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La crisis que no estan pagando los ricos.

Marzo 23, 2009 · Dejar un comentario

Cifras oficiales del gobierno señalan que en los últimos 2 meses de este año y lo que va de marzo ha habido mas de 230 mil despidos y desde diciembre del año pasado a la fecha esta cifra supera holgadamente los 500 mil despidos, gran parte de ellos no han tenido justificación, otros tantos han sido recontratados percibiendo un ingreso menor o simplemente rebajando el salario con amenaza de despido y justificando estas políticas en las bases de la crisis económica que por estos días azota no solo a nuestro país sino que al mundo en general. Las cifras reales manejadas por organismos que no tienen intereses con el gobierno ni con los empresarios hablan de cifras muy superiores .
Los graves efectos causados por el capitalismo descarnado hacen sentir con furia su carácter explotador en millones de trabajadores del mundo entero .Bancos, industrias, establecimientos comerciales han debido cerrar o simplemente eliminar mano de obra aumentando la explotación y el abuso sobre aquellos que en ya en malas condiciones laborales han visto con la crisis como la prepotencia patronal se cierne como buitres sobre su alicaída y menospreciada humanidad
En Chile cientos de empresas y Pymes ligadas al mundo de las exportaciones y ante la caída de estas han debido recurrir al despido de sus trabajadores demostrando claramente que todos los TLCS y fast-track firmados por Chile con cuanto país existe (incluida la bestia del norte) no han servido para nada y en cierta forma al desproteger nuestros propios recursos y al no nacionalizar aquellos que mas divisas nos entregan nos han dejado tambaleando a pesar del ahorro fiscal y de las palabras y gestos de tranquilidad que intenta de vez en cuando dar el gobierno .Las cifras oficiales hablan de ciudades como Valparaíso, Rancagua y Temuco donde la cifras de desempleo ya alcanzaron los 2 dígitos, las cifras reales por supuesto hablan de que esta realidad es mucho mayor de la que mentirosos como el ministro Velasco señalan y es incluso una realidad en todas las regiones donde además ni siquiera estamos analizando los empleos temporales y otros creados por las misma crisis para esconder la negra realidad.
La Confederación de Trabajadores del Salmón habla de que hasta el momento existen 6.500 despidos y dicha situación podría aumentar vertiginosamente.Este panorama que tanto dicen lamentar algunos empresarios y personeros del cogobierno concertacionista –aliancista quienes parecen a ratos verdaderas madres de la sacristía es una oportunidad muy bien aprovechada para poder agudizar aun mas el mismo modelo económico que hoy tiene instalada esta crisis.La Oligarquía rancia nacional y transnacional de políticas y credos transversales hacen funcionar la vieja receta al pie de la letra y tiene por supuesto el numero exacto de trabajadores a despedir para no afectar sus ganancias y en muchos casos para hacer crecer mas sus excedentes que incluso cuando no se hablaba de crisis.
¿Pero que perderán los empresarios en todo esto? porque es obvio que ante tantos despidos y ante tantos sueldos miserables los ánimos no son los mejores y la producción baja aun mas y ostensiblemente.La respuesta es clara los empresarios :NO PIERDEN NADA, pues las medidas para paliar la crisis creadas por la administración bachelet y la aguda y oscura inteligencia del señor Velasco no ha hecho otra cosa que blindar al empresariado entregándoles subsidios para la contratación de mano de obra mas barata.El estado en vez de proteger con mayor fuerza a los pequeños empresarios y trabajadores ha puesto su generosa ayuda en los que se dan el lujo de despedir a mansalva y que después contratan menor cantidad de empleados con sueldos mas bajos y de paso hace aumentar sus ya millonarios excedentes y permiten la flexibilidad laboral única forma que el empresariado ve como una buena herramienta para no aumentar la cesantía y sacar mas provecho económico para ellos mismos de la crisis nuestro país y la vivió el proletariado europeo en el periodo de entre guerras.Los sinvergüenzas de siempre por herencia histórica ya se han aprovechado de los trabajadores y cesantes en la época del salitre, en la dictadura pinochetista y en todas las crisis que hasta ahora conocemos llámense crisis Argentina, crisis asiática etc.
Esta realidad tan dura hace retroceder la lucha y la reivindicación de mejores oportunidades para todos y de paso suprime en forma consistente los movimientos sociales pues la gran parte de los trabajadores se preocupan de poder mantener su empleo y deben una vez mas guardar silencio ante la injusticia.
Solo queda como arma la solidaridad de todos,el apoyo y la comunicación permanente, la organización y el desenmascaramiento de los responsables de estos abusos instalados en el poder empresarial, en el parlamento y en el gobierno.

(Marcelo Valdés)

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La Crisis Finaciera es un Escándalo

Octubre 12, 2008 · Dejar un comentario

Ulrich Thielemann, del Instituto de Ética Económica en la Universidad de San Gall, entiende que la crisis financiera genere miedo e indignación en la gente.

Ya no se puede confiar ciegamente en el mercado, señala. Se necesita un cambio fundamental en las doctrinas económicas y también en la mentalidad de los banqueros. Entrevista.

El pasado lunes, la Bolsa suiza sufrió el batacazo más importante desde el 11 de septiembre de 2001.

El miércoles, seis bancos centrales, entre ellos el Banco Nacional Suizo, la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco Central Europeo, bajaron los tipos de interés en un intento por aumentar la confianza en el sistema financiero.

La crisis financiera estadounidense se ha extenido a Europa y otros continentes. La gente está preocupada e indignada. Durante años los altos ejecutivos embolsaron sus bonos. Ahora es el Estado, o sea, los contribuyentes quienes pagan los platos rotos. Durante años se privatizaron los beneficios, ahora se nacionalizan las pérdidas.

¿Puede comprender la indignación de la gente por la crisis financiera?

Ulrich Thielemann: No sé cómo no se puede llegar a comprender la indignación de la gente. Lo que está ocurriendo es tan escandaloso que resulta difícil describirlo. El mercado de capitales ha ganado en las últimas décadas un poder inmenso, lo cual nos ha conducido a una situación de tremenda iniquidad.

El mercado abierto ha montado un gran casino y las autoridades inspectoras no sólo no lo han impedido, sino que lo han incluso incitado. Ahora son los ciudadanos de a pie los que tienen que pagar los descalabros. Es un escándalo.

La población teme que más adelante la crisis también afecte a las cajas de pensiones. ¿Son temores realistas?

U.T.: Eso no lo puede afirmar, no soy un experto en mercados financieros. Soy experto en ética económica, me ocupo de modelos de reflexión. En todo caso, la crisis confirma los temores respecto a la financiación de un porcentaje sustancial de la previsión para la vejez a través del mercado de capitales. Los riesgos son inmensos.

Ulrich Thielemann

Ulrich Thielemann   (zvg)

Existen cuatro métodos para solucionar la crisis: el Estado compra los créditos ‘tóxicos’, garantiza los ahorros, compra participaciones de los bancos afectados o no interviene. ¿Cuál es la mejor solución?

U.T.: Esos métodos no solucionan la crisis, sólo sirven para apagar el fuego e impedir una crisis económica mundial. Y es que el capital no sólo está vinculado a un abalorio de accionistas, sino a la economía real, es decir, al mercado crediticio, y nosotros, la población, nos hemos convertido en rehenes.

La primera solución es probablemente la peor. Una combinación entre la segunda y la tercera sería lo más conveniente, en mi opinión. No debemos, sin embargo, limitarnos a soluciones de corto plazo.

Muchos Estados miembros de la Unión Europea (UE) dieron garantías para los depósitos de ahorro de sus ciudadanos. También el Gobierno suizo quiere proteger a los clientes de los bancos. ¿Es una medida acertada?

U.T.: Los ahorros son dinero que la gente ha ganado con su sudor. Francamente, en esos ahorros ha puesto sus miras el capital. En última instancia, se produciría una catástrofe —y pienso en la crisis económica mundial de 1929—, si se retiraran esos ahorros de las cuentas bancarias. Por eso pienso que es una medida acertada si los Estados dan garantías.

Usted como experto en ética de negocios, ¿propone una solución concreta?

U.T.: Una de las principales causas de la crisis son las bonificaciones. Un banco vendió a otro banco o inversor ‘basura tóxica’ financiera, y a través de esta compraventa, ambas partes se han embolsado grandes bonificaciones. Esta cascada tiene que terminar.

Para ello necesitamos una regulación, a pesar de la oposición de esos señores. Se tienen que recortar drásticamente las participaciones que se distribuyen a los ejecutivos en forma de indemnizaciones variables. Entonces podrían volverse a concentrar en la calidad de sus negocios, en lugar de ir a la caza de la siguiente bonificación en su codicia irresponsable.

Eso se debería coordinar en el ámbito internacional. Estamos en una economía global y por eso necesitamos soluciones globales. La causa profunda de esta crisis reside en la confianza ciega en el mercado: cuánta más codicia, mejor para todos. Esto es una gran equivocación. También la política ha fracasado, porque no quiso intervenir como fuerza reguladora en la economía.

Gracias a Dios, ahora se acabó la confianza en el mercado, al tiempo que reventó la burbuja hipotecaria. Ahora está libre el camino para encontrar soluciones que busquen el bienestar de todos, objetivo para el cual estaba pensada al principio la economía de mercado. Los expertos, que espero entiendan mejor que yo los mecanismos de los mercados financieros, deberían dejar de confiar ciegamente en los mercados. Sólo después habrá soluciones justas para todos.

¿Usted cree realmente que el gremio de los banqueros aprenderá de esta crisis?

U.T.: Para sacar las conclusiones acertadas necesitamos el personal adecuado: necesitamos directivos que saben lo que significa integridad y qué es indispensable; gente que no corre detrás de la zanahoria de las gratificaciones y banqueros menos presumidos que los de hoy.

Lo que está pasando, es prácticamente lo que predican los manuales económicos: la maximización de las utilidades. Esos libros no hablan de avidez desde luego, hablan de ‘racionalidad’. Si uno no se somete a esta lógica, actúa de manera irracional…

Esto tiene que cambiar. Tiene que cambiar la formación profesional y la enseñanza universitaria. Y eso de manera profunda, porque se trata de las bases de la doctrina económica con las que llegan a la vida profesional los nuevos titulados en banca. Se trata de una tarea a largo plazo, sólo así se puede solucionar el problema

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La Verdad Sin Interés

Octubre 11, 2008 · 1 comentario

“Expertos”


LIBERTY VALANCE

No existen. Es una ficción que nace en la imaginación de los consumidores e inversionistas, debido a las ansias de seguridad y confianza en algo o alguien.

Así como la tribu le daba poder al médico brujo o al chamán, así también las sociedades modernas se lo otorgan a los expertos, que escriben libros, dan entrevistas y dictan seminarios sobre mercado, economía y futuro.

No le hacen mal a nadie y hasta son entretenidos cuando cuentan anécdotas, pero no se les debe tomar en serio y menos hacerles caso.

“No es que las tasas de los créditos estén subiendo, no, no, no, lo que ocurre es otra cosa, es que durante años estuvieron muy bajas”.

Habiendo tantos perros en el mundo, ¿porqué será que siempre nos eligen a nosotros?

“Mientras la crisis no sea sistemática, estamos bien”.

Napoleón dijo en Waterloo: “Mientras el ataque no sea sistemático, estamos bien”.

Según el calendario maya el mundo se termina el 23 de diciembre del 2012, aunque a lo mejor acaba un ciclo cósmico y empieza otro, y no se trata del final definitivo. Pero si se tratara, coincide con la esperanza y advertencia que encierra la frase –”mientras no sea”- y en menos de cuatro años la comprobación: la crisis era más sistémica que no sé qué.

Lo sistémico, entonces, sería como una falla multiorgánica en una persona.

A los mayas, finalmente, hay que hacerles caso en su mérito. Su cultura e influencia se extendió entre el siglo III y el XV, que son mucho más años que Chile, que además ya no fue civilización.

“Especialistas”

Una derivación de los “expertos”, con la salvedad que su (des) conocimiento es más acotado y por eso deberían saber más de un tema en particular. Generalmente es lo contrario.

“Estamos en un sistema financiero sano”

La persona muy enferma, como todo el mundo sabe, es la última en enterarse de lo mal que está y cuando lo hace, ay, ya es demasiado tarde.

“Los AFP deberían repatriar su inversiones y privilegiar los fondos locales”

Estuvieron años queriendo invertir más en el extranjero, hasta que lo consiguieron, por un buen propósito: que los fondos de los chilenos rentaran mejor. Ahora, después de meses de rentabilidad negativa y antes que caiga la crisis en serio, vuelven al país que los vio nacer.

Es la parábola del Hijo Pródigo jubilado.

“Una solución para la crisis es recapitalizar la deuda con recursos del contribuyente”

No tiene préstamos, no le debe nada a nadie, es su pura pega, paga impuestos y el único que puede ponerse es usted. Por trabajador le pasó. Hasta tiene cara de contribuyente. ¿Sabe quién le mandó saludos?

“¿Usted sabe lo que son los swaps, los subprime, el fund raising y la tasa libor?”

Si no lo sabe, no importa, porque los de Wall Street lo sabían y así les fue.

“En una pieza o en la bodega, ponga cien bolsas iguales y cada una con un kilo de algo: arroz, garbanzos, tallarines, lentejas, arvejas, etcétera. Hay que diversificar el ahorro. Es el secreto”.

Ocupe bolsas de colores distintos o bien escriba el nombre del contenido con letras destacadas, para que cuando venga la crisis, no se vuelva loco buscando el azúcar o la sal”.

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Las Alarmas se Encienden en la Economía Chilena

Octubre 10, 2008 · Dejar un comentario

Tras un largo período de expansión económica, Chile se prepara para enfrentar la global. ¿Estamos tan blindados?

Por Iván Colodro
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El viernes 12 de septiembre los operadores de la Bolsa de Comercio de Santiago iniciaron un relajado fin de semana. El mercado se había ido a descansar con una sonrisa en la boca: el índice IPSA había anotado un saludable aumento de 2,2%, jornada antecedida por un período de relativa calma. No había nubes negras en el horizonte. Al menos no de tormenta. Con ese ánimo, nada hacía presagiar que sería el último día antes de que se declarara uno de los peores huracanes sobre la economía mundial. Uno de tal fuerza que en 48 horas se llevó por los aires al legendario banco de inversión Lehman Brothers y dejó sostenida con recursos públicos a AIG, la mayor aseguradora del mundo. Y el mismo que todavía parece tener el apetito suficiente como para devorar un par más de bancos maltrechos en ese país. Ese día, en que cernió sobre los cielos del sistema financiero internacional y sobre toda la economía, una nube tan tóxica como las hipotecas subprime –y que según los cálculos más optimistas tardará 18 meses en disiparse–, en Santiago el sol prometía salir al día siguiente.

Pero lo que no se prevé con tiempo se debe aprender a golpes. Desde que el lunes 15 de septiembre los mercados bursátiles comenzaron a operar con cemento en los pies, luego de un fin de semana de vigilia nerviosa, en Chile las preguntas han sido recurrentes: ¿qué impacto tendrá todo este desastre sobre nuestra lejana economía? ¿Qué tan resistente es el blindaje con el que las autoridades económicas suelen arrullar al sector privado? Aunque existe consenso en que Chile nunca había enfrentado un escenario adverso en mejor pie que en esta ocasión, hoy tampoco hay quienes seriamente aseguran que no habrá un resentimiento más que moderado de la actividad. Incluso, no son pocos los que hablan de que el próximo año habrá más angustias que alegrías.

Así, es claro que Chile está expuesto al virus de las “vacas flacas”. Pero eso podría no tener mayor importancia. Lo que sí debe preocupar es con qué fuerza se va a manifestar la enfermedad. “Hay que ver los canales a través de los cuales se transmiten los impactos de una crisis como ésta. Estos son básicamente tres: desaceleración económica mundial, que reduce la demanda por nuestros productos; precio de las materias primas –que está relacionado con lo anterior, pero de manera imperfecta–; y menores flujos de capitales”, dice Harald Beyer, economista del Centro de Estudios Públicos (CEP). “No veo un sector particularmente vulnerable, aunque la moderación en la expansión en la demanda agregada que van a traer las mayores restricciones crediticias y las alzas en las tasas de interés, entre otros factores, seguramente van a impactar al comercio y la construcción en una mayor proporción”.

Algunos síntomas relacionados con estas vías de contagio ya son visibles al ojo desnudo. De hecho, una serie de indicadores de actividad están mostrando señales de debilitamiento que no toleran discusión y que ponen en duda la continuidad de uno de los más largos y sólidos períodos de bonanza de la historia económica chilena. Un panorama que en conjunto ha hecho que repetidamente sea corregido el pronóstico de crecimiento para este año y que hoy lo sitúa, en los casos más optimistas, en torno al 4%.

De todas las señales, las más sensibles –y trágicamente las más marcadas– son la caída en las ventas de las cadenas de retail y supermercados, el sobrestock de viviendas nuevas y la desaceleración en las colocaciones de créditos de consumo.

Carrito vacío

De todas las alarmas, una de las que ha sonado más fuerte es la desaceleración en las ventas del comercio. Durante los primeros siete meses del año, el sector acumula en promedio un escuálido crecimiento de 0,2%, según cifras de la Cámara Nacional de Comercio (CNC). Sólo en la Región Metropolitana las ventas minoristas disminuyeron 4,6% durante julio, versus el mismo mes de 2007. ¿El principal responsable? La peor escalada inflacionaria en años y que obligó a mediados de septiembre al Banco Central a corregir agresivamente su pronóstico para 2008 desde 4,7% a 8,5%.

Pero si los números promedio son malos, el análisis por segmento de productos es aún más preocupante. Mientras que las ventas de la llamada línea tradicional supermercados –que incluye alimentos perecibles y abarrotes– muestra la peor caída: 11,2%, comparado con igual mes de 2007, las líneas de muebles, hogar y electrónicos se han convertido en el bastión que mantiene el ritmo del sector –con crecimientos de 5,2%, 6,3% y 7,4%, respectivamente, versus julio de 2007. Estas líneas de productos son las más ligadas a los créditos de consumo, por lo que, en caso de una brusca caída en sus colocaciones, deberían acusar el golpe con rapidez, dejando a los retailers sin base de sustentación. De hecho, algo de eso ya está comenzado a notarse, aunque no con demasiado dramatismo: según el informe mensual de la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras (ABIF), durante julio la colocación de créditos de consumo para personas disminuyó 0,82%, comparado con el mes anterior. “Las cifras del comercio están dando señales de que los presupuestos de las familias están más apretados y eso está impactando al sector”, dice Franco Parisi, vicedecano de la Escuela de Negocios de la Universidad de Chile. “La Bolsa siempre se adelanta y la caída de las acciones del sector comercio es prueba de ello”.

Para el académico existen otras razones que están haciendo la situación del comercio aún más dura. “La modificación que iguala el sueldo base al sueldo mínimo daña las perspectivas del sector”, dice Parisi. “Eso, sumado a la caída en las ventas, configura un mal panorama”. Los ejemplos están a la vista. De su peak a comienzos de diciembre del año pasado, los títulos de Ripley han caído más de un 50%. Lo mismo D&S, que de octubre de 2007 a la fecha ha visto hundirse el precio de sus acciones más de 30%.

Con este panorama en la ruta, sería suicida no pisar el freno. Eso lo sabe de sobra el generalmente optimista Hörst Paulmann, presidente de Cencosud, quien hace pocos días debió asumir lo inevitable: reducir sus inversiones dado el incierto panorama futuro. “Todas las empresas están obligadas a reducir sus planes de inversión y a buscar la forma de consolidar lo que han construido en los últimos años”, dijo en una conferencia el empresario alemán.

Si es cierto que cuando llueve todos se mojan, cuando hay tormenta es aún peor. Por eso, el impacto de una desaceleración mundial no es exclusivo de un sector. “(La crisis en Estados Unidos) afectará a todos los sectores, pero aquellos de menor riesgo, es decir, compañías de flujos estables y previsibles, serán menos afectadas”, dice Laurence Golborne, gerente general de Cencosud. “Por un tiempo la solidez financiera y liquidez serán los principales atributos a analizar de las compañías”.

Así, otros que se están comenzando a mojar son los actores del sector inmobiliario. Durante los últimos años se ha acumulado un récord de stock disponible, mientras que la velocidad de venta no ha ido a la par (ver gráfico). Con la situación actual –marcada por un mayor costo del crédito dadas las reiteradas alzas de tasas que ha decretado el Banco Central, que hoy la sitúan en 8,25% y con claros indicios de que seguirá subiendo–, lo único que puede pasar es que esa velocidad se reduzca aún más. Mientras que las ventas cayeron 11,3% durante el primer trimestre del año, comparado con el trimestre inmediatamente anterior, la oferta saltó 9,1% en igual lapso. Y el paso de tortuga que llevan estas ventas puede empeorar. Como si nada de esto fuera cierto, durante el segundo trimestre de 2008 se presentaron 90 proyectos de construcción, la segunda mayor cifra desde 2005. “(La cifra) nos sorprendió a todos”, declaró a la prensa Vicente Domínguez, director ejecutivo de la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios (ADI). Dichos niveles de vacancia pueden transformarse muy pronto en un peso muerto difícil de sostener para muchas empresas del sector. Nuevamente, el mercado bursátil da luces sobre el futuro de esta industria: los títulos de la constructora Paz Corp., con alta presencia en Santiago Centro –una de las zonas con mayor stock disponible– han caído más de un 70% desde su mejor nivel a mediados de octubre del año pasado.

Por si todo esto fuera poco, los recientes incrementos en el riesgo país son la cuchara que revuelve un caldo cada día más amargo. A pesar de que Chile continúa siendo el país mejor posicionado de la región, el aumento de 57 puntos base que acumula desde comienzos de año han dejado al indicador EMBIG en 208 puntos base, su peor nivel desde noviembre de 2002. De paso, se consumió casi toda la ventaja que tenía Chile versus las economías de América Latina que le siguen: México (262 puntos base) y Perú (294 puntos base). Este lastre adicional traerá como consecuencia, entre otras cosas, un encarecimiento del crédito internacional.

¿Algo más?

¿Cuál es la costura por donde podría reventar una crisis de proporciones épicas en Chile, similar a la financiera en Estados Unidos? Por lo pronto, no en la banca. Las férreas regulaciones incorporadas al sistema bancario chileno a partir de 1986 se van a pagar con creces en los meses venideros. Los robustos controles de riesgo de cada institución financiera y la infatigable vigilancia del regulador permiten a los banqueros –y a sus accionistas, acreedores y clientes– dormir con relativa calma en Chile, a diferencia de otros países del mundo, como Inglaterra o España, para no hablar de Estados Unidos. Por el contrario, es la joven industria del factoring la que, según algunos, debería ser llevada de una oreja al laboratorio para un examen profundo. “La banca no me preocupa. Donde hay que poner la alerta roja es en el factoring, que ha tenido un crecimiento inorgánico y muy grande durante los últimos años”, advierte Parisi. “El aumento de costo en los créditos de corto plazo va a hacer que las empresas demoren sus pagos y eso puede tener un efecto muy peligroso en el negocio del factoring”. Claro, porque esta industria ha pasado a ser una pieza clave de todo el engranaje. En 2007 su volumen de negocio creció 26,2% y comparado versus el PIB, alcanzó 11,5%.

¿Qué podría depararle el futuro a esta industria? Si finalmente se presentan los problemas, es posible que se produzca un sostenido proceso de consolidación, del que se beneficiarán aquellos actores que han sido rigurosos en sus análisis de riesgo y que, por lo mismo, tendrán los recursos para crecer a través de fusiones y adquisiciones.

La salida

Si todo parece que irá mal, es muy posible que así sea. Por eso, la búsqueda de paliativos a una situación compleja como la que se avecina debería despertar la creatividad tanto del Gobierno como del sector privado. “Un requisito fundamental para minimizar los costos en términos de actividad y empleo que derivan del ajuste que inevitablemente habrá que efectuar, es el de contar con una economía flexible, para poder adaptarse con mayor facilidad a un entorno de negocios incierto y cambiante”, dice Hernán Cheyre, presidente de Econsult.

Por ejemplo, cuando al ceder la crisis asiática, el crecimiento en Chile no daba las señales de despertar por completo, el ministro de Hacienda de la época, Nicolás Eyzaguirre, importó una fórmula que ya se había usado con éxito en Estados Unidos: un descuento en impuestos para quienes adquirieran propiedades nuevas. En ese entonces, el stock disponible era alto –pero incluso menor que hoy– y la construcción no daba señales de querer despertar y colaborar en la reducción del desempleo. Ese tipo de medidas pronto comenzarán a ser extrañadas. Hasta el momento, las medidas anunciadas por Hacienda –como la eliminación del impuesto de timbres y estampillas o las medidas para contener el alza de los combustibles– no han logrado despertar todo el entusiasmo que se esperaba.

En el fútbol opera la lógica de que el ataque puede ser la mejor defensa. Puesto en términos de negocios, se podría decir que las crisis ofrecen buenas oportunidades de inversión a quienes tienen su liquidez en un sitio seguro. “Es buen momento para hacer inversiones nuevas en compañías existentes con problemas y del sector alimentos”, dice Todd Huckaby, socio de IB Partners. Así que por ennegrecido que se vea el cielo y aunque soplen vientos que anuncian unbuen chaparrón, esconderse en un refugio puede no ser la mejor salida.

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La Desnacionalización del Cobre

Febrero 23, 2008 · 2 comentarios

José Pablo Arellano descubrió una nueva táctica para seguir privatizando Codelco por etapas: los contratos de exploración con empresas transnacionales.

El Presidente Ejecutivo de Codelco, José Pablo Arellano, podrá tener muchos defectos, como efectivamente es el caso, pero nadie le puede enrostrar que no sea un hombre llevado a sus ideas, determinado y tenaz.

El sabe, y así lo ha reconocido, que no tiene estructura jurídica ni menos consenso político para privatizar Codelco.

Por eso, está empeñado en lograr el objetivo por vías sibilinas y oblicuas.

Su principal caballo de batalla es la “modernización” del gobierno corporativo, lo que en buenas cuentas significa estructurar un directorio a imagen y semejanza de la empresa privada, dotado de autonomía para resolver, por ejemplo, la capitalización de “la estatal” y la colocación de un porcentaje accionario en el mercado de capitales.

Pero eso depende del Congreso, y aparentemente la iniciativa no marcha con la velocidad que quisiera nuestro buen privatizador.

Pero ello tampoco lo arredra.

Mediante el gambito de la asociación con capitales transnacionales para faenas de exploración, en la práctica está cumpliendo con su objetivo de ir despostando Codelco y privatizándolo por etapas.

Asociación con Río Tinto

A modo de ejemplo, el pasado jueves 24 de enero, Río Tinto, consorcio anglo australiano competidor de Codelco a través de su asociación con BHP Billiton para explotar La Escondida, informó que firmó con convenio con SCM Los Andes, una filial 100% controlada por Codelco, para la exploración de cobre en Chile. Según el comunicado, SCM Los Andesncontribuirá con derechos de mineral en Chile para el emprendimiento, pero que este será gestionado por Rio Tinto.

“Este histórico acuerdo combina la fortaleza de dos productores de cobre con una gran experiencia. Juntos esperamos descifrar el valor de un cinturón cuprífero con altas perspectivas en el mayor productor de cobre del mundo”, dijo en el comunicado Bret Clayton, director de la división cuprífera de Rio.

El emprendimiento conjunto realizará labores de exploración en el prospecto Exploradora, en el norte de Chile, en el que Rio Tinto podría optar por una participación de un 55% si invierte US$20 millones, con la posibilidad de elevarla a un 60%.

Asociación con Fortune Valley

Pocos días, Codelco había anunciado un contrato de exploración con la transnacional canadiense Fortune Valley Resources Inc. en la propiedad minera El Anillo, ubicada en la II Región de Chile, perteneciente a Codelco. Fortune Valley tiene una opción de gastar US$ 3.000.000 en trabajos de exploración, en un periodo de 4 años, y de completar un estudio de factibilidad en un periodo posterior de 2 años, a cambio de obtener un 65% de participación en la propiedad societaria.

José Pablo Arellano, presidente Ejecutivo de Codelco, señaló, en el comunicado de rigor que “esta alianza es una valiosa oportunidad para asociarse con una empresa que tiene especialistas en exploración y desarrollo de proyectos de oro, lo que nos permite aprovechar nuestros activos mineros, agregando así valor a la compañía y a sus accionistas, que son todos los chilenos”.

Para el Presidente y Director Ejecutivo de Fortune Valley Resources, Michael Gingles, “esta es una asociación importante, que une a una compañía de exploración altamente motivada, enfocada al éxito en oro, con el productor de cobre más grande del mundo, enfocada a crear valor desde su cartera de activos secundarios. Nuestro objetivo es el descubrimiento de otro depósito importante de oro en la altamente prometedora línea de El Peñón”.

La propiedad minera El Anillo se ubica dentro del cinturón Paleocénico de Chile, que es el principal foco de la exploración de oro y de otros minerales en el país. El total del área de la propiedad es de 24.000 hectáreas y colinda con la mina de Yamana Gold El Peñón, al norte y al este. Fortune Valley ha adquirido recientemente derechos de concesión preferenciales de 7.200 hectáreas adyacentes al proyecto El Anillo y estas nuevas concesiones serán agregadas al contrato de opción para crear una posición de terreno de 31 mil hectáreas. Fortune Valley es una compañía de exploración minera listada en el TSX Venture Exchange en Canadá, pero que está fuertemente vinculada a intereses chilenos. La compañía está dedicada a la adquisición, exploración y desarrollo de proyectos de oro y plata en Chile, incluyendo Zaldívar, La Coipa, y Cerro Casale. La compañía tiene 54 mil hectáreas de exploración concesionadas en Chile.

Luego de la finalización de los requerimientos para que Fortune Valley adquiera el 65% de propiedad en el proyecto, Codelco y Fortune Valley establecerán una compañía en conjunto. El contrato incluye una opción para Codelco de colocar hasta el 20%, del 35% de su propiedad, en bolsa, siempre y cuando Fortune Valley retenga el derecho de mantener participación en la propiedad.
En la eventualidad de que Fortune Valley descubra un depósito de cobre en la propiedad minera El Anillo, Codelco tendrá derecho a incrementar su participación de propiedad en hasta un 35% (70% en total), reembolsando a Fortune Valley Resources por sus gastos. Este derecho no se aplica frente al descubrimiento de un yacimiento de oro.

Suma y sigue

Según el comunicado de “la estatal”, el contrato provee a Codelco de “una estructura comercial para crear valor desde un activo sin actividad minera” mientras que “Codelco no estará obligado a hacer ningún aporte financiero durante las fases de exploración y desarrollo”.

Se trata de falacias impresentables que lo único que hacen es encubrir la entrega, a título gratuito, de concesiones mineras de Codelco a empresas transnacionales, en lo que constituye una política contraria al interés nacional, verdaderamente suicida.

Una cosa es que Codelco mantenga “activos sin actividad” minera, pero otra cosa muy distinta es que se los entregue a sus competidores. La falta de capitales de explotación es simplemente un pretexto, porque el día de mañana, en otro contexto político, se puede desarrollar una política minera distinta a la suicida política actual, pero esos recursos mineros estarían disponibles para el beneficio de todos los chilenos. Política suicida que hoy tiene al capital transnacional controlando más del 75% de la producción de cobre desde Chile; la entrega del control mayoritario de un mineral de reposición de Codelco, como El Abra; la privatización de las centrales hidroeléctricas de Coya y Pangal y la central termoeléctrica de Tocopilla, y la privatización total de la División Talleres, sólo por mencionar los poruñazos más emblemáticos.

En el próximo mes de abril esta política antinacional tendrá una nueva prueba, cuando Codelco deba ratificar el convenio de asociación con la empresa china Minmetals, para la explotación conjunta del Mineral Gabriela Mistral, ex Gaby.

Voz de los trabajadores

Tal vez uno de los aspectos más sorprendentes de este masivo atentado contra el interés nacional es la complicidad de la elite política y empresarial, la indiferencia de la opinión pública y la pasividad de los trabajadores de Codelco, a pesar de que en el último Congreso de la Federación de Trabajadores del Cobre se adoptó el acuerdo de rechazar cualquier nuevo intento de privatización. En rigor, hay un sector de la dirigencia sindical, particularmente en la División El Teniente, que está dispuesto a encabezar la lucha.

Uno de ellos es Juan Meneses, vicepresidente del sindicato industrial Nº 8, Sewell y Mina, quién, consultado por este tema, declaró:

“Primero, es necesario aclarar que en la alianza estratégica entre la Federación del cobre y Codelco, está el acuerdo de no privatizar ni transnacionalizar las exploraciones. Pero en este acuerdo con la transnacional canadiense Fortune Valley, Codelco ya está entregando a priori el 65% de lo que allí se explote. El contrato habla de exploración de un mineral de oro, pero también está entregando el 65% de cobre. De una vez por todas, vamos a tener que hacer algo grande para llamar la atención y defender el cobre. Desde todos los ángulos, el cobre se lo están farreando y entregando al capital transnacional.

Los proyectos fracasados de Codelco, en los que se ha perdido muchísimo dinero, han sido diseñados por ejecutivos que fueron a sacar sus doctorados en el extranjero, donde confundieron su nacionalidad. Ellos creen que porque fueron a sacar un magíster a los Estados Unidos, el cobre y los recursos naturales de los chilenos tienen que pasar a poder de los gringos. Así lo hicieron Marcos Lima y Juan Villarzú, y así lo está haciendo hoy José Pablo Arellano, un fanático privatizador que no halla cómo entregar el cobre que nos queda a las transnacionales, en perjuicio de su propio país y de la gente que necesita de los recursos que son nuestros. Hace poco tiempo, decíamos que el 60% del cobre estaba en manos extranjeras; ahora vamos por el 75%. Entregar la exploración es delicado y es grave, primero porque es estratégica; segundo, una de las maneras de recuperar el cobre para Chile, es no entregar la exploración de los minerales, y mantenerlos en poder del Estado. Si no todavía no somos capaces de recuperar los minerales que ya se están explotando, al menos no sigamos entregándolos. Debemos trabajar para que llegue pronto el día en que los recuperemos”.

Acuerdo de la FTC

El secretario del mismo sindicato, Manuel Llantén, agregó:

“Para información de la opinión pública, en su último Congreso, realizado el año pasado, la Federación de Trabajadores del Cobre tomó el acuerdo unánime de oponerse a la privatización del cobre. El ex presidente ejecutivo, señor Juan Villarzú, anda llamando desembozadamente a privatizar un porcentaje de Codelco. Esta administración, el gobierno y el Parlamento tienen que tener claro que los trabajadores vamos a ratificar estos acuerdos, y en abril nos vamos a oponer a la entrega de un porcentaje del mineral Gabriela Mistral.

Vamos difundir estos acuerdos en todos los sindicatos. Esto lo sabe el presidente de la Federación del Cobre, señor Raimundo Espinoza. El está en el directorio de Codelco en representación de los trabajadores. Debería oponerse tajantemente a estas maniobras privatizadoras, porque los trabajadores le dimos un mandato de que no se entrega Gabriela Mistral y no se privatiza nada de Codelco.

A su turno, Alfonso Meneses, dirigente del sindicato de la fundición Caletones, abordó este delicado problema en los siguientes términos:

“La verdad, es difícil calificar esta irresponsabilidad, este antipatriotismo de las autoridades de Codelco, del Estado y de la clase política. Cuando están en campaña, los parlamentarios hablan de defender el cobre. Pero a la hora de tomar las decisiones, parece que los cañonazos de dólares de las trasnacionales son irresistibles, porque siempre son beneficiadas por iniciativas que van intensificando la privatización. Pero también hay una irresponsabilidad del pueblo chileno, de los trabajadores, de nosotros mismos, que estamos advirtiendo a diario estas amenazas, que después se concretan en el parlamento. No hemos tenido la capacidad de involucrar a los chilenos en estos temas. Estamos hablando del cobre, estamos hablando del desarrollo del país, de la educación, de la salud, de los caminos, del agua potable. El cobre genera recursos para todas estas cosas. Sin embargo, cuando leemos en la prensa que siguen privatizando el cobre por porciones, como que no nos interesa. En cambio, sí que ponemos atención al faranduleo. Los chilenos tienen que despertar, y nosotros debemos ver cómo nos organizamos para defender lo que Salvador Allende llamaba el sueldo de Chile. Quisiéramos ver a dirigentes de todas las tiendas políticas, porque este es un tema de todos, no de un sector, de todos los sindicatos, de todas las organizaciones sociales, formando comités de defensa del cobre. Nosotros, como dirigentes sindicales del cobre, hemos visto como se elevan los costos de producción por culpa de las privatizaciones. Codelco ha entregado Talleres, ha entregado las centrales hidroeléctricas de Coya y Pangal, y la central termoeléctrica de Tocopilla.

Ahora, se anda diciendo que se va a maquilar la fundición, donde se cobre más barato. Felizmente, la fundición de Caletones tiene una ubicación geográfica privilegiada, que permite fundir más barato, por ahora. Pero también está en capeta de estos administrativos externalizar la fundición. Cuando no nos involucramos en estos temas, después nos lamentamos”.

Por Francisco Herreros

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Una Empresa con 150 RUT

Diciembre 24, 2007 · Dejar un comentario

Dedicado por completo a sacar adelante y a tiempo las megacentrales de Aysén, una de las cabezas del grupo Matte analiza las complejidades del más importante proyecto energético que se haya hecho en Chile. Defiende la energía hídrica, cuestiona la opción nuclear y critica la campaña en contra de las represas. De paso dispara contra las empresas que obstaculizan la sindicalización utilizando múltiples razones sociales.

Debe ser el más hippie entre los grandes empresarios chilenos. O por lo menos de la elite tradicional nacional. Mientras da la entrevista, Bernardo Matte Larraín suelta fácilmente frases como “uno siempre quiere seguir tratando de cambiar al mundo” o “a mí me interesa mucho la ecología”. Declaraciones que evidencian que aún conserva algunos rasgos del hippismo que siguió en su juventud, en los años sesenta. Claro que hace rato dejó de ser idealista y hoy es realista, “porque uno tiene que vivir de realidades”, dice. Pero asegura ser un defensor de las ballenas azules del golfo de Corcovado, en Chiloé. “Las conocí mientras navegaba en mi yate Pisco Sour y la experiencia de verlas es realmente emocionante”, cuenta.

Amante del montañismo y del mar “si no voy seguido, me pongo de mal genio”, confiesa , el menor de los integrantes del influyente clan Matte Larraín reparte su tiempo entre las regatas y las mesas directivas que ocupa en Copec, la Bolsa de Comercio y en las empresas de la familia: la Papelera, Colbún y el Banco Bice, en estas dos últimas como presidente.

Sin embargo, hoy está concentrado casi al ciento por ciento en sacar adelante la más emblemática de las últimas iniciativas del grupo: el proyecto HidroAysén. Asociados con Endesa, su idea es construir en la Patagonia cinco centrales hidroeléctricas que generarán, en conjunto, 2.750 Mw para el hambriento sistema energético nacional.

Según el cronograma, en marzo próximo debieran presentar el Estudio de Impacto Ambiental que está listo casi en un 80% y la primera central debiera estar operando en cuatro años más. Matte está convencido de que cumplirán estos plazos autoimpuestos, pese a la fuerte arremetida comunicacional de las ONG que están detrás de la campaña Patagonia sin Represas.

¿Qué tanto le preocupa la campaña que están realizando los ambientalistas?
Es parte de las reglas del juego. Si hay gente que estima que no se deben hacer las centrales, me parece normal y legítimo. Sabemos que han gastado millones en la campaña y dicen que plata no les va a faltar. Y creo que eso es verdad, porque aquí hay plata extranjera. Están juntando buenas lucas y haciendo un buen negocio. A ellos la Patagonia les sirve para levantar fondos en Estados Unidos, que es donde se financian estas ONG. Pero en Chile se están construyendo varias otras centrales, sobre todo a carbón, que es la energía más contaminante, y ningún ambientalista reclama por el tema.

Pero aquí lo relevante es que es la Patagonia, un lugar intocable.
Más que intocable. Llevar gringos a Coronel o a Ventanas no tiene ningún brillo, no se consiguen lucas para eso, pero sí para la Patagonia. Dicen que les preocupa la inundación, pero al final lo que queda es un lago, que no es algo que atente contra el medio ambiente de manera brutal. De hecho, la gente de inmediato se empieza a comprar sitios a la orilla del lago. Sólo basta ver Rapel. En todo caso, la parte inundada es mínima. En proporción, es como si en la Región Metropolitana se inundara una superficie similar a una cancha de fútbol.

Hace algunos meses anunciaron que el proyecto pasaba de inundar nueve mil hectáreas a 5.900. ¿Es posible reducir aún más la superficie?
No. Ese es el mínimo. Aquí ya raspamos la olla en cuanto a inundación.

¿Qué fue decisivo en esta reducción? ¿Los estudios del MOP?
Cuando hicimos la asociación con Endesa decidimos ir a la zona y darle una mirada al proyecto no desde el punto de vista de la ingeniería, sino del medio ambiente.

¿Una especie de sello Matte?
No, porque esto fue una cosa de común acuerdo con Endesa. Decidimos meterle todos los elementos que hay que considerar para hacer un proyecto de cualquier tipo. Hoy en el mundo no se puede hacer un proyecto si es que no se le incorpora la mirada del medio ambiente y la comunidad. El mundo ha cambiado en ese sentido.

Sin embargo, el mayor temor de los ambientalistas es que si se da luz verde a HidroAysén se comience a represar toda la Patagonia. Las eléctricas ya compraron todos los derechos de agua de los ríos de la zona.
No creo que suceda. Uno no puede llegar y construir centrales en cualquier parte y decir “en cada río se hace una represa”. No se puede. También tenemos que traer la energía y la línea de transmisión que vamos a construir ya está copada, no puede sumarse otro proyecto. Para más centrales se necesitan más líneas, y eso no es tan fácil. Pero todo esto es un juego de opciones, sobre el tipo de electricidad que queremos tener. Si Chile no quiere que se hagan las centrales en Aysén, no se hacen. Pero tenemos que estar conscientes de que si no es así es necesario realizar algo más, sean centrales nucleares o a carbó2n.

Usted ha dicho varias veces que sin centrales en Aysén se corta la luz.
Lo que he dicho es que si no se hace hay que reemplazarlo por algo. Pero esos reemplazos dañan más al medio ambiente que nuestro proyecto. Lo que no se puede hacer es reemplazarlo con energías renovables no convencionales. Eso no lo duda nadie. Por un tema de tecnología y porque es mucho más cara. Para la gente no es lo mismo pagar una cuenta de diez lucas que una de veinte. Los grupos ecologistas son rebuenos para criticar y no proponen nada.

Lo que ellos plantean es cambiar el actual modelo de desarrollo.
Ese es otro tema. Ellos creen que el mundo está sobredesarrollado, y para eso lo principal es detener la energía y el crecimiento. Están en su legítimo derecho, pero no estoy tan seguro de que sea lo correcto. Mi dicho es que no hay ecologista pobre y para ellos es refácil decir “detengamos el crecimiento”. Como Tompkins, que tiene 300 millones de dólares en el bolsillo. Yo no sé si un estudiante de Puente Alto esté de acuerdo con esa teoría. Es normal que hagan esta arremetida. Pero si crees que pienso que los gringos pueden parar el proyecto, yo creo que no.

Usted siempre le pega palos a los gringos que van a la Patagonia a tirarse en balsa.
A mí también me encanta tirarme en balsa, pero creo que la energía de Chile no la van a decidir ellos. La gente de Coyhaique sabe que los extranjeros se tiran en balsa, encuentran todo precioso y se van. Están acostumbrados a eso. Y podrá venir una actriz muy bonita, sería ideal que en bikini, y punto. No me hago mala leche por eso. Pero soy un convencido de que Chile debiera desarrollar un modelo energético basado en energías renovables. Por eso admiro el modelo de Nueva Zelandia, que también utiliza harta agua, que es una energía limpia y renovable.

Dentro de esta estrategia, ¿usted deja fuera la energía nuclear?
Sí, porque los más optimistas reconocen que antes de quince años no puede haber energía nuclear en Chile. Antes se requiere el conocimiento y los profesionales, y eso no lo tenemos.

Quienes hacen lobby por la energía nuclear dicen que el plazo es mucho menor.
Los vendedores de máquinas dicen ocho años, pero ellos están interesados en que compren sus productos. Nadie duda de que hasta el año 2020 por lo menos no habrá energía nuclear en Chile. Y yo espero no estar trabajando en 2020. Pero como empresario me tengo que preocupar de que en tu casa haya luz mañana. En todo caso, preferiría no tener una planta nuclear junto a mi casa. Si me preguntas si prefiero una central hidroeléctrica o una atómica, no lo dudo ni un segundo.

Cien razones sociales

¿Cómo observa todo el conflicto que se generó entre Codelco, la Dirección del Trabajo y los subcontratistas?
No sé si lo que está haciendo Codelco está bien o mal, no tengo suficientes antecedentes como para dar una opinión al respecto. De minería no sé nada. Pero en las forestales tenemos subcontratistas y nos hemos preocupado de solucionar los conflictos antes. Eso es lo que hay que hacer. Uno tiene que tener claro que las empresas subcontratistas deben de cumplir con la ley y entregar buenas condiciones de trabajo. Y en eso nos hemos preocupado hasta de los más mínimos detalles.

No todos los empresarios están en la misma postura. Muchos usan la subcontratación como un subterfugio.
Siempre habrá empresarios malos, hay de todo, pero no es la mayoría.

¿Qué le parece que algunas grandes empresas utilicen cientos de RUT o razones sociales para evitar que se fortalezca la negociación colectiva?
Nosotros no hacemos eso, porque me parece mal. Es muy probable que en su momento haya sido una opción legítima, pero hoy no lo es. No es razonable que una empresa tenga 150 RUT. Sí defiendo la especialización. Por ejemplo, en la Papelera subcontratamos la venta de productos tissue, que es muy distinto a lo que se hace en el rubro forestal mismo. Que existan dos RUT distintos en eso me parece legítimo y normal, porque son empresas diferentes con giros distintos. Pero que dentro de la empresa forestal tenga un RUT por cada bosque me parece completamente ilegítimo.

Varios supermercados utilizan un RUT para un supermercado y otro para uno de la misma empresa que está a dos cuadras.
Eso no lo entiendo, no encuentro la explicación. No es correcto. Pero creo que este tema de los múltiples RUT se va a ir terminando.

A Lider le han pedido mil veces que termine con eso y no lo ha hecho.
Creo que lo van a ir terminando. No tengo nada que ver con Líder, pero imagino que van a cambiar ese sistema. Una vez le pregunté a una persona de Lider y me habló del origen, de que en Arica era distinto que en Punta Arenas. Pero no hay explicación de por qué un supermercado en Vitacura tenga un RUT distinto a otro de la misma cadena que está en Las Condes. Se van a tener que adaptar y eso tiene que ser rápido. El Gobierno ha dado señales claras de que no quiere esto.

“Piñera debe dejar los negocios”
Hasta hace algunos años, Bernardo Matte estuvo ligado estrechamente a la política. Participó en la creación de Renovación Nacional junto a sus amigos Andrés Allamand y Alberto Espina, e incluso Ricardo Lagos lo llamó para formar parte del directorio de TVN. Ese fue el último de los cargos políticos que ocupó. “Ahora estoy súper alejado. Soy de los que creo que la política y los negocios son incompatibles”, asegura.

–Usted alguna vez se declaró “allamancista”. ¿Sigue siéndolo?

–Soy muy amigo de Andrés, porque fuimos compañeros de colegio y amigos toda la vida. Pero llegué a un punto en mi vida en que o me dedicaba a los negocios o a la política. Y aunque no soy militante, sigo teniendo mis amigos en RN.

–¿Leyó “El desalojo”, el libro de su amigo?

–Me pareció un buen libro con un título desafortunado. La tesis me parece políticamente correcta. Con cualquier Gobierno, la oposición tiene como misión reemplazar al que está gobernando.

–El tema es cómo reemplazarlo.

–Lo que plantea Andrés son una serie de motivos por los que la Concertación debiera ser reemplazada en las próximas elecciones. Pero el término desalojo creó confusión, porque acá tiene la connotación de que llegan los pacos y te sacan a patadas.

–¿Qué le parece la tesis opuesta, la de los bacheletistas-aliancistas?

–Creo poco en eso. Son palabras para que la prensa lo bombee. Joaquín Lavín siempre ha tenido una posición colaborativa en general, es poco peleador, pero a Pablo Longueira le creo poco. A las personas uno les tiene que juzgar por su historia, no por una palabra.

–¿Usted ve a Lavín como candidato de la UDI?

–Posiblemente eso es lo que quiere y me parece normal.

–¿Su candidato presidencial sigue siendo Sebastián Piñera?

–Es mi candidato y mi amigo. Pero soy de los que creo que Sebastián debe dejar los negocios y vender. Para él, vender todo no es fácil, porque tiene el bicho emprendedor dentro, y por eso mismo puede ser buen Presidente. Pero tiene que separarse de los negocios, porque existen conflictos de interés. Creo que si sale electo tendrá que deshacerse definitivamente de sus negocios.

Definiciones de un Matte
Michelle Bachelet: “Creo que la Presidenta ha sufrido mucho con algunos problemas por todos conocidos, sobre todo con el Transantiago. Por ella siento mucho respeto y simpatía y creo que está muy jugada por Chile. No le han tocado tiempos fáciles. Le deseo que le vaya lo mejor posible en estos dos años que le faltan”

Gabinete: “Creo que el Gobierno tiene un equipo humano de muy buen nivel. En muchas áreas hay muy buenos ministros. Por ejemplo, el ministro Marcelo Tokman en Energía lo ha hecho muy bien”.

Reforma previsional: “Soy la oveja negra de los bancos, porque soy contrario a que manejen fondos de pensiones. Me parece bien el curso que tomó la discusión y entiendo que la entrada de los bancos no será aprobada. Para mí, el sistema de AFP es la base de la seguridad social de un país. Pero los bancos tienen un interés opuesto, porque su giro es prestar plata y hacer que la gente consuma. Las AFP hacen lo contrario y obligan a ahorrar. Por eso, juntar dos instituciones cuyos intereses son completamente opuestos terminaría induciendo a que la gente se gaste los ahorros de la previsión”.

AFP estatal: “Creo que es una muy mala idea. Antes el sistema de AFP estaba en manos del Estado y usaba la plata para cualquier cosa menos para las pensiones. Aquí pasaría lo mismo. En la primera crisis económica, a lo primero que echaría mano el Estado es a la plata de las pensiones. Así pasó en Argentina. Prefiero que se deje de lado esa tentación”.

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La Hora de los Sindicatos

Septiembre 22, 2007 · Dejar un comentario

Aun cuando el país presenta estupendas cifras macroeconómicas y en general las empresas muestran un buen desempeño, comienzan a aparecer amenazas de ruptura en el ambiente laboral chileno. ¿Qué es lo que está en juego? ¿Es la riqueza que se ha estado generando en distintos sectores o es el modelo económico, en la forma en que lo hemos conocido hasta ahora? Los que mejor se manejan en el tema dicen que la actual arremetida laboral es propia de los tiempos de bonanza. Los trabajadores entienden que cuando la torta se agranda, a ellos también debiera corresponderles algo más.

El ambiente laboral está enrarecido. En muchos sectores se respira conflicto, rabia y rencor. Mientras los sindicatos de trabajadores amenazan con paralizaciones y un sinfín de demandas laborales, parte importante de los empresarios se queja de ataques desmedidos y de poca objetividad en la autoridad laboral. Si bien no estamos ni por asomo reviviendo los enfrentamientos que se produjeron en Chile a comienzos de los años 70 –cuando los disparos, tomas y amenazas de muerte estaban a la orden del día– es indiscutible que los episodios protagonizados por los subcontratistas de Celulosa Arauco y Codelco sacaron a la luz las deudas que Chile todavía tiene pendientes en el frente laboral. En este escenario de desencanto, los sindicatos parecen haber tomado la delantera. En los medios se habla de una nueva etapa, de la hora del sindicalismo duro y han surgido líderes poderosos dispuestos a hacer lo que sea con tal de reivindicar los derechos de los trabajadores. ¿Pero son los sindicatos los únicos instrumentos válidos para establecer equilibrio en las relaciones laborales? No hay consenso al respecto. El gobierno en general cree que sí. Pero en el mundo privado las percepciones están divididas. En Chile, la tasa de sindicalización es de 12,8% en término de fuerza laboral y de 14,5% en términos de asalariados. Para algunos, estos bajos niveles de sindicalización responderían precisamente a que son los propios trabajadores los que dudan de la efectividad de las organizaciones sindicales. Para otros, en cambio, la tasa se debe al temor y amedrentamiento patronal.

El tema ha alcanzado revuelo y es parte del replanteamiento en el Chile actual de eso que la Iglesia antes llamaba “la cuestión social”. El debate se está intensificando. Partiendo por el mundo empresarial, que aglutinado en torno a organismos como Icare, Sofofa y la CPC, ha tapizado los diarios de columnas de opinión defendiendo lo que considera justo. Lo mismo han hecho las dirigencias sindicales. La Cámara de Diputados está llena de mociones para “mejorar” la ley laboral y hacer cambios “profundos” a la de subcontratación. La jerarquía eclesiástica, por su lado, llamó públicamente a los empresarios a hacer un esfuerzo y pagar, de una vez por todas, un salario ético del orden de los 250 mil pesos. Al presidente de la Sofofa, Bruno Philippi, ese llamado le pareció razonable. En un discurso ante la Unión Social de Empresarios Cristianos, el dirigente dijo que Chile aún tenía mucho por avanzar en el plano de la ética empresarial.

Bonanza y externalización
Según Alberto Armstrong, académico experto en relaciones laborales de la Facultad de Economía y Administración de la Universidad Católica, lo que está ocurriendo hoy tiene mucho que ver con el ciclo económico. En tiempos de bonanza –dice– es una constante mundial que aumenten las huelgas y las demandas salariales. Así ha sido, según él, desde los días de la industrialización.

-Hoy las empresas chilenas están llenas de plata y es normal que los trabajadores quieran llevarse parte de esa torta –asegura el académico–. La huelga de Escondida notificó al país de los cientos de millones de dólares que ganaba esa compañía. Hoy es cosa de leer los diarios y ver los resultados de los supermercados, los centros comerciales, las firmas inmobiliarias. La situación es complicada para los empresarios, pues está demostrado que cuando una firma tiene mucha plata disminuye drásticamente su poder de negociación.

La percepción de la directora del Trabajo, Patricia Silva, es distinta. La titular de la repartición considera que el origen de los actuales vientos de conflicto está en la forma en que se ha ido estructurando la economía chilena. En los años 80, asegura, el país se organizó en torno a la externalización de los procesos productivos y eso generó una serie de cambios en las relaciones laborales. Estas dejaron de ser bilaterales y comenzó a aparecer la figura del intermediario, del contratista, de la agencia… Y, aunque asegura que todo se ha hecho sin pasar a llevar la normativa vigente, es indiscutible que ese proceso se tradujo en fuertes consecuencias para los trabajadores.

-En ese marco se inserta todo lo que está pasando hoy. Se transparentó algo que veníamos viendo desde hace muchos años. Ya no es un tabú la forma en cómo están organizadas las empresas en Chile. A nadie le sorprende que D&S esté subdivida en 115 razones sociales, que Paris tenga más de cien RUT o que existan empresas que tengan externalizada hasta la esencia del negocio. Nadie ha cometido delito en esto, pero tenemos que hacernos cargo, como sociedad, de esa parte de la población que se ha visto afectada en sus condiciones laborales.

Se suponía que la Ley de Subcontratación, promulgada en octubre de 2006, iba a corregir los excesos a que había conducido la externalización. Pero no fue así. Si bien la nueva ley mejoró las exigencias de higiene y seguridad al interior de las empresas subcontratistas y transparentó el concepto de suministro de trabajadores, reconociendo que un subcontratado no puede realizar tareas permanentes más allá de 180 días, su gran aporte fue acabar con las responsabilidades difusas, imponiéndole a la empresa principal obligaciones perentorias respecto del cumplimiento de los derechos que asisten a los trabajadores subcontratados.

Sin embargo, en parte porque esta normativa alentó aspiraciones desmedidas y en parte porque el objetivo de la ley no era subirle los ingresos a los subcontratados, el sector laboral siente que nada cambió.

La iniciativa, dicen algunos, fue como tapar el sol con un dedo. Hoy, a la luz de los hechos, dicen, hay más incertidumbre y confusión que hace diez meses.

Según la Organización Internacional del Trabajo, a marzo de este año, solo el 30% del empleo en Chile estaba en la categoría de “decente”, es decir, se desarrollaba en un contexto de relaciones contractuales indefinidas y con seguridad social. Ese porcentaje, según la directora del Trabajo, es el que acusa los efectos de la externalización. Se estima que existen más de 500 mil trabajadores subcontratados, de los cuales unos 300 mil trabajan en precarias condiciones contractuales, mayoritariamente en el sector servicios, en el comercio y la industria. Asimismo, es un hecho comprobado que muchas empresas han usado la externalización como mecanismo para reducir costos y mejorar sus estándares de productividad, generando efectos adversos sobre la calidad de las relaciones laborales.

-Hay un porcentaje alto de empresarios que se organiza en función de que el costo de la mano de obra sea el menor posible –sostiene el presidente de la Central Unitaria de Trabajadores, Arturo Martínez–. El modelo de desarrollo basado en la externalización está hecho para que las empresas bajen sus costos. Esa modalidad ha permitido que los empleadores puedan subdividir sus empresas en 115 razones sociales distintas, dándoles margen para burlar derechos laborales, pagar bajos salarios, eludir responsabilidades patronales y hacer que los trabajadores vivan en un clima de permanente amenaza a su estabilidad laboral. Nosotros queremos que a los empresarios y al país les vaya bien, pero no a costa de nosotros.

Pero los conflictos laborales ni siquiera empiezan por ahí. La esencia de las demandas siempre está en los salarios. Según un estudio del Instituto Libertad, el 50% de los trabajadores de nuestro país recibe ingresos inferiores a los 180 mil pesos. Tanto como describir un posible cuadro de injusticia, esa proporción habla de lo que la economía chilena todavía tiene de pobre y de tercermundista. En Chile, la productividad de la mano de obra no calificada es extremadamente baja.

Según el INE, de una fuerza laboral del orden de 6 millones 400 mil personas a junio de 2007, el 67%, esto es, unos 4 millones 200 mil, son asalariados. Los demás son trabajadores independientes o que no tienen trabajo.

Escalada de conflicto
Los primeros en lanzar la piedra fueron los subcontratistas de Celco, quienes luego de convocar a unos 12 mil trabajadores en todo Chile, lograron incrementar los sueldos base en el equivalente a 74 dólares mensuales. El conflicto –hay que decirlo– costó la vida de un trabajador exaltado. Días más tarde, y aprovechando el impulso negociador, los trabajadores subcontratistas de Codelco consiguieron un bono a todo evento –y no por productividad– de 450 mil pesos.

En menos de una semana aparecieron los subcontratistas de Enap, los subcontratistas del edificio en construcción Titanium, los temporeros de Pacific Nuts, empleados del retail, cajeros de Cencosud y muchos otros que quisieron subirse al carro de esta suerte de revolución sindical. Y, aunque ninguna de esas amenazas pasó a mayores, el tema quedó instalado en grande. Para el 29 de agosto, sir ir más lejos, está anunciada una Jornada Nacional de Movilización que, según el presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) –presente en Chile desde 1953– Arturo Martínez, “se viene dura”.

-Nosotros siempre dijimos que íbamos a ir a la pelea cuando nos pudieran acompañar otros sectores de trabajadores y ahora por fin hemos articulado la red de apoyo. Tenemos sindicatos y coordinaciones –la “pata ilegal”, reconoce él mismo desde Arica a Punta Arenas y como sabíamos que iban a empezar los despidos, nos organizamos en forma clandestina. El próximo año cumplo 40 años en la dirigencia sindical y no tengo por qué ocultar nada. No es un paro, pero ese día no va a ser normal. Quince días después vamos a hacer otra cosa y luego otra. En Chile no habrá paz social hasta que se reestablezcan los derechos de los trabajadores.

Los privados están preocupados. Después de todo, y más allá de los actos de violencia, vandalismo y amenazas con que se han ido dando las pocas paralizaciones producidas hasta ahora, las negociaciones han dejado en evidencia los tremendos vacíos que hay en la ley, los incentivos perversos que el propio proceso de negociación colectiva contempla para desbordar el curso legal y la falta de objetividad de las autoridades laborales. Para los empresarios más duros, se trata de un caos sin precedentes que expone al país a los peores desenlaces. Tanto es así que no son pocos los que han anunciado el cierre de sus fábricas para irse a trabajar a países más receptivos al esfuerzo empresarial.

Uno de los puntos que más preocupa al mundo empresarial tiene que ver con los términos de la negociación sindical. La CUT y el gobierno han promovido que éstas vayan más allá del ámbito privativo de las empresas, congregando a varios sindicatos de trabajadores con un mismo empleador o con varios empleadores. Para Mauricio Peñaloza, socio de Human Capital de Ernst & Young y experto en temas laborales, esa posibilidad es una seria amenaza, pues el sistema laboral chileno está sustentado sobre la base del concepto de empresa, y no en ramas de actividad, de suerte que modificarlo traería severos efectos para el mercado, especialmente para las firmas más pequeñas.

Otro tema que preocupa en el ambiente empresarial es la complejidad del Código del Trabajo, que según muchos cada día impone más trabas al haberse ido llenando de normas específicas, las cuales no siempre se adaptan a las realidades de los distintos sectores. Según ellos, el error endémico de la normativa es suponer que todas las empresas son iguales, cuando no es lo mismo un banco que una minera o una salmonera. Los trabajadores, desde su prisma, también exigen cambios al Código del Trabajo.

-Lo que tenemos hoy, además de ser antiguo, fue impuesto –señala Martínez–. El origen del Código del Trabajo es el Plan Laboral, que se hizo cuando en Chile no había democracia. Nosotros nunca vamos a aceptar convivir con ese código. Por otro lado, está el creciente interés de los sindicatos por promover la figura del defensor laboral. La iniciativa claramente es resistida por los empresarios. La mayoría piensa que se podría caer en la judicialización del sistema, lo que a todas luces –dicen– sería dar un paso atrás.

-Si un trabajador ha sido despedido y tiene la posibilidad de entablar un juicio en contra de su ex empleador que le sale gratis y por el cual incluso le pueden pagar dinero, ¿creen que no lo va a hacer? –pregunta Peñaloza–. Ahora bien, si definitivamente fuera a existir un defensor laboral para los trabajadores, ¿por qué no podría existir un defensor para los micro, pequeños y medianos empresarios?

-Eso sería el fi n de los trabajadores –señala Martínez–. En este país los empleadores pagan las indemnizaciones que ellos quieren. Y si el trabajador alega, son capaces de tener cuatro años a las personas en juicios eternos. Las denuncias a la Dirección del Trabajo así lo confirman. Al final, al trabajador no le queda más remedio que aceptar la propuesta del empleador.

La nueva justicia laboral –que comenzaba a regir en marzo del 2007 y se postergó para el 2008– es uno de los grandes temas pendientes. Hay escasez de tribunales especializados y dudas respecto al procedimiento. A juicio de algunos actores, la ley aprobada resultaba demasiado paternalista y poco clara en la forma en que las partes (trabajadores y empresarios) debían vincularse en un juicio, e incluso, se temía que se iniciara una suerte de judicialización de materias laborales que podían tener una solución más rápida.

El tema da para largo. Hay consenso en que muchas cosas no están funcionando bien en los mercados del trabajo: las indemnizaciones por años de servicio, la falta de flexibilidad para contratar, la segregación entre trabajadores de primera y de segunda categoría… Estas distorsiones dan lugar a ineficiencias, a mayor desempleo del que debería existir y a injusticias sociales irritantes. Nada de esto ayuda al desarrollo. Y en nada, tampoco, contribuye a la paz social.


Desde la república de la singularidad

Habla Jorge Fuentealba, presidente del Sindicato Nacional de Trabajadores de BancoEstado.

-Diversidad política y unidad sindical. Tal es la fórmula que maneja nuestro sindicato en BancoEstado, el sindicato único más grande del país, a la hora de organizarse y presentar sus demandas. Privilegiamos los consensos por sobre los discursos infantiles o sobreideologizados y buscamos el camino del acuerdo por sobre cualquier otro.

-Puesto que reunimos distintas posiciones, históricamente nuestro sindicato ha mantenido un diálogo permanente en el que intervienen distintas sensibilidades, lo cual permite que todos nos expresemos.

-Nos acercamos al 98% de afiliación (más de 8 mil trabajadores). No es fácil representar a los distintos estamentos, porque muchas veces algunos se sienten privilegiados por sobre otros, pero en el tiempo vamos distribuyendo de manera más equilibrada los beneficios e ingresos al interior del banco. Somos bastante colaboradores con la empresa en la medida en que se nos respeta como organización. El 2002 sellamos un acuerdo de alianza estratégica donde se estableció un proyecto común de empresa. En cinco años logramos un proceso de modernización que a la banca privada le tomó veinte. Eso demuestra que hemos hecho el esfuerzo. El banco hoy es rentable y se para sobre sus propios pies.

¿Instrumentalización política?
-Nos acusan de estar manejados por el Partido Comunista. Pero eso es una estupidez. Hoy día más del 80% de los asociados a la CUT no tiene afiliación política. No niego, sin embargo, que el Partido Comunista siempre esté tratando de pasar su política por aquí. Como no tiene parlamentarios, ni alcaldes, trata de fortalecerse en el mundo del trabajo. Pero la CUT no es de los comunistas. La CUT es de los trabajadores y nosotros actuamos con absoluta autonomía política. (Arturo Martínez , presidente de la CUT) -Yo no tengo experiencia con sindicatos politizados. Aunque me ha tocado relacionarme con gente que milita en distintos partidos, no he visto que eso haya sido determinante. Otra cosa es que de repente aparezcan ciertos líderes, claramente atrincherados, que buscan figuración y arman conflictos.

A nosotros también nos han tratado de armar cuentos, pero los mismos sindicatos o las juntas de vecinos donde van a buscar apoyo les han dado con la puerta en las narices. (José Guzmán, gerente general Agrosuper)

Derechos irrenunciables
-Los trabajadores no pueden renunciar a lo que concierna a la estabilidad laboral, las remuneraciones y derechos colectivos que deberían estar relativamente establecidos, como la capacitación o los relativos a la maternidad en el caso de las mujeres. Muchas de estas cosas al final se van a conseguir por presión internacional, porque este es un mundo globalizado. (Ricardo Solari, ex ministro del Trabajo)

-Lo que nosotros pedimos es un piso mínimo. Que todos los trabajadores tengan contrato de trabajo, protección social, salud, seguro de cesantía y pensión. Que se respete el derecho a organizarse, que haya libertad sindical. Que nos permitan negociar de acuerdo a nuestros derechos cosas como el bono de fiestas patrias, Navidad, o escolaridad. También pedimos que se mejore la ley de despido. Esto de la “necesidad de la empresa” da para que a uno lo despidan hasta por feo. Yo no quiero inamovilidad, pero tampoco quiero que a la gente la despidan porque el jefe amaneció de mala. Y, si no hay alternativa, que al menos las indemnizaciones sean justas. (Arturo Martínez, presidente de la CUT)

Ricardo Solari
Las asimetrías de poder
Según el ex ministro del Trabajo y vicepresidente del PS, el gobierno y las empresas deben internalizar que en el actual escenario de bonanza es lógico que los trabajadores busquen reivindicar derechos y mejorar sus condiciones económicas.

Cinco años al frente del Ministerio del Trabajo durante el gobierno del presidente Lagos le dieron a Ricardo Solari no solo gran autoridad en el plano laboral, sino también un gran pragmatismo. Tal vez por eso no se siente para nada escandalizado o temeroso del conflictivo cariz que según muchos está tomando el cuadro sindical. Según Solari, en esta materia Chile es un oasis dentro de América latina.

Sin embargo, siente que se están incubando diversos problemas, sobre todo en lo relativo a la baja tasa de sindicalización que tiene el país, a la asimetría entre el poder de los empleadores y el de los trabajadores, a la poca conciencia que ve en los empresarios para hacer participar a los trabajadores de las utilidades y a la falta de un pacto social que sustente el crecimiento futuro del país.

-¿Qué cambió entre que fue ministro del Trabajo y hoy?
-Yo asumí con el doble del desempleo actual, con senadores designados que impedían las mayorías y sin la bonanza actual. La fanfarronería del dinero, la exhibición de poder y la falta de austeridad al final se pagan. Los trabajadores saben que han contribuido de manera importante a generar la riqueza en la que estamos y no siempre reciben lo justo.

-¿No le llama la atención que pidan más precisamente los que pertenecen a un área como la minería, que entrega por lejos los mejores sueldos del país en promedio?
-Yo hablo de un contexto general, donde hay mucha gente que, a pesar de los miles de millones de dólares que ganan las empresas y el país, ve que sus remuneraciones no aumentan. El origen del problema es que hay cero capacidad de negociación, hay infi nitas prácticas antisindicales y fuertes asimetrías, porque el poder del empleador es muy grande y el del trabajador muy escaso, sobre todo en los de más baja escolaridad.

-¿Cree que los empresarios han sobre reaccionado en el tema sindical?
-Absolutamente. Esta escandalera empresarial es muy equivocada. Le da al tema un valor político superior al que tendría si se canalizara en lo estrictamente laboral y es muy perjudicial para el propio interés privado. Todas las empresas que son premiadas por las buenas relaciones con los trabajadores tienen sindicatos y negociación colectiva, además de mecanismos que les permite a los trabajadores benefi ciarse de las utilidades.

-¿Priman las empresas que entienden la colaboración o las que no?
-Desgraciadamente, las que no lo entienden. Me parece insólito que llevemos más de 17 años de Concertación, donde las empresas han ganado plata como nunca antes, y que sigamos viviendo en un mundo de sospechas.

-¿Quién establece la línea entre el salario justo y el que no lo es?
-La idea es compartir los beneficios y también las pérdidas. Si se logra meter el esquema de salarios variables y que cuando la empresa pierde se ajusta vía sueldos y no por dotación o planilla, sería un inmenso avance. Los empresarios resisten cosas que son muy sensatas, como pasó con la reducción de la jornada laboral.

-Por el otro lado también hay resistencias, como respecto de la flexibilidad laboral y de la indemnización por años de servicio.

-Es cierto, pero hay que seguir avanzando y hay acuerdo desde el ministro hacia abajo de hacerlo.

-¿Cuántos derechos laborales son exigibles para un país en vías de desarrollo?
-Las cosas son exigibles en la medida que la gente esté dispuesta a aceptarlas. El asunto explotó en Codelco porque los trabajadores no resistieron más la injusta situación en que estaban. Chile tiene la legislación laboral más liberal de América latina. En Europa, por ejemplo, se está discutiendo una negociación colectiva a nivel europeo y Argentina, Uruguay y Brasil tienen procesos de negociación colectiva por ramas.

-¿Si hay tanta desconfianza entre empresarios y trabajadores y si estos se sienten tan abusados, por qué hay baja conflictividad?
-No es para nada incompatible que los trabajadores se sientan explotados y que al mismo tiempo sigan trabajando normalmente porque es característica del chileno pensar una cosa y hacer otra. Además, hay temor, y también hay que hacerse cargo de que el sindicalismo no se ha modernizado como debiera.

-¿No será que la relación no es tan mala?
-Si no fuera así no estaría apareciendo el tema en todos los medios y tampoco habría llamados de la Iglesia a mejorar la equidad ni los empresarios estarían usando este tono de catástrofe. Ellos se están blindando, porque cuando en un semestre un solo grupo gana 1.300 millones de dólares es obvio que alguien se acuerde de los trabajadores.

Alvaro Pizarro
Cuando la ley no es pareja
Abogado experto en temas laborales, no disimula su preocupación. Mientras el gobierno sanciona severamente la inobservancia de la ley cuando las inculpadas son las empresas, dice que hay premios para los trabajadores que operan de facto.

Lleva más de 30 años asesorando a distintas empresas en sus estructuras salariales y sindicales y ha vivido de todo, desde secuestros y amenazas de muerte, hasta sinceros agradecimientos de parte de los empleados.

-En el mundo laboral chileno hay dos realidades. La de los trabajadores, que no se compran que Chile sea ejemplo de progreso a nivel mundial y ven en los dueños de las empresas a una minoría embriagada en la cantidad de millones de dólares que gana, y la de los empresarios, que invierten y arriesgan plata. Los primeros se levantan todos los días al alba, toman una micro para ir a una pega desgastante y hacen exactamente lo mismo todos los días de su vida por poca plata. Los segundos sienten que lo único que se espera de ellos es que den más y creen enfrentar presiones para quitarles lo que les pertenece.

-¿Se puede mejorar ese panorama?
-Sí, pero generando incentivos para acercar las percepciones. Cuando un trabajador de Codelco infringe la ley de subcontratación, comete delito, pero recibe como sanción un bono millonario. Al otro lado de la medalla, se han cursado multas por más de 3 mil millones de pesos en los tres últimos meses a los empleadores. No veo aquí ninguna paridad. Estoy seguro que si la autoridad contemplara una disminución de impuestos para el empleador que otorgue una gratificación superior a la legal, de seis o siete ingresos mínimos, su disposición anímica cambiaría mucho. O si premiara con algún descuento tributario rotaciones de gente inferiores al 1% al año. El ser humano funciona con incentivos. En Chile, hay 500 mil cesantes y 500 mil empresas que pagan IVA. Si cada empresa contratara un solo trabajador, se acabarían los cesantes, pero para eso se necesita un ambiente donde no les saquen la cresta todos los días.

-¿Hay sesgos antiempresariales en las autoridades laborales?
-Absolutamente. Se supone que la Dirección del Trabajo fue hecha para fi scalizar el cumplimiento de las leyes laborales, pero en 75 años nunca ha sancionado a un trabajador. Los dirigentes sindicales hacen “bicicletas”, abusan, inventan y hoy hasta queman buses. Y nadie les hace nada. Los sindicatos son inmaculados e impunes.

-¿Por qué, entonces, cada día hay menos afiliación?
-Yo no creo en las estadísticas. En el mundo, el 11% de los trabajadores está sindicalizado y en Chile estamos por sobre el promedio mundial. Eso, considerando que el 85% de las empresas tiene menos de quince personas. Si se tomara la sindicalización solo en las empresas de más de cien trabajadores, sería mucho más alta. En Chile, el sindicato se basa un poco en el anonimato y hay muchos movimientos que funcionan como sindicatos clandestinos.

-Ahí entran en juego las prácticas antisindicales. Hay empresarios que incurren en ellas.
-¡Pero son los menos! En la comisión de la Cámara de Diputados me han preguntado si es cierto que en D&S le ponen pañales a las cajeras, para que ni siquiera puedan levantarse al baño. Cuando circulan mitos así, sustentados en mentiras intencionadas, obviamente es difícil el diálogo.

-Dado que es el abogado de D&S, tengo que preguntarle el tema de los 115 RUT. Bajo todo punto de vista suena a triquiñuela para pagar menos impuestos y evitar la sindicalización.
-D&S ha organizado su negocio asumiendo que cada supermercado es una empresa. Y déjame decirte que cada supermercado está dentro del 2% de las empresas más grandes de Chile. Si esas acusaciones fuesen ciertas, el 98% de las empresas de nuestro país estaría en situación mucho peor. El gobierno dice que lo hacemos para dividir y limitar la posibilidad de sindicalización y negociación colectiva. Falso, porque es una esquema de negocios que ha generado los mejores beneficios laborales y buenas condiciones de trabajo en la industria. Como D&S tiene un 6% de trabajadores sindicalizados, al lado del 45% que tiene Cencosud, se cree que en D&S están todos atemorizados. ¡Pero los beneficios de ambas empresas son iguales, por lo que el efecto sindicalización es nulo!

-¿Por qué los empresarios desconfían de los sindicatos, si los que operan en armonía con ellos obtienen muy buenos resultados para la empresa?
-Porque los sindicatos se transforman rápidamente en un elemento de intervención política. El presidente del sindicato se va a la CUT o al Partido Comunista y ahí vienen los asesores. Si el sindicato fuera un ente antes que nada gremial tal vez no generaría esos anticuerpos. Las empresas que tienen buenas relaciones con sus sindicatos claramente han logrado despolitizar el tema, como es el caso del BancoEstado, El Mercurio y otras. Pero queda mucho camino por recorrer.

Radiografía sindical
El sindicalismo en Chile siempre ha sido un fenómeno minoritario. Nunca ha superado el 15% del total de los trabajadores.

A diciembre de 2006, según datos que maneja la Dirección del Trabajo, de los 3 millones 973 mil 474 asalariados –se excluye la administración pública– un 14,5% estaba sindicalizado (703.706 trabajadores) y 9.424 eran sindicatos vigentes activos. Según una encuesta realizada por la Dirección del Trabajo, la “falta de sindicalización” se debe a factores como los siguiente: a que el trabajador labora en empresas demasiado pequeñas (el número mínimo para sindicalizarse es de 8 empleados), a que trabaja en forma independiente, a que desconfía de las organizaciones que dicen representarlo y, en la mayoría de los casos, a que teme ser despedido.

Los sindicatos interempresas asoman la nariz
Convencidos de que la negociación interempresa les dará más poder a los organismos sindicales, la CUT y el gobierno están promoviendo que la negociación colectiva en las empresas vaya más allá del entorno privado de cada compañía. El cuadro muestra la afiliación a los distintos tipos de sindicato, y muestra que los formados con trabajadores de distintas empresas están cobrando mayor fuerza en la actualidad.

Confianza y desconfianza sindical
-El nivel de prácticas antisindicales en Chile es muy fuerte. Nosotros publicamos cada seis meses las empresas que resultan multadas por los tribunales y los niveles de hostigamiento son feroces. Todavía hay mucho rechazo del sector empresarial a los sindicatos. No le reconocen valor a tener una contraparte única, con la cual hablar y concordar temas que hoy son imposibles de conversar. La negociación colectiva es una de las principales herramientas que tiene este país para efectos de lograr una mejor redistribución del ingreso. Pero, lamentablemente, no se ocupa sino respecto de una minoría de los trabajadores, por las limitaciones que tiene. (Patricia Silva, directora del Trabajo)

-Es cierto que puede haber alguna desconfianza entre ciertos empresarios respecto a los sindicatos, pero no es la regla general. Los empresarios entienden que mientras mejor estén sus trabajadores, con buenos salarios y mayor capacitación, a la empresa le irá mejor. Pero siento que deberían ser mayores los esfuerzos de los empleadores para retribuir a su gente. El sindicalismo, por su parte, debe asumir que trabaja para que a la empresa le vaya mejor. Solo así los trabajadores van a progresar. El empresario no es el enemigo. (Hermann von Mühlenbrock, gerente general Gerdau AZA)

La parada empresarial
¿En qué pie de interlocución están los empresarios? Aunque no se pueda hablar de “la empresa” como una realidad unívoca, puesto que las hay de todas clases y tamaños, es interesante rescatar los planteamientos de ejecutivos emblemáticos como Hermann von Mühlenbrock y José Guzmán.

Nivel de conflictividad

José Guzmán
Vemos con preocupación lo que está pasando; se supone que se trata de una cuestión laboral, pero asoma fuerte el tema político. No ha quedado tan claro cuál es marco legal bajo el cual estamos sujetos y eso es muy complicado para la inversión y el desarrollo de cualquier actividad. Lo que están tratando de hacer algunos trabajadores es que en Chile prime una visión que se asocia a ciertos grupos políticos y que ven esto como una confrontación en vez de una cooperación.

Hermann von Mühlenbrock
Hay juicios de valor que son complicados, como cuando se dice que la empresa no da el ancho. El empresariado no es privativo de una clase social, una raza o un partido político. Los trabajadores tampoco lo son. Por lo mismo, nos preocupa que la autoridad vea en la operación normal de las empresas estrategias sistemáticas para fregar o reventar a los trabajadores. Esta es una falacia y no lo que corresponde. Con eso la autoridad está dando una señal que nos puede llevar a situaciones que en el pasado fueron muy malas. Eso es más grave y peligroso que todo lo que pasó en Codelco.


Deudas pendientes

Guzmán
La principal causa de la desigualdad es la educación. En lo estrictamente laboral la primera y más obvia de las obligaciones de las empresas es que paguen a su gente lo mejor posible, pero estoy convencido que la ley más efectiva de todas es la que permite que haya más trabajo que trabajadores. Falta en la legislación esa fl exibilidad que permita que se creen más puestos de trabajo.

Von Mühlenbrock
Chile debería tener un ingreso per cápita de 20 mil dólares y sin pobres, con sueldos que permitan vivir dignamente. En Gerdau AZA no hay nadie que gane menos de 300 mil pesos y mi experiencia en la Sofofa y Asimet es que la gran mayoría de las empresas medianas y grandes hacen un tremendo esfuerzo y pagan remuneraciones razonables. Pero no se les puede exigir a todas igual. Creo, eso sí, que se debe avanzar en el clima de cooperación entre empresarios y trabajadores y que haya más participación de estos últimos en las utilidades de las empresas.

Negociación interempresas

Guzmán
Sería un error garrafal aceptar la negociación por ramas de actividad. Muchos trabajadores se encandilan con este mecanismo. Y no siempre el número hace la fuerza. Nosotros tenemos empresas donde hay 2.500 personas trabajando y otras cuyas plantas no superan las cien. Y el nivel de remuneraciones que alcanzan unos y otros no tiene que ver con cuántos hicieron una mejor negociación vía sindicato, sino con el aporte de cada cual a la productividad del negocio.

Von Mühlenbrock
Uno de los pilares de las buenas relaciones laborales es que la negociación colectiva se desarrolle al interior de la empresa, porque es lo que permite la cercanía y el conocimiento real de los problemas y circunstancias de cada lado.

Cuando esa negociación se lleva a una tercera instancia, las cosas se vuelven mucho más políticas y viscerales. Puede ser que en empresas o actividades donde el valor del trabajador solo está dado por la mano de obra que aporta el número haga la fuerza, pero no es así cuando el trabajador es considerado como un aporte sustancial al proceso productivo.

El poder de los sindicatos

Guzmán
“Mientras más conozco a la gente más creo en los números”. En el mundo la sindicalización es de 11,5%, en Chile 12% y en Agrosuper 14%. Sin embargo, en nuestras empresas el 90% de los trabajadores participa de negociaciones colectivas o tiene contratos colectivos y todos ganan muy por sobre el sueldo mínimo. A veces, los sindicatos quieren monopolizar la relación de los trabajadores con la empresa y cualquier cosa distinta a eso, como formar grupos para lograr una vivienda, temas de salud y mejoras salariales son vistos como una práctica antisindical.

Von Mühlenbrock
El 90% de los trabajadores de nuestra empresa central están sindicalizados y tenemos una estupenda relación laboral. Sin embargo, sindicato no es necesariamente sinónimo de mejores garantías y conozco muchas empresas que no los tienen y cuyos trabajadores reciben excelentes remuneraciones.

El mundo de los subcontratados

Guzmán
En nuestras empresas, todos quienes tienen una relación directa con los productos son trabajadores de planta. Solo externalizamos servicios anexos como aseo, transporte, mantención o seguridad. Con 13 mil trabajadores de planta y seis mil externos, no hay dos personas que hagan lo mismo y ganen diferente. Además, nos preocupamos que las empresas subcontratistas paguen bien a su gente.

Von Mühlenbrock
Una empresa puede externalizar sus servicios en tareas puntuales o esporádicas, pero no puede tener a trabajadores que hagan lo mismo en categorías distintas. El trabajo genera valor y eso significa la misma compensación para el mismo trabajo, porque es la misma productividad.

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