicó a La Jornada lo que representó su régimen y lo que queda por hacer en el futuro para alcanzar el viejo sueño de justicia y reparación a las decenas de miles de víctimas de la represión de la dictadura chilena.

­¿Qué representa para usted la muerte de Augusto Pinochet?

­Que una persona fallezca a los 91 años de un ataque al corazón no me merece en lo personal ningún comentario. Lo interesante es el contexto: deja detrás un legado de símbolo de una de las fases más negras y represivas de la historia de los pueblos hispánicos, en particular de América Latina. La destrucción en sus raíces de la estructura republicana y democrática del Estado de Chile va a necesitar todavía muchos esfuerzos para superarla.

“Pero también hay que agregar que Augusto Pinochet se despide de este mundo en circunstancia de que es un fugitivo de la justicia, con órdenes internacionales de detención cursadas a Interpol desde varios tribunales de justicia y bajo arresto domiciliario en su propio país por otros crímenes”.

­¿Esta muerte le ha hecho recordar aquellos días de la toma de La Moneda, cuando estaba tan próximo al presidente Allende y al propio Pinochet?

­Primero quiero señalar que nunca tuve ocasión de conocer personalmente a Pinochet, ya que mi contacto era con su superior, el comandante en jefe del ejército en aquel momento, que era el general Carlos Prats, a quien Pinochet mandó asesinar en 1974 en Argentina.

“Digamos que yo nunca he sostenido ningún tipo de sentimiento personalizado respecto de Pinochet. Siempre lo he visto de la forma más objetiva, desde el punto de vista de su responsabilidad política al haber impedido que el 11 de septiembre de 1973 el presidente Allende convocara un referéndum nacional para que democráticamente los ciudadanos decidieran en las urnas el camino que querían seguir. El tenía conocimiento de la intención del presidente de dar ese mensaje al país, así que adelantó el golpe de Estado para evitar este pronunciamiento.

“De modo que su responsabilidad política en la interrupción del desarrollo político del país es única y singular, como también lo es su responsabilidad como jefe máximo de la estructura criminal que estableció a partir de esa fecha, que solamente la hemos logrado romper a partir de la colaboración judicial internacional desde 1998″.

­¿Cree que para superar la división en la sociedad chilena es imprescindible que se haga justicia con las víctimas de la represión?

­Lo importante de situaciones de crisis en los países es la manera en que busca resolver esa situación. Hay maneras civilizadas y bárbaras. Hay maneras democráticas que salvaguardan los derechos fundamentales de las personas, y hay criminales. Digamos que Pinochet aprovechó una coyuntura de crisis política para hacerse con el poder a sangre y fuego e implantar una dictadura extraordinariamente represiva en lo social, en lo económico, en lo político y también en lo que se refiere a los crímenes comunes.

“Los crímenes los cometió una estructura organizada, que tenía al frente a Pinochet pero en la que colaboraban otras personas, algunas de ellas acusadas ante distintos tribunales. Así que lo que cabe es esperar a que continúen esos procesos, de forma que la desaparición del jefe de la banda no interrumpa el trabajo de la justicia. La exigencia de justicia es natural y va a continuar. Los efectos de hacer justicia son positivos para toda la sociedad”.

­¿Qué añade al historial delictivo de Pinochet los recientes hallazgos sobre presuntos hurtos al erario público chileno?

­Una vez más, gracias a las investigaciones que se han hecho desde fuera de Chile también ha sido descubierto lo que muchos pensábamos pero que ellos negaban: que fue el gobernante más corrupto de toda la historia de Chile. A nivel histórico de Chile no ha habido ningún responsable político que haya cometido los latrocinios que él cometió.

“De modo que hay coincidencia en ambos niveles: crímenes de lesa patria, contra el sistema democrático y republicano, contra el derecho a la libertad y a la vida, y crímenes contra el erario público. Pinochet no dejó de explorar ninguna de esas vías.

“Hay procedimientos civiles abiertos que afectan a algunos familiares de Pinochet, eso naturalmente seguirá, pero lo que se ha extinguido ­con su muerte­ es la responsabilidad penal individual, pero no la civil, que puede afectar sin duda a sus familiares”.

­Usted que vivió aquellos años junto a Salvador Allende, ¿por qué cree que daba tanto miedo el proyecto político que representaba?

­Eso lo definió claramente Henry Kissinger, cuando era secretario de Estado de Estados Unidos en aquellos años: era una revolución que avanzaba con más democracia, participación social y mayor respeto a las libertades que ninguna otra. Eso no les gustaba nada, evidentemente, a los partidarios de mantener las estructuras tradicionales. Era una vía nueva y un ejemplo para otros países de la región, incluso de Europa, y eso lo quisieron estrangular haciendo un escarmiento sobre el pequeño país latinoamericano.

“Pero la voluntad de los pueblos latinoamericanos de desarrollo social y democrática no la pueden apagar. La pueden, si acaso, contener temporalmente por la vía de la represión, pero son coyunturas que dejan paso a otras circunstancias y otras generaciones siguen adelante con los mismos ideales. Pinochet representó un dique temporal mantenido de manera sangrienta, pero es evidente que ese dique no podía ser indefinido y los hechos han demostrado que no lo ha sido”.

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