| escrito por Michel Collon* | |
1. ¿Subprimes?El punto de partida es una verdadera estafa ya que los bancos occidentales han ganado una enorme cantidad de dinero a costa de los hogares estadounidenses, diciéndose que si no eran capaces de pagar, les quitarían sus casas por cuatro monedas. 2. ¿Es sólo una crisis bancaria?No, en absoluto. Se trata de una verdadera crisis económica que ha comenzado en el sector bancario, pero cuyas causas son mucho más profundas. En realidad, toda la economía de los Estados Unidos vive a crédito desde hace 30 años. Las empresas se endeudan por encima de sus posibilidades, el Estado se endeuda también por encima de sus posibilidades (para hacer la guerra), y se ha impulsado sistemáticamente a los ciudadanos a endeudarse, la única manera de mantener, artificialmente, un crecimiento económico. 3. ¿La verdadera causa?Por supuesto, los medios de comunicación tradicionales no nos dicen nada. Y sin embargo, las subprimes no son más que la punta del iceberg, la manifestación más espectacular de una crisis de superproducción que golpea a los Estados Unidos, pero también a los países occidentales. Si el objetivo final de una multinacional consiste en despedir a trabajadores en masa para hacer el mismo trabajo con menos personas, si además se bajan los salarios por todos los medios y con la ayuda de los gobiernos cómplices, ¿A quién van a venderles los capitalistas sus mercancías? ¡No han parado de empobrecer a sus clientes! 4 ¿Es sólo una crisis de la que sobreponerse?La historia demuestra que el capitalismo ha ido siempre de una crisis a otra con, de vez en cuando, una buena guerra para salir de ella (eliminando a sus rivales, empresas, infraestructuras, lo que permite un buen reimpulso económico). En realidad, las crisis son también un periodo que aprovechan los grandes para eliminar o absorber a los más débiles. Es lo que ocurre ahora en el sector bancario estadounidense, o en el caso de BNP que se traga a Fortis (y todo esto no ha hecho más que empezar). Pero, si la crisis refuerza la concentración de capital en manos de un número aún más pequeño de multinacionales, ¿cuál será la consecuencia? Estos super-grupos tendrán aún más medios de eliminar o empobrecer la mano de obra y así convertirse en una competencia aún más fuerte. Estamos otra vez en la casilla de salida. 5. ¿Un capitalismo sobre bases éticas?Hace ciento cincuenta años que nos lo prometen. Hasta Bush y Sarkozy lo han hecho. Pero en realidad, es tan imposible como un tigre vegetariano. Y es que el capitalismo se apoya en tres principios: A. La propiedad privada de los grandes medios de producción y de financiación. No es la gente la que decide, sino los multinacionales. B. La competitividad: ganar la guerra económica, es decir, eliminar a la competencia. C. El máximo beneficio: para ganar esta batalla no basta con tener unos beneficios normales o razonables, sino una tasa de beneficios que permita distanciar a las empresas de la competencia. El capitalismo no es sino la ley de la selva, como ya escribía Karl Marx: “Al capital le horroriza la ausencia de beneficio. Cuando siente un beneficio razonable, se enorgullece. Al 20%, se entusiasma. Al 50% es temerario. Al 100% arrasa todas las leyes humanas y al 300%, no se detiene ante ningún crimen.” 6. ¿Salvar a los bancos?Por supuesto, hay que proteger a los clientes de los bancos. Pero en realidad, lo que el Estado está haciendo es proteger a los ricos y nacionalizar las pérdidas. Por ejemplo, el estado Belga no tenía 100 millones de euros para ayudar a la gente a mantener su poder adquisitivo, pero para salvar a los bancos, ha encontrado 5.000 millones en dos horas. Miles de millones que nosotros tendremos que rembolsar. Lo irónico es que Dexia era un Banco Público y que Fortis se ha tragado un banco público que funcionaba muy bien. Gracias a ello, sus dirigentes han hecho negocios durante veinte años. Y ahora que la cosa no funciona, ¿se le pide a estos dirigentes que paguen los platos rotos con el dinero que han estado ganando y que se han guardado? No, se nos pide que paguemos nosotros. 7. ¿Los medios de comunicación?Lejos de explicarnos todo esto, fijan su atención en asuntos secundarios. Nos dicen que habrá que buscar los errores, a los responsables, combatir los excesos y bla, bla, bla. Sin embargo, no se trata de tal o tal error, sino del sistema. Esta crisis era inevitable. Las empresas que se están derrumbando, son las más débiles o las que peor suerte han tenido. Las que sobrevivan, tendrán aún más poder sobre la economía y sobre nuestras vidas. 8. ¿El neoliberalismo ?La crisis no ha sido provocada sino acelerada por la moda neoliberal de los últimos veinte años. Los países ricos han intentado imponer este neoliberalismo en todo el tercer mundo. En América Latina, como acabo de estudiar durante la preparación de mi libro Los 7 pecados de Hugo Chávez, el neoliberalismo ha sumido a millones de personas en la miseria. Pero, al hombre que ha lanzado la señal de la resistencia, el hombre que ha demostrado que se podía resistir al Banco Mundial, al FMI y a las multinacionales, el hombre que ha enseñado que había que darle la espalda al neoliberalismo para reducir la pobreza, este hombre, Hugo Chávez, no deja de ser diabolizado a golpe de mentira mediática y de difamación infundada. ¿Por qué? 9. ¿El tercer mundo?Sólo se nos habla de las consecuencias de la crisis en el Norte. En realidad, todo el tercer mundo sufrirá gravemente a causa de la recesión económica y de la bajada de precios de las materias primas que provocará la crisis. 10. ¿La alternativa?En 1989, un famoso autor estadounidense, Francis Fukuyama, nos anunciaba El fin de la historia: el capitalismo había triunfado para siempre, nos decía. No ha hecho falta mucho tiempo para que los vencedores se estrellen. La humanidad necesita verdaderamente otro tipo de sociedad. El sistema actual fabrica miles de millones de pobres, hunde en la angustia a aquellos que tienen (provisionalmente) la suerte de trabajar, multiplica las guerras y arruina los recursos del planeta. Pretender que la humanidad está condenada a vivir bajo la ley de la selva, es tomar a la gente por imbéciles. ¿Cómo debería ser una sociedad más humana, que ofrezca un porvenir digno para todos? Este es el debate que todos debemos promover. Sin tabúes. |
Entradas de Octubre 2008
CRISIS
Octubre 13, 2008 · Dejar un comentario
Categorías: Actualidad · Análisis · Politica · TEORIAS · crisis
La Crisis Finaciera es un Escándalo
Octubre 12, 2008 · Dejar un comentario
Ulrich Thielemann, del Instituto de Ética Económica en la Universidad de San Gall, entiende que la crisis financiera genere miedo e indignación en la gente.
Ya no se puede confiar ciegamente en el mercado, señala. Se necesita un cambio fundamental en las doctrinas económicas y también en la mentalidad de los banqueros. Entrevista.
El pasado lunes, la Bolsa suiza sufrió el batacazo más importante desde el 11 de septiembre de 2001.
El miércoles, seis bancos centrales, entre ellos el Banco Nacional Suizo, la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco Central Europeo, bajaron los tipos de interés en un intento por aumentar la confianza en el sistema financiero.
La crisis financiera estadounidense se ha extenido a Europa y otros continentes. La gente está preocupada e indignada. Durante años los altos ejecutivos embolsaron sus bonos. Ahora es el Estado, o sea, los contribuyentes quienes pagan los platos rotos. Durante años se privatizaron los beneficios, ahora se nacionalizan las pérdidas.
¿Puede comprender la indignación de la gente por la crisis financiera?
Ulrich Thielemann: No sé cómo no se puede llegar a comprender la indignación de la gente. Lo que está ocurriendo es tan escandaloso que resulta difícil describirlo. El mercado de capitales ha ganado en las últimas décadas un poder inmenso, lo cual nos ha conducido a una situación de tremenda iniquidad.
El mercado abierto ha montado un gran casino y las autoridades inspectoras no sólo no lo han impedido, sino que lo han incluso incitado. Ahora son los ciudadanos de a pie los que tienen que pagar los descalabros. Es un escándalo.
La población teme que más adelante la crisis también afecte a las cajas de pensiones. ¿Son temores realistas?
U.T.: Eso no lo puede afirmar, no soy un experto en mercados financieros. Soy experto en ética económica, me ocupo de modelos de reflexión. En todo caso, la crisis confirma los temores respecto a la financiación de un porcentaje sustancial de la previsión para la vejez a través del mercado de capitales. Los riesgos son inmensos.
Existen cuatro métodos para solucionar la crisis: el Estado compra los créditos ‘tóxicos’, garantiza los ahorros, compra participaciones de los bancos afectados o no interviene. ¿Cuál es la mejor solución?
U.T.: Esos métodos no solucionan la crisis, sólo sirven para apagar el fuego e impedir una crisis económica mundial. Y es que el capital no sólo está vinculado a un abalorio de accionistas, sino a la economía real, es decir, al mercado crediticio, y nosotros, la población, nos hemos convertido en rehenes.
La primera solución es probablemente la peor. Una combinación entre la segunda y la tercera sería lo más conveniente, en mi opinión. No debemos, sin embargo, limitarnos a soluciones de corto plazo.
Muchos Estados miembros de la Unión Europea (UE) dieron garantías para los depósitos de ahorro de sus ciudadanos. También el Gobierno suizo quiere proteger a los clientes de los bancos. ¿Es una medida acertada?
U.T.: Los ahorros son dinero que la gente ha ganado con su sudor. Francamente, en esos ahorros ha puesto sus miras el capital. En última instancia, se produciría una catástrofe —y pienso en la crisis económica mundial de 1929—, si se retiraran esos ahorros de las cuentas bancarias. Por eso pienso que es una medida acertada si los Estados dan garantías.
Usted como experto en ética de negocios, ¿propone una solución concreta?
U.T.: Una de las principales causas de la crisis son las bonificaciones. Un banco vendió a otro banco o inversor ‘basura tóxica’ financiera, y a través de esta compraventa, ambas partes se han embolsado grandes bonificaciones. Esta cascada tiene que terminar.
Para ello necesitamos una regulación, a pesar de la oposición de esos señores. Se tienen que recortar drásticamente las participaciones que se distribuyen a los ejecutivos en forma de indemnizaciones variables. Entonces podrían volverse a concentrar en la calidad de sus negocios, en lugar de ir a la caza de la siguiente bonificación en su codicia irresponsable.
Eso se debería coordinar en el ámbito internacional. Estamos en una economía global y por eso necesitamos soluciones globales. La causa profunda de esta crisis reside en la confianza ciega en el mercado: cuánta más codicia, mejor para todos. Esto es una gran equivocación. También la política ha fracasado, porque no quiso intervenir como fuerza reguladora en la economía.
Gracias a Dios, ahora se acabó la confianza en el mercado, al tiempo que reventó la burbuja hipotecaria. Ahora está libre el camino para encontrar soluciones que busquen el bienestar de todos, objetivo para el cual estaba pensada al principio la economía de mercado. Los expertos, que espero entiendan mejor que yo los mecanismos de los mercados financieros, deberían dejar de confiar ciegamente en los mercados. Sólo después habrá soluciones justas para todos.
¿Usted cree realmente que el gremio de los banqueros aprenderá de esta crisis?
U.T.: Para sacar las conclusiones acertadas necesitamos el personal adecuado: necesitamos directivos que saben lo que significa integridad y qué es indispensable; gente que no corre detrás de la zanahoria de las gratificaciones y banqueros menos presumidos que los de hoy.
Lo que está pasando, es prácticamente lo que predican los manuales económicos: la maximización de las utilidades. Esos libros no hablan de avidez desde luego, hablan de ‘racionalidad’. Si uno no se somete a esta lógica, actúa de manera irracional…
Esto tiene que cambiar. Tiene que cambiar la formación profesional y la enseñanza universitaria. Y eso de manera profunda, porque se trata de las bases de la doctrina económica con las que llegan a la vida profesional los nuevos titulados en banca. Se trata de una tarea a largo plazo, sólo así se puede solucionar el problema
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La Verdad Sin Interés
Octubre 11, 2008 · 1 comentario
“Expertos”
LIBERTY VALANCE
No existen. Es una ficción que nace en la imaginación de los consumidores e inversionistas, debido a las ansias de seguridad y confianza en algo o alguien.
Así como la tribu le daba poder al médico brujo o al chamán, así también las sociedades modernas se lo otorgan a los expertos, que escriben libros, dan entrevistas y dictan seminarios sobre mercado, economía y futuro.
No le hacen mal a nadie y hasta son entretenidos cuando cuentan anécdotas, pero no se les debe tomar en serio y menos hacerles caso.
“No es que las tasas de los créditos estén subiendo, no, no, no, lo que ocurre es otra cosa, es que durante años estuvieron muy bajas”.
Habiendo tantos perros en el mundo, ¿porqué será que siempre nos eligen a nosotros?
“Mientras la crisis no sea sistemática, estamos bien”.
Napoleón dijo en Waterloo: “Mientras el ataque no sea sistemático, estamos bien”.
Según el calendario maya el mundo se termina el 23 de diciembre del 2012, aunque a lo mejor acaba un ciclo cósmico y empieza otro, y no se trata del final definitivo. Pero si se tratara, coincide con la esperanza y advertencia que encierra la frase –”mientras no sea”- y en menos de cuatro años la comprobación: la crisis era más sistémica que no sé qué.
Lo sistémico, entonces, sería como una falla multiorgánica en una persona.
A los mayas, finalmente, hay que hacerles caso en su mérito. Su cultura e influencia se extendió entre el siglo III y el XV, que son mucho más años que Chile, que además ya no fue civilización.
“Especialistas”
Una derivación de los “expertos”, con la salvedad que su (des) conocimiento es más acotado y por eso deberían saber más de un tema en particular. Generalmente es lo contrario.
“Estamos en un sistema financiero sano”
La persona muy enferma, como todo el mundo sabe, es la última en enterarse de lo mal que está y cuando lo hace, ay, ya es demasiado tarde.
“Los AFP deberían repatriar su inversiones y privilegiar los fondos locales”
Estuvieron años queriendo invertir más en el extranjero, hasta que lo consiguieron, por un buen propósito: que los fondos de los chilenos rentaran mejor. Ahora, después de meses de rentabilidad negativa y antes que caiga la crisis en serio, vuelven al país que los vio nacer.
Es la parábola del Hijo Pródigo jubilado.
“Una solución para la crisis es recapitalizar la deuda con recursos del contribuyente”
No tiene préstamos, no le debe nada a nadie, es su pura pega, paga impuestos y el único que puede ponerse es usted. Por trabajador le pasó. Hasta tiene cara de contribuyente. ¿Sabe quién le mandó saludos?
“¿Usted sabe lo que son los swaps, los subprime, el fund raising y la tasa libor?”
Si no lo sabe, no importa, porque los de Wall Street lo sabían y así les fue.
“En una pieza o en la bodega, ponga cien bolsas iguales y cada una con un kilo de algo: arroz, garbanzos, tallarines, lentejas, arvejas, etcétera. Hay que diversificar el ahorro. Es el secreto”.
Ocupe bolsas de colores distintos o bien escriba el nombre del contenido con letras destacadas, para que cuando venga la crisis, no se vuelva loco buscando el azúcar o la sal”.
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Etiquetado: AFP
Las Alarmas se Encienden en la Economía Chilena
Octubre 10, 2008 · Dejar un comentario
Tras un largo período de expansión económica, Chile se prepara para enfrentar la global. ¿Estamos tan blindados?
Pero lo que no se prevé con tiempo se debe aprender a golpes. Desde que el lunes 15 de septiembre los mercados bursátiles comenzaron a operar con cemento en los pies, luego de un fin de semana de vigilia nerviosa, en Chile las preguntas han sido recurrentes: ¿qué impacto tendrá todo este desastre sobre nuestra lejana economía? ¿Qué tan resistente es el blindaje con el que las autoridades económicas suelen arrullar al sector privado? Aunque existe consenso en que Chile nunca había enfrentado un escenario adverso en mejor pie que en esta ocasión, hoy tampoco hay quienes seriamente aseguran que no habrá un resentimiento más que moderado de la actividad. Incluso, no son pocos los que hablan de que el próximo año habrá más angustias que alegrías.
Así, es claro que Chile está expuesto al virus de las “vacas flacas”. Pero eso podría no tener mayor importancia. Lo que sí debe preocupar es con qué fuerza se va a manifestar la enfermedad. “Hay que ver los canales a través de los cuales se transmiten los impactos de una crisis como ésta. Estos son básicamente tres: desaceleración económica mundial, que reduce la demanda por nuestros productos; precio de las materias primas –que está relacionado con lo anterior, pero de manera imperfecta–; y menores flujos de capitales”, dice Harald Beyer, economista del Centro de Estudios Públicos (CEP). “No veo un sector particularmente vulnerable, aunque la moderación en la expansión en la demanda agregada que van a traer las mayores restricciones crediticias y las alzas en las tasas de interés, entre otros factores, seguramente van a impactar al comercio y la construcción en una mayor proporción”.
Algunos síntomas relacionados con estas vías de contagio ya son visibles al ojo desnudo. De hecho, una serie de indicadores de actividad están mostrando señales de debilitamiento que no toleran discusión y que ponen en duda la continuidad de uno de los más largos y sólidos períodos de bonanza de la historia económica chilena. Un panorama que en conjunto ha hecho que repetidamente sea corregido el pronóstico de crecimiento para este año y que hoy lo sitúa, en los casos más optimistas, en torno al 4%.
De todas las señales, las más sensibles –y trágicamente las más marcadas– son la caída en las ventas de las cadenas de retail y supermercados, el sobrestock de viviendas nuevas y la desaceleración en las colocaciones de créditos de consumo.
Carrito vacío
De todas las alarmas, una de las que ha sonado más fuerte es la desaceleración en las ventas del comercio. Durante los primeros siete meses del año, el sector acumula en promedio un escuálido crecimiento de 0,2%, según cifras de la Cámara Nacional de Comercio (CNC). Sólo en la Región Metropolitana las ventas minoristas disminuyeron 4,6% durante julio, versus el mismo mes de 2007. ¿El principal responsable? La peor escalada inflacionaria en años y que obligó a mediados de septiembre al Banco Central a corregir agresivamente su pronóstico para 2008 desde 4,7% a 8,5%.
Pero si los números promedio son malos, el análisis por segmento de productos es aún más preocupante. Mientras que las ventas de la llamada línea tradicional supermercados –que incluye alimentos perecibles y abarrotes– muestra la peor caída: 11,2%, comparado con igual mes de 2007, las líneas de muebles, hogar y electrónicos se han convertido en el bastión que mantiene el ritmo del sector –con crecimientos de 5,2%, 6,3% y 7,4%, respectivamente, versus julio de 2007. Estas líneas de productos son las más ligadas a los créditos de consumo, por lo que, en caso de una brusca caída en sus colocaciones, deberían acusar el golpe con rapidez, dejando a los retailers sin base de sustentación. De hecho, algo de eso ya está comenzado a notarse, aunque no con demasiado dramatismo: según el informe mensual de la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras (ABIF), durante julio la colocación de créditos de consumo para personas disminuyó 0,82%, comparado con el mes anterior. “Las cifras del comercio están dando señales de que los presupuestos de las familias están más apretados y eso está impactando al sector”, dice Franco Parisi, vicedecano de la Escuela de Negocios de la Universidad de Chile. “La Bolsa siempre se adelanta y la caída de las acciones del sector comercio es prueba de ello”.
Para el académico existen otras razones que están haciendo la situación del comercio aún más dura. “La modificación que iguala el sueldo base al sueldo mínimo daña las perspectivas del sector”, dice Parisi. “Eso, sumado a la caída en las ventas, configura un mal panorama”. Los ejemplos están a la vista. De su peak a comienzos de diciembre del año pasado, los títulos de Ripley han caído más de un 50%. Lo mismo D&S, que de octubre de 2007 a la fecha ha visto hundirse el precio de sus acciones más de 30%.
Con este panorama en la ruta, sería suicida no pisar el freno. Eso lo sabe de sobra el generalmente optimista Hörst Paulmann, presidente de Cencosud, quien hace pocos días debió asumir lo inevitable: reducir sus inversiones dado el incierto panorama futuro. “Todas las empresas están obligadas a reducir sus planes de inversión y a buscar la forma de consolidar lo que han construido en los últimos años”, dijo en una conferencia el empresario alemán.
Si es cierto que cuando llueve todos se mojan, cuando hay tormenta es aún peor. Por eso, el impacto de una desaceleración mundial no es exclusivo de un sector. “(La crisis en Estados Unidos) afectará a todos los sectores, pero aquellos de menor riesgo, es decir, compañías de flujos estables y previsibles, serán menos afectadas”, dice Laurence Golborne, gerente general de Cencosud. “Por un tiempo la solidez financiera y liquidez serán los principales atributos a analizar de las compañías”.
Así, otros que se están comenzando a mojar son los actores del sector inmobiliario. Durante los últimos años se ha acumulado un récord de stock disponible, mientras que la velocidad de venta no ha ido a la par (ver gráfico). Con la situación actual –marcada por un mayor costo del crédito dadas las reiteradas alzas de tasas que ha decretado el Banco Central, que hoy la sitúan en 8,25% y con claros indicios de que seguirá subiendo–, lo único que puede pasar es que esa velocidad se reduzca aún más. Mientras que las ventas cayeron 11,3% durante el primer trimestre del año, comparado con el trimestre inmediatamente anterior, la oferta saltó 9,1% en igual lapso. Y el paso de tortuga que llevan estas ventas puede empeorar. Como si nada de esto fuera cierto, durante el segundo trimestre de 2008 se presentaron 90 proyectos de construcción, la segunda mayor cifra desde 2005. “(La cifra) nos sorprendió a todos”, declaró a la prensa Vicente Domínguez, director ejecutivo de la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios (ADI). Dichos niveles de vacancia pueden transformarse muy pronto en un peso muerto difícil de sostener para muchas empresas del sector. Nuevamente, el mercado bursátil da luces sobre el futuro de esta industria: los títulos de la constructora Paz Corp., con alta presencia en Santiago Centro –una de las zonas con mayor stock disponible– han caído más de un 70% desde su mejor nivel a mediados de octubre del año pasado.
Por si todo esto fuera poco, los recientes incrementos en el riesgo país son la cuchara que revuelve un caldo cada día más amargo. A pesar de que Chile continúa siendo el país mejor posicionado de la región, el aumento de 57 puntos base que acumula desde comienzos de año han dejado al indicador EMBIG en 208 puntos base, su peor nivel desde noviembre de 2002. De paso, se consumió casi toda la ventaja que tenía Chile versus las economías de América Latina que le siguen: México (262 puntos base) y Perú (294 puntos base). Este lastre adicional traerá como consecuencia, entre otras cosas, un encarecimiento del crédito internacional.
¿Algo más?
¿Cuál es la costura por donde podría reventar una crisis de proporciones épicas en Chile, similar a la financiera en Estados Unidos? Por lo pronto, no en la banca. Las férreas regulaciones incorporadas al sistema bancario chileno a partir de 1986 se van a pagar con creces en los meses venideros. Los robustos controles de riesgo de cada institución financiera y la infatigable vigilancia del regulador permiten a los banqueros –y a sus accionistas, acreedores y clientes– dormir con relativa calma en Chile, a diferencia de otros países del mundo, como Inglaterra o España, para no hablar de Estados Unidos. Por el contrario, es la joven industria del factoring la que, según algunos, debería ser llevada de una oreja al laboratorio para un examen profundo. “La banca no me preocupa. Donde hay que poner la alerta roja es en el factoring, que ha tenido un crecimiento inorgánico y muy grande durante los últimos años”, advierte Parisi. “El aumento de costo en los créditos de corto plazo va a hacer que las empresas demoren sus pagos y eso puede tener un efecto muy peligroso en el negocio del factoring”. Claro, porque esta industria ha pasado a ser una pieza clave de todo el engranaje. En 2007 su volumen de negocio creció 26,2% y comparado versus el PIB, alcanzó 11,5%.
¿Qué podría depararle el futuro a esta industria? Si finalmente se presentan los problemas, es posible que se produzca un sostenido proceso de consolidación, del que se beneficiarán aquellos actores que han sido rigurosos en sus análisis de riesgo y que, por lo mismo, tendrán los recursos para crecer a través de fusiones y adquisiciones.
La salida
Si todo parece que irá mal, es muy posible que así sea. Por eso, la búsqueda de paliativos a una situación compleja como la que se avecina debería despertar la creatividad tanto del Gobierno como del sector privado. “Un requisito fundamental para minimizar los costos en términos de actividad y empleo que derivan del ajuste que inevitablemente habrá que efectuar, es el de contar con una economía flexible, para poder adaptarse con mayor facilidad a un entorno de negocios incierto y cambiante”, dice Hernán Cheyre, presidente de Econsult.
Por ejemplo, cuando al ceder la crisis asiática, el crecimiento en Chile no daba las señales de despertar por completo, el ministro de Hacienda de la época, Nicolás Eyzaguirre, importó una fórmula que ya se había usado con éxito en Estados Unidos: un descuento en impuestos para quienes adquirieran propiedades nuevas. En ese entonces, el stock disponible era alto –pero incluso menor que hoy– y la construcción no daba señales de querer despertar y colaborar en la reducción del desempleo. Ese tipo de medidas pronto comenzarán a ser extrañadas. Hasta el momento, las medidas anunciadas por Hacienda –como la eliminación del impuesto de timbres y estampillas o las medidas para contener el alza de los combustibles– no han logrado despertar todo el entusiasmo que se esperaba.
En el fútbol opera la lógica de que el ataque puede ser la mejor defensa. Puesto en términos de negocios, se podría decir que las crisis ofrecen buenas oportunidades de inversión a quienes tienen su liquidez en un sitio seguro. “Es buen momento para hacer inversiones nuevas en compañías existentes con problemas y del sector alimentos”, dice Todd Huckaby, socio de IB Partners. Así que por ennegrecido que se vea el cielo y aunque soplen vientos que anuncian unbuen chaparrón, esconderse en un refugio puede no ser la mejor salida.
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