Actualidad

Entries from Septiembre 2007

BELISARIO VELASCO

Septiembre 29, 2007 · No Comments

Belisario Velasco, el Hombre detrás de la Máscara. 

Desde la ventana los observó fijamente, los vio alejarse y perderse entre las sombras. Y allí, sólo en su soledad cerró las persianas y las cortinas, apagó la luz y se dejo devorar por la oscuridad.  

.Creyó escuchar el olor del perfume de Lucia, creyó oler su nombre de entre los muebles.La imagen de Lucia escribiendo atenta sus cartas, sus pensamientos, sus miedos, sus ambiciones. Más que taquígrafa, sus dedos arrancaban una extraña música de aquella vieja máquina de escribir, convirtiendo el aparato en un piano que tañía acordes convertidos en palabras o palabras convertidas en acordes. Todo era casi hermoso, casi romántico, casi perfecto. Sino fuera por Augusto, ése que la venía a buscar todas las tardes. Ése que él permitía que atendiera el teléfono y ayudara mientras Lucía se arreglaba el cabello en el baño. Belisario era un simple “paisa” un silvestre civil que no estaba, ni estaría a la altura militar de un insigne militar como Augusto Pinochet y mucho menos de su primogénita Lucía Pinochet. Ni siquiera su alto cargo de Gerente lo elevaría a la altura marcial que la familia exigía. Mordisqueando la suela dura del desprecio se dio a la tarea de avocarse más a sus actividades políticas en la Democracia Cristiana y tratar de olvidar ese amor prohibido, platónico y paramilitar… 

Cabe mencionar que las contradicciones en su cuerpo juvenil le crucificaban su alma cristiana. Por un lado, su lozanía se convertía en rebeldía, destacándose en el ala “chascona” del partido Demócrata Cristiano. Pero por otro lado, el poder lo seducía como un péndulo que oscilaba entre lo humano y lo divino…entre obediente y obsecuente. Frente al Gobierno de Salvador Allende sentía molestia, pero quizás, más por la toxina y un par de dólares sembrados por sus mentores, los Frei, los Aylwin, los Zaldivar, que por iniciativa propia. (Argumento que escribo en contra de aquellos que aseguran que Belisario nació Siniestro). Fue en este escenario que asistió a una demostración en contra del Gobierno de la Unidad Popular. Y aquí, o allí, mejor dicho, su vida daría un cambio brutalmente brusco… Quizás fue el viento, quizás fue la fuerza de empuje, quizás fue la inquina, pudieron haber sido tantas cosas. Pero lo cierto es que Belisario estaba en el lugar equivocado a la hora equivocada. Una mano imperialista o anti-imperialista arrojó con bronca una insignificante tapita de un envase de coca-cola con tal mala suerte que fue a dar al ojo de Velasco.… 

Las uvas de sus ojos se tiñeron de un vino tinto ensangrentado, la humilde tapita le transformó una de sus uvas en yerta pasa añeja e inservible. La niña de sus ojos había muerto… El destino se ensañó con el Chayo (Belisario), se encarnizó con este joven, callado y retraído Mozuelo. Luego, vino el golpe militar que tanto ansiaba y profesaba la Democracia Cristiana. Pero, y pero nuevamente, porque hay que ser enfático,  nuestro hombre firmó una carta en la cual rechazaba el golpe militar de su casi suegro. ¿Razones? Aún el paladar de sus sentidos saboreaba el sabor amargo del desdén militar. Era joven y rebelde, ¿Por qué sumarse a una bola de nieve arrojada por un montón de viejos? Además, ya en ese tiempo prorrumpía lo que es su manera de ser…

. ¿Para qué cortarle el pie a un esclavo,cuando basta con cortarle el dedo gordo e inmovilizarlo? 

En la esperanza de que su vida no se transformara en un bolero eterno o en tango negro de esquina maldecida, se casó. No con la mujer de su vida, pero se casó. Marilú. Marilú Velasco, la primera esposa del dirigente de la DC,  Juan Hamilton, me dicen. Sin embargo, Mar y Luz, cuentan las malas lenguas, se dio a la bebida y a la yerba, pero no la mate. Hechizada por el ejemplo de Janis Joplin, lo dejó, lo abandonó, lo dejó plantado lleno de hijos… Hasta no hace poco al parecer el nombre de Marilú habría emergido desde lo hondo de una plantación de cannabis en un diarucho de alta circulación en Chile. 

Padre soltero, tuerto, relegado un par de veces por su suegro, incomprendido, mustio, lloraba por las noches como un cíclope herido, rechazado, desterrado y olvidado… Sin embargo, no tuvo que lavar ropa ajena para criar a sus críos. Proveniente de una familia bien, además de sus cargos varios le ayudaron en esa travesía rocosa que fue encumbrar a sus hijos en algún sitial de prestigio. 

Y se hizo de acero, herido monóculo cristiano, con un solo ojo, se transformó en aguja de acero, en lesna de zapato fino y sofisticado. De ahí en adelante no daría puntada sin hilo, ni hilo sin puntada. Y eso a pesar de que ni los más cercanos saben que especialidad tiene, o título o master o post-grado o Licenciatura. A pesar que no aparezca en ningún libro, ni página, ni folleto algo más acabado de su vida. Su biografía es breve al igual que incontables políticos de la concertación; precaria, escasa y monótona. Su vida, su carrera política es resumida en dos líneas, aún teniendo 50 años de vida para ese entonces.1973-1976 Gerente de radio Balmaceda.1983-1986  Presidente del directorio de la revista Análisis. 

Dicen los que saben que estuvo a cargo de una tal radio llamada Balmaceda, radio creada, financiada y ocupada completamente por el Partido Demócrata Cristiano. Belisario, experto en despechos y desaires las emprende a nombre de su partido en contra de sus antiguos socios. La Honorable Junta Militar. Enemistados los antiguos compadres, censuran una y otra vez a la emisora y esto le cuesta Al Chayo ser relegado a la Comunidad Nortina de Putre, de ahí el apodo más conocido que tiene; Belisario, el Hijo de Putre. La revista Análisis no pasó más allá de ser un folleto de denuncia y de cero construcción popular o social, fue una herramienta usada por “ciertos sectores” para presionar y denunciar los abusos de la Dictadura Pinochetista. Cumplido su aporte y  su cometido, fue desmantelada temiendo que fuese un cuchillo de doble filo en contra de sus propios patrocinadores que también harían de las suyas en algún momento. Al parecer a algunos periodistas les quedó gustando el hecho de desenmascarar rarezas y otras malezas políticas que sabrían que vendrían. En el año 1979 su rostro perennemente acongojado tiene una pausa. Conoce a la Suiza-belga-chilena Christiane de Beauffort.    

Distinguida dama de la Sociedad Chilena avecinada  en el país hace un par de años, tantos años que contrajo nupcias con un hombre 20 años mayor que ella. Se trata nada menos que de Raúl Fabres, play-boy latino, Dandy Chileno, Latin Lover Internacional y otros motes más o menos en la misma onda. La Señora Christiane de Bufón después de casarse con este galán de cine en Washington DC, de pasar los veranos en castillos en Suiza, Austria y toda Europa, esquiar en los Pirineos, broncearse por las costas de España,  se cansa, se aburre de la superficialidad de ese mundillo (Otros dicen que fue al Irresistible Raúl Fabres que se le acabaron algunos dotes y no sólo en lo económico) como sea, ella acuestas con su hijo Nicolás y él con su cuarteto de hijos conforman un matrimonio que lleva casi 30 años juntos. Pero, y no es que a uno le guste el cotilleo y las habladurías, pero. No están casados. Yo no estoy para escribirlo, ni usted para leerlo, pero al parecer ella nunca pudo disolver en el ácido muriático del divorcio legal, la sombra de esa estrella apagada llamada Raúl 

Lo cierto es que  Christiane de Beauffort, tiene sus dotes también, por ejemplo, adorna por un poco más de 30 mil pesos semanales, (el sueldo mensual de un obrero en chile) con delicadas y elegantes flores y adornos la casa de los Velasco-Beauffort. Bueno, personalmente, personalmente no, pero ella es la que llama a la Florería Anémona y hace el pedido. La infinidad de muebles antiguos y la pintura que está en la entrada es también obra de esta conspicua dama. 

Es en 1990 cuando Belisario es lanzado al estrellato, recibe de manos militares el manojo de llaves ensangrentadas que abrían la casa de gobierno. Es elegido Cancerbero de la democracia, sin título, pero elegido. Se transforma ahora en una guadaña metálica que pretende desmalezar cualquier chispa incendiaria contra la estabilidad de la aún llaga abierta que es la Transición Chilena. Y más que guadaña alimaña se convierte en pinza y cada extremo de ella, cada punta, cada lado, es una fracción de luz civil y otra, fracción oscura militar. Por fin sus contradicciones, disyuntivas, bipolaridades, ambigüedades, dilemas, dualidades podrán vivir a plenitud en su pecho cristiano. Recibe listas con nombres interminables, borra los de su conveniencia, destaca otros, subraya los peligrosos, observa direcciones de casas, teléfonos, contactos, células, aparatos… Se entera de un sin fin de infidencias no sólo a nivel político o económico sino también a otros niveles (Como del nivel de la cintura para abajo, para los que no captan)Y es ahí que mi compadre, o sea que el Chayo empieza a cosechar amistades, e influencias. Cuentan por ahí que le dijo a un connotado político “Deberías tratarme con más respeto sino quieres que la prensa se entere de ciertas fotos.” .

El murmullo zalamero le fue inflando el pecho hasta convertirlo en un Coloso del Nepotismo, arreglines, chanchullos, en Titán del tráfico de influencias. En ajedrecista aficionado enviando peones al campo de batalla mientras él, degustaba uno de sus tantos lujosos vinos. Y lo que le faltó de ojo le sobró de brazo, tan largo que llegó hasta Cuba, allí instaló a su pequeñín en rubros varios, hoteleros y otros. Hasta tiene una foto con Fidel Castro (aunque a esta altura habría que hacer una lista de quién no tiene una foto con el Compañero Fidel) .

Bueno, volviendo a Chile, Belisario y la media se las ingenian para que este hombre yin-yang tiña su lado lóbrego oscuro en personaje público transparente. Hombres de todos los colores se arrodillan y besan el anillo encarcelado sobre su mano. El poder le recorre el cuerpo como en un espasmo de esos que no conoce, el poder lo seduce y está vez, está vez, no será él el despechado. La policía Política de Pinochet, la CNI, le hace entrega de cientos de fojas y manuales para actuar. Junto a otros, crea, la temida y odiada entidad ilegal llamada “la Oficina” nombre breve y de rápido aprendizaje, siguiendo el estilo de bautismo creado por los Militares. Desde allí, se encarga de enviar a infiltrar, engañar y asesinar a aquellos que no quieren aceptar la democracia impuesta por Estados Unidos para Chile. .

Su primera víctima es el Joven Revolucionario líder del Movimiento Juvenil Lautaro, Marco Ariel Antonioletti. Es asesinado a sangre fría por un escuadrón de sicarios pagados con el erario público. 

Belisario en sus propias palabras nos explica su modo de actuar. 

“Yo como subsecretario del Interior No estoy para pedir Por favor las Cosas; yo simplemente Digo que se Hagan” .

Este asesinato le valió subir otro peldaño en su ascenso político, gano altura a costa de situar sus zapatos sobre el cuerpo muerto de un Joven estudiante. Se transformo en imán y atrajo no sólo el acero militar, sino dólares, rublos, plata, oro y sobretodo cobre. De Belisario Velasco pasó a ser el detective Columbo o un simple matón con licencia pública y comunicacional para matar. .

Dentro de su obra magna o magma se encuentra como número uno el haber sabido capaz de trasvasijar cuanto renacuajo verde civil había en época dictatorial y mezclarlo con guari-sapos de todos los colores manteniendo y renovando las instituciones represivas de antaño. El accionar de los aparatos policíacos en la actualidad da fe que el elixir tósigo de la dictadura está aún intacto y recorre campante las venas y arterias públicas y administrativas de la sociedad chilena. Seguimientos, campañas mediáticas, criminalización de las organizaciones populares, satanización de cualquier movimiento o protesta contra el Gobierno. Infiltraciones, detenciones, matones, sicarios, sayones, mercenarios y todo lo que valga en contra de cualquier demanda popular. 

Bueno, después de llevar a buen puerto el barco de la Transición a costa de “el todo vale”. Se ganó definitivamente un sitial en el olimpo cristiano del partido demócrata cristiano. (PDC) del gran empresariado, la derecha, trasnacionales y todo el enjambre de chupópteros del pueblo. 

Recordemos que Belisario fue el Subsecretario del Interior de su mentor, gurú, guía espiritual y otras pomadas, del primer presidente después de Pinochet, el excelentísimo Patricio Aylwin Azúcar, (otro instigador y adulador del saneamiento militar en contra del caos moral y el cáncer comunista) Aylwin premió a su pequeño saltamontes  regalándole un alto y bien pagado puesto de gobierno a la hija de Belisario, Maria Velasco, la instalaron como Jefa de Prensa de la Presidencia de la república. Hija que en la actualidad comanda la compañía de comunicaciones Extend Comunicaciones, la misma encargada de lavarle la cara a la Minera Barrick Gold, la que pretende desmembrar Pascua lama y sus 3 glaciares. Y siguiendo el rubro de las comunicaciones, Uno de sus hijos es el cuñado de Cristián Bofil, Director del diario de derecha, La 3ra… 

Lo demás, lo que sabemos de Belisario Velasco es lo que sabemos hoy en día desde que fue elegido como el cancerbero del palacio presidencial de la Moneda. Dentro de toda la niebla prefabricada que arrojan sobre la figura de este hombre tenemos claro que es un maestro. (Exacto, ese tipo de Maestro) Se me olvidaba que debido a favores concedidos, arduo trabajo (alrededor de 70 veces como Ministro del Interior Subrogante, plus otros cargos)  y otros asuntos, le fueron otorgadas vacaciones pagadas por cuatro años como embajador de Chile en Portugal. .

Hasta hace poco, Marzo del 2006, era el Presidente del Consejo de Televisión Nacional de Chile. (TVN) antes de ser  nombrado Ministro del Interior, Julio del 2006. Como es de conocimiento intergaláctico, TVN entrega un programa casi bueno por 200 malos, súmese a esto el control y manipulación Hitleriana que se hace de su Noticiario. Sin embargo, ante comentarios acerca de la excesiva vulgaridad de los programas transmitidos, la repetitiva pauta de la mujer como objeto sexual,  el marcado acento prosaico de otros, lo chabacano de sus conductores, lo ordinario de algunos espacios, El Chayo Velasco respondió; “No me escandaliza la Grosería en Televisión” De esto emana que si usted le adosa algún epíteto de corte un tanto procaz no se molestará en lo más mínimo. Siguiendo con sus opiniones televisivas puntualizó; “Si a alguien no le gusta lo que ve, simplemente tiene que apagar el aparato o cambiar de canal” 

Pero poco duró a cargo de la Televisión. Ante la mediocridad de otro democristiano como Ministro del Interior, fue llamado a reemplazarlo rápidamente. Ante las protestas estudiantiles del año en curso se necesitaba un Hombre de cualidades profusas y profesas. Con una amplia utilería de tramoyistas, más un staff itinerante de principios (rojos, rayados o verdes) que estuvieran a su servicio cuando éste los necesitara. El gran empresariado, el imperialismo, la derecha y un gobierno de la concertación empeñado en mantener su almacén político administrativo de compra y venta de prebendas visualizaron a un hombre con un “ojo” clínico contra desmanes, desmadres y demasíes. Con la soltura de contar con impunidad política, jurídica y económica no escatimó recursos y esfuerzos en aplastar cualquier intento de rebeldía. 

¿Recuerdan la Marcha de Carabineros de Chile acompañada de una movilización de los profesores? (Aunque se suponía que la marcha era convocada por el Gremio de los profesores) (En fin…)

Todo el ecosistema paleolítico-político  aplaudió a rabiar a Belisario ante semejante sabia decisión. El 10 de septiembre pasado, una bomba molotov fue la excusa perfecta para montar todo el entramado policial y comunicacional a su alcance. Al mejor estilo Yankee. Desvirtuar, denostar y degradar cualquier descontento social. Toda la media ayudando enormemente a tan noble misión. Ninguna protesta o paro o movilización es buena. Después infiltrar, acosar, espiar, seguir y detener. Los medios  de comunicación aran y siembran el terreno, después vienen los enviados del Gobierno y recogen la cosecha a punta de palos, lacrimógenas y arrestos. .

Belisario no es el Cardenal de Richelieu que le hace cosquillas en el cuello a la presidenta cada vez que le aconseja algún asuntillo. Como tampoco es Rasputín.  A pesar de que otros insisten en que Maquiavelo le pediría consejos a él si estuviera vivo. Belisario es un hombre probo, recto, ínclito ser humano que no ha actuado jamás en contra de los buenos preceptos y costumbres. Es un hombre quitado de bulla, lacónico, poeta privado, reposado, mesurado y muy generoso, especialmente para con los suyos. (De ello puede dar fe su Nuera, a la cual instaló como responsable comunicacional de la Cartera del Interior)   

En sus días de asueto, cuando no está bronceándose en el Balneario de Zapallar, se hunde en el sótano de su casa y allí contempla extasiado sus cientos de vinos de colección y se entretiene en abrirlos con su sacacorchos de oro y plata. Su vino preferido es el “Casillero del Diablo” quién sabe porque razones. Es más, si desconfía de su buena estampa, puede ir a verlo a la Exclusiva, distinguida Comuna de las Condes, en el Barrio el Golf, en la calle San Gabriel 3265 (patio Grande, entrada empastada, estacionamiento de piedra, terraza ad-hoc para disfrutar de alguna amena conversación). Si vive en regiones o fuera del país y no puede corroborar lo amable que es el Chayo en persona, no dude un momento en llamarlo a su casa, sus teléfonos son: 4535863 o al 458 29 16 allí podrá comprobar que  es un tipo de lo más majo que pueda haber. (Anteponga el 2 si llama desde regiones y 56 si lo hace desde fuera del país) El celular no lo doy porque no me gusta meterme en la vida personal de nadie. (Además que es más cara la llamada)  .

Entonces, a todos esos que le han puesto precio o piden la cabeza de Belisario Velasco, realmente no comprendo tamaña ridiculez, semejante estupidez. ¿Quién en su sano juicio querría tener  una cabeza de esas características adornando o colgando de la pared del living o la sala de una casa?  Quiero agradecer infinitamente a todas las personas que me ayudaron en la elaboración de este humilde esbozo de Belisario Velasco. Especialmente a… del ministerio del Interior por la gran cantidad de datos suministrados sólo por una módica suma… La segunda parte si es que ve la luz, (Los datos son caros) será del Belisario más íntimo, más personal, más humano, no del hombre detrás de la máscara, ni de las cámaras.  .

Andrés Bianque

Octubre, del 2006.

Ilustración: Mohsen Nouri Najafi

http://www.irancartoon.com/

Categories: Politica · TEORIAS
Etiquetado: ,

Cómo EE UU planeó el golpe contra Allende desde 1970

Septiembre 22, 2007 · 1 Comment

Diez días después del golpe contra Allende, Richard Nixon designa a Henry Kissinger secretario de Estado. Asumió su cargo al día siguiente. Menos de un mes después, el 16 de octubre, Kissinger fue honrado con el Premio Nobel de la Paz.

El golpe militar que el 11 de setiembre de 1973 derrocó en Chile al presidente constitucional Salvador Allende y provocó un baño de sangre en ese país, fue decidido y planificado tres años antes, en 1970 y pocos días después de que la Unidad Popular resultara victoriosa en las elecciones celebradas el 4 de setiembre de ese año.

El entonces presidente estadounidense Richard Nixon y quien era su consejero de seguridad nacional, Henry Kissinger, luego secretario de Estado, intervinieron personalmente en la planificación del golpe contra Allende. Primero, intentaron forzar un pronunciamiento militar inmediatamente después de las elecciones y antes del 24 de octubre de 1970, el día en el que la elección de Allende debía ser ratificada por el Congreso chileno, dado que Allende no había obtenido en las elecciones la mayoría de los votos.

El plan fracasó. Luego decidieron que Allende fuese derrocado por un golpe (sin fecha fija) y trazaron un plan que incluyó, entre otras medidas, acciones secretas de la CIA en Chile, un cuidadoso ahogo de la economía chilena, un programa de asistencia y desarrollo militar a los países vecinos de Chile, entre ellos la Argentina, un apoyo manifiesto, aunque en las sombras, a los opositores de Allende y una campaña de propaganda persistente sobre supuestas restricciones a las libertades individuales y debilidad del régimen de Allende.

El golpe militar de setiembre de 1973, encabezado por el general Augusto Pinochet, terminó con la muerte de Allende en el Palacio de la Moneda, asaeteado con absoluta precisión por cohetes disparados por aviones de la Fuerza Aérea, y desató una ola de asesinatos y violaciones a los derechos humanos por los que Pinochet nunca fue sentenciado, quedando impunes todos sus crímenes.

La participación directa de Nixon y Kissinger en el golpe contra Allende quedó revelada cuando el gobierno norteamericano liberó del secreto a una serie de documentos a los que tuvo acceso Zona. Ya el 15 de setiembre de 1970, once días después del triunfo electoral de Allende, Nixon estaba fuera de sí. El presidente estadounidense había criticado durante diez años a sus rivales demócratas por permitir que se instalara un régimen comunista en Cuba, y ahora lo que él percibía -correctamente- como otra Cuba, había surgido a la vida durante su propia administración. Esa misma tarde, Nixon se reunió con Kissinger, con el director de la CIA, Richard Helms y con el secretario de Justicia, John Mitchell. Nixon le dijo a Helms que pretendía un mayor esfuerzo de la CIA para ver qué podría hacerse para evitar que Allende llegara al poder. Si hubiera una oportunidad en diez de librarnos de Allende, deberíamos probarla: si Helms necesitaba los millones, él los aprobaría.

El programa de ayuda a Chile sería interrumpido; su economía debía ser exprimida hasta que gritase. La conversación no era sino la prolongación de un pedido que el gobierno de los Estados Unidos había hecho el 8 de setiembre, cuatro días después del triunfo de Allende, a su embajador en Santiago, Edward Korry, para que preparara una evaluación a sangre fría de la posibilidad y probabilidad de un golpe militar y de los pros y contras involucrados en la organización de una futura y efectiva oposición chilena a Allende.

Aunque resulte curioso, todo lo anterior está narrado con candoroso cinismo por el propio Kissinger en su voluminosa obra Mis memorias, editadas ya hace casi veinte años en el país (Editorial Atlántida, 1979).

La confesión de Kissinger es la que abre camino a los documentos que permanecieron secretos durante veinticinco años y que revelan el drama de Chile, no demasiado diferente al de tantos países de América latina en los violentos años 70.

El primero de los documentos es precisamente un largo lamento del embajador americano en Santiago, cuando aún no había terminado el escrutinio chileno. Allende había confrontado con Radomiro Tomic, de la Democracia Cristiana y con Jorge Alessandri, del conservador Partido Nacional.

Edward Korry había llegado a la diplomacia tras ser nombrado embajador por John Kennedy. En 1967 llegó a Santiago de Chile y tres años después parecía conocer la sociedad chilena a la perfección. Además, tenía buena pluma, un hondo rencor y estaba aterrado ante el advenimiento de un gobierno izquierdista en Chile. Su documento Confidencial 747 dirigido al secretario de Estado de Nixon, William Rogers, dice: Chile votó con toda tranquilidad tener un estado marxista leninista. Es la primera nación en el mundo que hace esta elección libremente y a conciencia. El doctor Salvador Allende confirmó la sabiduría de la política soviética en América latina criticando la táctica revolucionaria de su modelo, Fidel Castro, al llegar al poder por la vía electoral (…) No hay ningún motivo para pensar que las fuerzas armadas chilenas puedan desencadenar una guerra civil o que algún otro milagro vuelva atrás su triunfo. (…) Más allá de que hayamos sufrido una amarga derrota, las consecuencias serán internas e internacionales. Las repercusiones tendrán un impacto inmediato en algunas regiones y en otras el efecto será retardado.

Igualar una guerra civil con algún otro milagro fue un flaco favor que Korry hizo a la fe. Pero los partidarios de Allende rugían su victoriosa alegría en las calles y el embajador no estaba para sutilezas. Por el contrario, su documento del día siguiente, ya con la confirmación del triunfo de Allende, revela que Estados Unidos puso manos a la obra de inmediato para impedir que asumiera el poder.

Libre por fin del cuidadoso lenguaje diplomático, Korry termina su segundo informe con un panorama económico de Chile (está en su mejor momento, posee 500 millones en moneda fuerte, más que los Estados Unidos per cápita. A partir del año próximo será el segundo productor más grande de cobre en el mundo, superando a la Unión Soviética, gracias a las enormes inversiones de las compañías norteamericanas) y con un anuncio que aún suena amenazante: Lamentablemente es Estados Unidos el que tendrá que apurar el paso. Mañana informaremos sobre las medidas que estamos tomando para enfrentar la nueva era. El liderazgo depende de, y me permito usar los términos españoles, cabeza, corazón y cojones. En Chile contaron con la cháchara, la charlatanería. (N. de la R. La frase de Korry figura en el original como cabeza, corazón and cajones, y le sigue la traducción: head, heart and guts.

Alguien apuró el paso antes que Estados Unidos. Un mes y once días después del triunfo electoral de Allende, en Chile estaba en marcha un golpe de Estado para impedir su asunción. Lo lideraba el general retirado Roberto Viaux Marambio. Y sus planes fueron revisados por Kissinger, que terminó por desalentar a Viaux, con escaso éxito, dado las pocas probabilidades que tenían los golpistas de impedir la llegada al poder de Allende. El 15 de octubre de 1970, según un Memorándum de Conversación se reunieron en la Casa Blanca Kissinger, el general Alexander Haig (que sería luego comandante de las fuerzas de la OTAN y enviado de Ronald Reagan a la Argentina durante la guerra de Malvinas) y, según el documento, el señor Karamessines. Tom Karamessines era entonces el director de operaciones secretas de la CIA. Los tres hombres analizaron los planes golpistas del general chileno: Evaluamos cuidadosamente las pretensiones de Viaux (…) Nuestra conclusión fue clara: Viaux no tenía más que un chance en veinte -tal vez menos- de lanzar un golpe con éxito. (…)

Se decidió entre los presentes que la Agencia (N. de la R. Es una referencia a la CIA) debe enviarle un mensaje a Viaux advirtiéndole sobre cualquier acción precipitada. Fundamentalmente nuestro mensaje debe decir: Hemos revisado sus planes (…) hemos llegado a la conclusión de que sus planes de golpe en estos momentos no pueden tener éxito. El fracaso podría reducir sus posibilidades en el futuro. Preserve su fuerza. Nos mantendremos en contacto. Llegará el momento en que usted junto con todos sus amigos podrán hacer algo. Seguirá gozando de nuestro apoyo (…) El doctor Kissinger planteó su deseo de que la palabra de aliento a los militares chilenos en las últimas semanas se guardara en el más estricto secreto.

Al día siguiente, Richard Helms, director de la CIA, envió a Santiago un mensaje inmediato y personal para que sus agentes en la capital chilena hicieran llegar a Viaux Marambio el mensaje de Kissinger. Pero el documento contiene un párrafo que deja al desnudo las verdaderas intenciones de Estados Unidos: impedir por la fuerza que la elección de Allende fuese confirmada por el Congreso chileno que se reuniría el 24 de octubre.(…)

(2)Es una política firme y constante que Allende sea derrocado por un golpe. Sería preferible que esto sucediera antes del 24 de octubre aunque los esfuerzos en ese sentido seguirán enérgicamente después de esa fecha. tenemos que seguir generando el máximo de presión hacia ese fin empleando todo recurso adecuado. Es imperativo que estas acciones se implementen clandestinamente y con seguridad, de manera que la mano norteamericana y la de su gobierno permanezcan bien ocultas.

Mientras tanto esto nos impone un alto grado de selectividad para establecer contactos militares, y obliga a que esos contactos se hagan de la manera más segura (…)Era el 16 de octubre de 1970. Habían pasado sólo cuarenta y dos días del triunfo electoral de Allende.

El 22 de octubre, seis días después de ese cable de la CIA y dos días antes de la Asamblea del Congreso chileno, el jefe del ejército, general René Schneider, salió de su casa a las ocho y cuarto de la mañana. Schneider había sido nombrado por el presidente saliente, Eduardo Frei Montalva; había desoído todos los pedidos que le hicieron para que quebrara el orden constitucional y había sido ratificado en su cargo por Allende. A poco de dejar el Barrio Golf donde vivía, su auto fue interceptado por tres vehículos del que bajaron varios hombres. Schneider fue baleado y murió el 25 de octubre, luego de que Allende fuese ratificado por el Congreso. Como cabeza del complot para asesinar a Schneider fue señalado el general Viaux Marambio, que fue detenido y condenado a veinte años de cárcel y cinco de exilio acusado de ser coautor del crimen. En diciembre de 1972 un tribunal militar le rebajó la pena a dos años y mantuvo la condena al exilio. Viaux partió de Chile el 4 de setiembre de 1973, una semana antes del golpe de Pinochet.

Kissinger no duda de la responsabilidad de Viaux Marambio en el asesinato de Schneider. Dice en sus memorias: Entonces, el 22 de octubre, el grupo Viaux, al cual explícitamente se le había dicho que desistiera por medio de la CIA el 17 de octubre, prosiguió por su cuenta, desafiando a la CIA y sin nuestro conocimiento. Trataron de secuestrar al general Schneider y estropearon todo. Schneider sacó su pistola en defensa propia y fue herido mortalmente. La poco disimulada indignación de Kissinger es también un reconocimiento de hasta qué punto él y el gobierno de Nixon estaban comprometidos en el complot contra Allende, que aún no había asumido el gobierno.

Por fin, Salvador Allende recibió la banda presidencial de manos de Eduardo Frei el 3 de noviembre de 1970. Ese mismo día, Nixon perdió la mayoría en las dos cámaras del Congreso, tras las elecciones que pusieron en juego 435 bancas de diputados y 35 de senadores. Ese mismo martes, en Washington, el secretario ejecutivo del Consejo Nacional de Seguridad (NSC), Theodore L. Eliot Jr., elaboraba el Documento de opciones sobre Chile que sería sometido al NSC en la reunión programada para dos días después. La copia lleva como encabezado: Memorándum para el señor Henry Kissinger - Casa Blanca. Se detallan los peligros que, para los Estados Unidos, implicaba el gobierno de Allende y sugiere varias opciones y cursos de acción a seguir por el gobierno de Nixon.

A lo largo de quince páginas el NSC señala que Allende (…) Buscará establecer en Chile un sistema autoritario guiado por los principios marxistas. A tal fin dará los pasos para a) Colocar toda actividad económica significativa bajo el control del Estado, incluida la nacionalización de las industrias básicas, b) Ganar el control de las fuerzas de seguridad y de las fuerzas armadas y c) Dominar los medios de comunicación masivos. Allende es un marxista y será fiel a sus metas marxistas, aunque en sus tácticas pueda ser un pragmático que, en tanto y en cuanto convenga a sus fines, podría llegar a tolerar soluciones menos radicales.

El documento afirma que (…) El gobierno de Allende tendrá un profundo sesgo antinorteamericano. (…) Es probable que Chile se convierta en refugio de subversivos latinoamericanos y en escenario para movimientos subversivos en otros países. (…) Con toda seguridad llevará a cabo finalmente su intención de reconocer y establecer relaciones diplomáticas con otros países socialistas, incluidos Vietnam del Norte, China comunista, Corea del Norte y Alemania del Este.

No deja de ser irónico que lo que el gobierno de Nixon consideraba peligroso para Chile y América latina, relaciones diplomáticas con China comunista, haya sido dos años más tarde la decisión adoptada por el propio Nixon y uno de los pocos actos de gobierno que pueden exhibirse como uno de sus logros políticos. El documento del NSC aconseja al gobierno de Nixon mantener una actitud deliberadamente moderada hacia Chile. De esta manera mantendríamos y ejerceríamos nuestra influencia en Chile y tendríamos una considerable flexibilidad e iniciativa, en tanto que aprovechamos al máximo las oportunidades para continuar con nuestros objetivos. Es obvio que la expresión nuestros objetivos encierra el golpe militar que impulsaba Estados Unidos. El documento del NSC sugiere cuatro opciones a seguir por Nixon marcadas por las letras de la A a la D y graduadas como moderadas (la A) hasta drásticas (la D). No es posible resumirlas todas, pero sí se debe mencionar la opción C, sintetizada como: Mantener una postura aparentemente correcta, pero pero dejar en claro nuestra oposición al surgimiento de un gobierno comunista en Sudamérica; actuar en favor de mantener la iniciativa en la relación cara a cara con el gobierno de Allende. Esta opción se plantearía en la convicción de que un modus vivendu satisfactorio es en última instancia imposible; que las confrontaciones son, tarde o temprano, inevitables; (…) que lo más importante es que trabajemos para mantener la iniciativa en tanto le negamos flexibilidad a Allende (…) Como curso de acción respecto al gobierno de Allende, la opción C expresa, entre otras medidas: (…) No brindar apoyo a la renegociación de la deuda chilena. Vetar los pedidos chilenos de préstamos ante el Banco Internacional de Reaseguro y Fomento (N. de la R. Luego sería el Banco Mundial), el BID y el Eximbank, debido a las expropiaciones y políticas económicas. Desaconsejar la inversión norteamericana, de terceros países y multilateral privada en Chile. Acogerse tan pronto como corresponda a las provisiones de la ley de asistencia extranjera para (…) Negar asistencia al país dominado por un movimiento comunista internacional. (..) Negar asistencia económica a los países que comercien con Cuba o Vietnam del Norte. (…) Si se hace evidente la hostilidad antinorteamericana, desalentar el turismo y los viajes a Chile (…) Si Chile comenzara el tráfico comercial aéreo con Cuba, no brindar asistencia a las aerolíneas chilenas, ni nuevos equipos, ni rutas.

Luego el documento aconseja medidas a tomar en el ámbito militar: Si Chile comienza a comerciar con Cuba: mantener la vigilancia de los barcos chilenos que transiten por el Canal de Panamá. Llamar la atención a nuestros aliados de la OTAN sobre la necesidad de que ellos apoyen nuestros intereses de seguridad en el hemisferio occidental. (…) Si Chile desarrolla lazos de seguridad con la URSS: aumentar significativamente la cooperación en seguridad con otros países suda-mericanos: Ofrecer a la Argentina la venta de F-4 en términos favorables. N. de la R. Se refiere a aviones de guerra) Proporcionar material selectivo del Plan de Ayuda Militar (MAP) a la Argentina y Brasil. Brindar apoyo a la Argentina en su reclamo sobre el Canal de Beagle (…) Aumentar la asistencia de seguridad interior (MAP y seguridad pública) para Uruguay, Paraguay y posiblemente Bolivia, en base a la amenaza de sufrir una exportación subversiva chilena.

El documento incluye acciones destinadas a las fuerzas políticas no marxistas de Chile y aconseja Brindar un apoyo articulado, tanto a nivel público como privado, a los elementos democráticos en Chile que se opongan al régimen de Allende por todos los medios que se consideren adecuados. (…) Hacer propaganda de manera continua sobre las restricciones a las libertades individuales y la debilidad del régimen de Allende.

El 9 de noviembre de 1970, el sexto día de gobierno de Allende, Henry Kissinger estampó su firma en el Memorándum 93 de Decisión sobre Seguridad Nacional - Ultrasecreto. Sensible. Personal. En él informa que Nixon (…) decidió que la base de nuestra política respecto de Chile estará encuadrada en el concepto vertido en la Opción C del documento interdepartamental presentado el 3 de noviembre. El golpe contra Allende se puso en marcha desde entonces.

Tampoco la CIA, cuyo director colaboraba en forma estrecha con Kissinger y Nixon, fue ajena al golpe. No es un secreto. Pero uno de los documentos desclasificados lo certifica por primera vez. Es un Informe sobre las actividades de la Fuerza de Tareas chilena de la CIA entre el 15 de setiembre y el 3 de noviembre de 1970. Su encabezamiento dice: El 15 de setiembre de 1970 se le encomendó a la CIA que tratara de impedir que el marxista Salvador Allende asumiera la presidencia de Chile el 3 de noviembre. Esta tarea debía ser independiente de los esfuerzos simultáneos que se llevaban a cabo a través o con el conocimiento del Comité 40, el Departamento de Estado y el embajador Korry. El documento revela: Se formó una fuerza de tareas chilena y se puso en funcionamiento tres días después de que se le asignara la misión a la CIA. Fue conducida por (Tachado) y (Tachado)

de alta calificación para la CIA. Fueron llamados de (Tachado) especialmente para este fin. Se formó una comisión simultáneamente en Santiago de Chile y Buenos Aires, Argentina, para manejar el delicado tráfico de cables para la fuerza de tareas. (N. de la R. En setiembre de 1970 gobernaba a Argentina el general Roberto M. Levingston, segundo presidente de la llamada Revolución Argentina) (Párrrafo tachado) Consistió en cuatro oficiales de la CIA con el aspecto, idioma y experiencia capaz de representar diferentes nacionalidades extranjeras. Fueron llamados desde sus puestos en el extranjero a Washington, instruidos e insertados individualmente en (Tachado) de Chile. En Santiago, su único contacto norteamericano era un oficial de la CIA que había residido en Santiago (Tachado) establecieron contactos con los intermediarios chilenos interesados en promover un golpe militar- A raíz de un arreglo especial (y único) solicitado por la CIA, el agregado militar de los EE.UU. en Santiago se puso bajo la dirección operativa del Jefe del Centro de la CIA allí. Su asistencia y contactos con militares chilenos fueron inestimables en este programa.

Chile se cubrió de sangre desde el 11 de setiembre de 1973. Dos meses después del golpe, el 15 de noviembre, un informe del Departamento de Estado titulado Ejecuciones en Chile reveló, entre otras cifras del terror, que los fusilamientos reconocidos por el gobierno de Pinochet eran 100, que las fuentes de inteligencia afirmaban que eran 320 y que otras 40 personas habían muerto al intentar huir de la custodia militar. Que entre siete y ocho mil personas habían sido detenidas en el Estadio Nacional de Santiago y que sólo 6.500 habían sido liberadas. El informe destacaba en las conclusiones que el total de muertos a dos meses del golpe era: Según autoridades chilenas 600, aproximadamente; según un artículo de Newsweek del 8 de octubre: 2.796; según el artículo del The Washington Post del 21 de octubre sobre la declaración del director de la CIA, William Colby al Comité del Congreso: 2.000 o 3.000

El documento afirma: Los líderes chilenos justifican estas ejecuciones como totalmente legales al aplicar la ley marcial bajo lo que denominan un estado de sitio en tiempos de guerra. Diez días después del golpe contra Allende, el 21 de setiembre de 1973, Richard Nixon designó a Henry Kissinger secretario de Estado. Asumió su cargo al día siguiente. Menos de un mes después, el 16 de octubre, Kissinger fue honrado con el Premio Nobel de la Paz.

Categories: Blogroll

La Hora de los Sindicatos

Septiembre 22, 2007 · No Comments

Aun cuando el país presenta estupendas cifras macroeconómicas y en general las empresas muestran un buen desempeño, comienzan a aparecer amenazas de ruptura en el ambiente laboral chileno. ¿Qué es lo que está en juego? ¿Es la riqueza que se ha estado generando en distintos sectores o es el modelo económico, en la forma en que lo hemos conocido hasta ahora? Los que mejor se manejan en el tema dicen que la actual arremetida laboral es propia de los tiempos de bonanza. Los trabajadores entienden que cuando la torta se agranda, a ellos también debiera corresponderles algo más.

El ambiente laboral está enrarecido. En muchos sectores se respira conflicto, rabia y rencor. Mientras los sindicatos de trabajadores amenazan con paralizaciones y un sinfín de demandas laborales, parte importante de los empresarios se queja de ataques desmedidos y de poca objetividad en la autoridad laboral. Si bien no estamos ni por asomo reviviendo los enfrentamientos que se produjeron en Chile a comienzos de los años 70 –cuando los disparos, tomas y amenazas de muerte estaban a la orden del día– es indiscutible que los episodios protagonizados por los subcontratistas de Celulosa Arauco y Codelco sacaron a la luz las deudas que Chile todavía tiene pendientes en el frente laboral. En este escenario de desencanto, los sindicatos parecen haber tomado la delantera. En los medios se habla de una nueva etapa, de la hora del sindicalismo duro y han surgido líderes poderosos dispuestos a hacer lo que sea con tal de reivindicar los derechos de los trabajadores. ¿Pero son los sindicatos los únicos instrumentos válidos para establecer equilibrio en las relaciones laborales? No hay consenso al respecto. El gobierno en general cree que sí. Pero en el mundo privado las percepciones están divididas. En Chile, la tasa de sindicalización es de 12,8% en término de fuerza laboral y de 14,5% en términos de asalariados. Para algunos, estos bajos niveles de sindicalización responderían precisamente a que son los propios trabajadores los que dudan de la efectividad de las organizaciones sindicales. Para otros, en cambio, la tasa se debe al temor y amedrentamiento patronal.

El tema ha alcanzado revuelo y es parte del replanteamiento en el Chile actual de eso que la Iglesia antes llamaba “la cuestión social”. El debate se está intensificando. Partiendo por el mundo empresarial, que aglutinado en torno a organismos como Icare, Sofofa y la CPC, ha tapizado los diarios de columnas de opinión defendiendo lo que considera justo. Lo mismo han hecho las dirigencias sindicales. La Cámara de Diputados está llena de mociones para “mejorar” la ley laboral y hacer cambios “profundos” a la de subcontratación. La jerarquía eclesiástica, por su lado, llamó públicamente a los empresarios a hacer un esfuerzo y pagar, de una vez por todas, un salario ético del orden de los 250 mil pesos. Al presidente de la Sofofa, Bruno Philippi, ese llamado le pareció razonable. En un discurso ante la Unión Social de Empresarios Cristianos, el dirigente dijo que Chile aún tenía mucho por avanzar en el plano de la ética empresarial.

Bonanza y externalización
Según Alberto Armstrong, académico experto en relaciones laborales de la Facultad de Economía y Administración de la Universidad Católica, lo que está ocurriendo hoy tiene mucho que ver con el ciclo económico. En tiempos de bonanza –dice– es una constante mundial que aumenten las huelgas y las demandas salariales. Así ha sido, según él, desde los días de la industrialización.

-Hoy las empresas chilenas están llenas de plata y es normal que los trabajadores quieran llevarse parte de esa torta –asegura el académico–. La huelga de Escondida notificó al país de los cientos de millones de dólares que ganaba esa compañía. Hoy es cosa de leer los diarios y ver los resultados de los supermercados, los centros comerciales, las firmas inmobiliarias. La situación es complicada para los empresarios, pues está demostrado que cuando una firma tiene mucha plata disminuye drásticamente su poder de negociación.

La percepción de la directora del Trabajo, Patricia Silva, es distinta. La titular de la repartición considera que el origen de los actuales vientos de conflicto está en la forma en que se ha ido estructurando la economía chilena. En los años 80, asegura, el país se organizó en torno a la externalización de los procesos productivos y eso generó una serie de cambios en las relaciones laborales. Estas dejaron de ser bilaterales y comenzó a aparecer la figura del intermediario, del contratista, de la agencia… Y, aunque asegura que todo se ha hecho sin pasar a llevar la normativa vigente, es indiscutible que ese proceso se tradujo en fuertes consecuencias para los trabajadores.

-En ese marco se inserta todo lo que está pasando hoy. Se transparentó algo que veníamos viendo desde hace muchos años. Ya no es un tabú la forma en cómo están organizadas las empresas en Chile. A nadie le sorprende que D&S esté subdivida en 115 razones sociales, que Paris tenga más de cien RUT o que existan empresas que tengan externalizada hasta la esencia del negocio. Nadie ha cometido delito en esto, pero tenemos que hacernos cargo, como sociedad, de esa parte de la población que se ha visto afectada en sus condiciones laborales.

Se suponía que la Ley de Subcontratación, promulgada en octubre de 2006, iba a corregir los excesos a que había conducido la externalización. Pero no fue así. Si bien la nueva ley mejoró las exigencias de higiene y seguridad al interior de las empresas subcontratistas y transparentó el concepto de suministro de trabajadores, reconociendo que un subcontratado no puede realizar tareas permanentes más allá de 180 días, su gran aporte fue acabar con las responsabilidades difusas, imponiéndole a la empresa principal obligaciones perentorias respecto del cumplimiento de los derechos que asisten a los trabajadores subcontratados.

Sin embargo, en parte porque esta normativa alentó aspiraciones desmedidas y en parte porque el objetivo de la ley no era subirle los ingresos a los subcontratados, el sector laboral siente que nada cambió.

La iniciativa, dicen algunos, fue como tapar el sol con un dedo. Hoy, a la luz de los hechos, dicen, hay más incertidumbre y confusión que hace diez meses.

Según la Organización Internacional del Trabajo, a marzo de este año, solo el 30% del empleo en Chile estaba en la categoría de “decente”, es decir, se desarrollaba en un contexto de relaciones contractuales indefinidas y con seguridad social. Ese porcentaje, según la directora del Trabajo, es el que acusa los efectos de la externalización. Se estima que existen más de 500 mil trabajadores subcontratados, de los cuales unos 300 mil trabajan en precarias condiciones contractuales, mayoritariamente en el sector servicios, en el comercio y la industria. Asimismo, es un hecho comprobado que muchas empresas han usado la externalización como mecanismo para reducir costos y mejorar sus estándares de productividad, generando efectos adversos sobre la calidad de las relaciones laborales.

-Hay un porcentaje alto de empresarios que se organiza en función de que el costo de la mano de obra sea el menor posible –sostiene el presidente de la Central Unitaria de Trabajadores, Arturo Martínez–. El modelo de desarrollo basado en la externalización está hecho para que las empresas bajen sus costos. Esa modalidad ha permitido que los empleadores puedan subdividir sus empresas en 115 razones sociales distintas, dándoles margen para burlar derechos laborales, pagar bajos salarios, eludir responsabilidades patronales y hacer que los trabajadores vivan en un clima de permanente amenaza a su estabilidad laboral. Nosotros queremos que a los empresarios y al país les vaya bien, pero no a costa de nosotros.

Pero los conflictos laborales ni siquiera empiezan por ahí. La esencia de las demandas siempre está en los salarios. Según un estudio del Instituto Libertad, el 50% de los trabajadores de nuestro país recibe ingresos inferiores a los 180 mil pesos. Tanto como describir un posible cuadro de injusticia, esa proporción habla de lo que la economía chilena todavía tiene de pobre y de tercermundista. En Chile, la productividad de la mano de obra no calificada es extremadamente baja.

Según el INE, de una fuerza laboral del orden de 6 millones 400 mil personas a junio de 2007, el 67%, esto es, unos 4 millones 200 mil, son asalariados. Los demás son trabajadores independientes o que no tienen trabajo.

Escalada de conflicto
Los primeros en lanzar la piedra fueron los subcontratistas de Celco, quienes luego de convocar a unos 12 mil trabajadores en todo Chile, lograron incrementar los sueldos base en el equivalente a 74 dólares mensuales. El conflicto –hay que decirlo– costó la vida de un trabajador exaltado. Días más tarde, y aprovechando el impulso negociador, los trabajadores subcontratistas de Codelco consiguieron un bono a todo evento –y no por productividad– de 450 mil pesos.

En menos de una semana aparecieron los subcontratistas de Enap, los subcontratistas del edificio en construcción Titanium, los temporeros de Pacific Nuts, empleados del retail, cajeros de Cencosud y muchos otros que quisieron subirse al carro de esta suerte de revolución sindical. Y, aunque ninguna de esas amenazas pasó a mayores, el tema quedó instalado en grande. Para el 29 de agosto, sir ir más lejos, está anunciada una Jornada Nacional de Movilización que, según el presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) –presente en Chile desde 1953– Arturo Martínez, “se viene dura”.

-Nosotros siempre dijimos que íbamos a ir a la pelea cuando nos pudieran acompañar otros sectores de trabajadores y ahora por fin hemos articulado la red de apoyo. Tenemos sindicatos y coordinaciones –la “pata ilegal”, reconoce él mismo desde Arica a Punta Arenas y como sabíamos que iban a empezar los despidos, nos organizamos en forma clandestina. El próximo año cumplo 40 años en la dirigencia sindical y no tengo por qué ocultar nada. No es un paro, pero ese día no va a ser normal. Quince días después vamos a hacer otra cosa y luego otra. En Chile no habrá paz social hasta que se reestablezcan los derechos de los trabajadores.

Los privados están preocupados. Después de todo, y más allá de los actos de violencia, vandalismo y amenazas con que se han ido dando las pocas paralizaciones producidas hasta ahora, las negociaciones han dejado en evidencia los tremendos vacíos que hay en la ley, los incentivos perversos que el propio proceso de negociación colectiva contempla para desbordar el curso legal y la falta de objetividad de las autoridades laborales. Para los empresarios más duros, se trata de un caos sin precedentes que expone al país a los peores desenlaces. Tanto es así que no son pocos los que han anunciado el cierre de sus fábricas para irse a trabajar a países más receptivos al esfuerzo empresarial.

Uno de los puntos que más preocupa al mundo empresarial tiene que ver con los términos de la negociación sindical. La CUT y el gobierno han promovido que éstas vayan más allá del ámbito privativo de las empresas, congregando a varios sindicatos de trabajadores con un mismo empleador o con varios empleadores. Para Mauricio Peñaloza, socio de Human Capital de Ernst & Young y experto en temas laborales, esa posibilidad es una seria amenaza, pues el sistema laboral chileno está sustentado sobre la base del concepto de empresa, y no en ramas de actividad, de suerte que modificarlo traería severos efectos para el mercado, especialmente para las firmas más pequeñas.

Otro tema que preocupa en el ambiente empresarial es la complejidad del Código del Trabajo, que según muchos cada día impone más trabas al haberse ido llenando de normas específicas, las cuales no siempre se adaptan a las realidades de los distintos sectores. Según ellos, el error endémico de la normativa es suponer que todas las empresas son iguales, cuando no es lo mismo un banco que una minera o una salmonera. Los trabajadores, desde su prisma, también exigen cambios al Código del Trabajo.

-Lo que tenemos hoy, además de ser antiguo, fue impuesto –señala Martínez–. El origen del Código del Trabajo es el Plan Laboral, que se hizo cuando en Chile no había democracia. Nosotros nunca vamos a aceptar convivir con ese código. Por otro lado, está el creciente interés de los sindicatos por promover la figura del defensor laboral. La iniciativa claramente es resistida por los empresarios. La mayoría piensa que se podría caer en la judicialización del sistema, lo que a todas luces –dicen– sería dar un paso atrás.

-Si un trabajador ha sido despedido y tiene la posibilidad de entablar un juicio en contra de su ex empleador que le sale gratis y por el cual incluso le pueden pagar dinero, ¿creen que no lo va a hacer? –pregunta Peñaloza–. Ahora bien, si definitivamente fuera a existir un defensor laboral para los trabajadores, ¿por qué no podría existir un defensor para los micro, pequeños y medianos empresarios?

-Eso sería el fi n de los trabajadores –señala Martínez–. En este país los empleadores pagan las indemnizaciones que ellos quieren. Y si el trabajador alega, son capaces de tener cuatro años a las personas en juicios eternos. Las denuncias a la Dirección del Trabajo así lo confirman. Al final, al trabajador no le queda más remedio que aceptar la propuesta del empleador.

La nueva justicia laboral –que comenzaba a regir en marzo del 2007 y se postergó para el 2008– es uno de los grandes temas pendientes. Hay escasez de tribunales especializados y dudas respecto al procedimiento. A juicio de algunos actores, la ley aprobada resultaba demasiado paternalista y poco clara en la forma en que las partes (trabajadores y empresarios) debían vincularse en un juicio, e incluso, se temía que se iniciara una suerte de judicialización de materias laborales que podían tener una solución más rápida.

El tema da para largo. Hay consenso en que muchas cosas no están funcionando bien en los mercados del trabajo: las indemnizaciones por años de servicio, la falta de flexibilidad para contratar, la segregación entre trabajadores de primera y de segunda categoría… Estas distorsiones dan lugar a ineficiencias, a mayor desempleo del que debería existir y a injusticias sociales irritantes. Nada de esto ayuda al desarrollo. Y en nada, tampoco, contribuye a la paz social.


Desde la república de la singularidad

Habla Jorge Fuentealba, presidente del Sindicato Nacional de Trabajadores de BancoEstado.

-Diversidad política y unidad sindical. Tal es la fórmula que maneja nuestro sindicato en BancoEstado, el sindicato único más grande del país, a la hora de organizarse y presentar sus demandas. Privilegiamos los consensos por sobre los discursos infantiles o sobreideologizados y buscamos el camino del acuerdo por sobre cualquier otro.

-Puesto que reunimos distintas posiciones, históricamente nuestro sindicato ha mantenido un diálogo permanente en el que intervienen distintas sensibilidades, lo cual permite que todos nos expresemos.

-Nos acercamos al 98% de afiliación (más de 8 mil trabajadores). No es fácil representar a los distintos estamentos, porque muchas veces algunos se sienten privilegiados por sobre otros, pero en el tiempo vamos distribuyendo de manera más equilibrada los beneficios e ingresos al interior del banco. Somos bastante colaboradores con la empresa en la medida en que se nos respeta como organización. El 2002 sellamos un acuerdo de alianza estratégica donde se estableció un proyecto común de empresa. En cinco años logramos un proceso de modernización que a la banca privada le tomó veinte. Eso demuestra que hemos hecho el esfuerzo. El banco hoy es rentable y se para sobre sus propios pies.

¿Instrumentalización política?
-Nos acusan de estar manejados por el Partido Comunista. Pero eso es una estupidez. Hoy día más del 80% de los asociados a la CUT no tiene afiliación política. No niego, sin embargo, que el Partido Comunista siempre esté tratando de pasar su política por aquí. Como no tiene parlamentarios, ni alcaldes, trata de fortalecerse en el mundo del trabajo. Pero la CUT no es de los comunistas. La CUT es de los trabajadores y nosotros actuamos con absoluta autonomía política. (Arturo Martínez , presidente de la CUT) -Yo no tengo experiencia con sindicatos politizados. Aunque me ha tocado relacionarme con gente que milita en distintos partidos, no he visto que eso haya sido determinante. Otra cosa es que de repente aparezcan ciertos líderes, claramente atrincherados, que buscan figuración y arman conflictos.

A nosotros también nos han tratado de armar cuentos, pero los mismos sindicatos o las juntas de vecinos donde van a buscar apoyo les han dado con la puerta en las narices. (José Guzmán, gerente general Agrosuper)

Derechos irrenunciables
-Los trabajadores no pueden renunciar a lo que concierna a la estabilidad laboral, las remuneraciones y derechos colectivos que deberían estar relativamente establecidos, como la capacitación o los relativos a la maternidad en el caso de las mujeres. Muchas de estas cosas al final se van a conseguir por presión internacional, porque este es un mundo globalizado. (Ricardo Solari, ex ministro del Trabajo)

-Lo que nosotros pedimos es un piso mínimo. Que todos los trabajadores tengan contrato de trabajo, protección social, salud, seguro de cesantía y pensión. Que se respete el derecho a organizarse, que haya libertad sindical. Que nos permitan negociar de acuerdo a nuestros derechos cosas como el bono de fiestas patrias, Navidad, o escolaridad. También pedimos que se mejore la ley de despido. Esto de la “necesidad de la empresa” da para que a uno lo despidan hasta por feo. Yo no quiero inamovilidad, pero tampoco quiero que a la gente la despidan porque el jefe amaneció de mala. Y, si no hay alternativa, que al menos las indemnizaciones sean justas. (Arturo Martínez, presidente de la CUT)

Ricardo Solari
Las asimetrías de poder
Según el ex ministro del Trabajo y vicepresidente del PS, el gobierno y las empresas deben internalizar que en el actual escenario de bonanza es lógico que los trabajadores busquen reivindicar derechos y mejorar sus condiciones económicas.

Cinco años al frente del Ministerio del Trabajo durante el gobierno del presidente Lagos le dieron a Ricardo Solari no solo gran autoridad en el plano laboral, sino también un gran pragmatismo. Tal vez por eso no se siente para nada escandalizado o temeroso del conflictivo cariz que según muchos está tomando el cuadro sindical. Según Solari, en esta materia Chile es un oasis dentro de América latina.

Sin embargo, siente que se están incubando diversos problemas, sobre todo en lo relativo a la baja tasa de sindicalización que tiene el país, a la asimetría entre el poder de los empleadores y el de los trabajadores, a la poca conciencia que ve en los empresarios para hacer participar a los trabajadores de las utilidades y a la falta de un pacto social que sustente el crecimiento futuro del país.

-¿Qué cambió entre que fue ministro del Trabajo y hoy?
-Yo asumí con el doble del desempleo actual, con senadores designados que impedían las mayorías y sin la bonanza actual. La fanfarronería del dinero, la exhibición de poder y la falta de austeridad al final se pagan. Los trabajadores saben que han contribuido de manera importante a generar la riqueza en la que estamos y no siempre reciben lo justo.

-¿No le llama la atención que pidan más precisamente los que pertenecen a un área como la minería, que entrega por lejos los mejores sueldos del país en promedio?
-Yo hablo de un contexto general, donde hay mucha gente que, a pesar de los miles de millones de dólares que ganan las empresas y el país, ve que sus remuneraciones no aumentan. El origen del problema es que hay cero capacidad de negociación, hay infi nitas prácticas antisindicales y fuertes asimetrías, porque el poder del empleador es muy grande y el del trabajador muy escaso, sobre todo en los de más baja escolaridad.

-¿Cree que los empresarios han sobre reaccionado en el tema sindical?
-Absolutamente. Esta escandalera empresarial es muy equivocada. Le da al tema un valor político superior al que tendría si se canalizara en lo estrictamente laboral y es muy perjudicial para el propio interés privado. Todas las empresas que son premiadas por las buenas relaciones con los trabajadores tienen sindicatos y negociación colectiva, además de mecanismos que les permite a los trabajadores benefi ciarse de las utilidades.

-¿Priman las empresas que entienden la colaboración o las que no?
-Desgraciadamente, las que no lo entienden. Me parece insólito que llevemos más de 17 años de Concertación, donde las empresas han ganado plata como nunca antes, y que sigamos viviendo en un mundo de sospechas.

-¿Quién establece la línea entre el salario justo y el que no lo es?
-La idea es compartir los beneficios y también las pérdidas. Si se logra meter el esquema de salarios variables y que cuando la empresa pierde se ajusta vía sueldos y no por dotación o planilla, sería un inmenso avance. Los empresarios resisten cosas que son muy sensatas, como pasó con la reducción de la jornada laboral.

-Por el otro lado también hay resistencias, como respecto de la flexibilidad laboral y de la indemnización por años de servicio.

-Es cierto, pero hay que seguir avanzando y hay acuerdo desde el ministro hacia abajo de hacerlo.

-¿Cuántos derechos laborales son exigibles para un país en vías de desarrollo?
-Las cosas son exigibles en la medida que la gente esté dispuesta a aceptarlas. El asunto explotó en Codelco porque los trabajadores no resistieron más la injusta situación en que estaban. Chile tiene la legislación laboral más liberal de América latina. En Europa, por ejemplo, se está discutiendo una negociación colectiva a nivel europeo y Argentina, Uruguay y Brasil tienen procesos de negociación colectiva por ramas.

-¿Si hay tanta desconfianza entre empresarios y trabajadores y si estos se sienten tan abusados, por qué hay baja conflictividad?
-No es para nada incompatible que los trabajadores se sientan explotados y que al mismo tiempo sigan trabajando normalmente porque es característica del chileno pensar una cosa y hacer otra. Además, hay temor, y también hay que hacerse cargo de que el sindicalismo no se ha modernizado como debiera.

-¿No será que la relación no es tan mala?
-Si no fuera así no estaría apareciendo el tema en todos los medios y tampoco habría llamados de la Iglesia a mejorar la equidad ni los empresarios estarían usando este tono de catástrofe. Ellos se están blindando, porque cuando en un semestre un solo grupo gana 1.300 millones de dólares es obvio que alguien se acuerde de los trabajadores.

Alvaro Pizarro
Cuando la ley no es pareja
Abogado experto en temas laborales, no disimula su preocupación. Mientras el gobierno sanciona severamente la inobservancia de la ley cuando las inculpadas son las empresas, dice que hay premios para los trabajadores que operan de facto.

Lleva más de 30 años asesorando a distintas empresas en sus estructuras salariales y sindicales y ha vivido de todo, desde secuestros y amenazas de muerte, hasta sinceros agradecimientos de parte de los empleados.

-En el mundo laboral chileno hay dos realidades. La de los trabajadores, que no se compran que Chile sea ejemplo de progreso a nivel mundial y ven en los dueños de las empresas a una minoría embriagada en la cantidad de millones de dólares que gana, y la de los empresarios, que invierten y arriesgan plata. Los primeros se levantan todos los días al alba, toman una micro para ir a una pega desgastante y hacen exactamente lo mismo todos los días de su vida por poca plata. Los segundos sienten que lo único que se espera de ellos es que den más y creen enfrentar presiones para quitarles lo que les pertenece.

-¿Se puede mejorar ese panorama?
-Sí, pero generando incentivos para acercar las percepciones. Cuando un trabajador de Codelco infringe la ley de subcontratación, comete delito, pero recibe como sanción un bono millonario. Al otro lado de la medalla, se han cursado multas por más de 3 mil millones de pesos en los tres últimos meses a los empleadores. No veo aquí ninguna paridad. Estoy seguro que si la autoridad contemplara una disminución de impuestos para el empleador que otorgue una gratificación superior a la legal, de seis o siete ingresos mínimos, su disposición anímica cambiaría mucho. O si premiara con algún descuento tributario rotaciones de gente inferiores al 1% al año. El ser humano funciona con incentivos. En Chile, hay 500 mil cesantes y 500 mil empresas que pagan IVA. Si cada empresa contratara un solo trabajador, se acabarían los cesantes, pero para eso se necesita un ambiente donde no les saquen la cresta todos los días.

-¿Hay sesgos antiempresariales en las autoridades laborales?
-Absolutamente. Se supone que la Dirección del Trabajo fue hecha para fi scalizar el cumplimiento de las leyes laborales, pero en 75 años nunca ha sancionado a un trabajador. Los dirigentes sindicales hacen “bicicletas”, abusan, inventan y hoy hasta queman buses. Y nadie les hace nada. Los sindicatos son inmaculados e impunes.

-¿Por qué, entonces, cada día hay menos afiliación?
-Yo no creo en las estadísticas. En el mundo, el 11% de los trabajadores está sindicalizado y en Chile estamos por sobre el promedio mundial. Eso, considerando que el 85% de las empresas tiene menos de quince personas. Si se tomara la sindicalización solo en las empresas de más de cien trabajadores, sería mucho más alta. En Chile, el sindicato se basa un poco en el anonimato y hay muchos movimientos que funcionan como sindicatos clandestinos.

-Ahí entran en juego las prácticas antisindicales. Hay empresarios que incurren en ellas.
-¡Pero son los menos! En la comisión de la Cámara de Diputados me han preguntado si es cierto que en D&S le ponen pañales a las cajeras, para que ni siquiera puedan levantarse al baño. Cuando circulan mitos así, sustentados en mentiras intencionadas, obviamente es difícil el diálogo.

-Dado que es el abogado de D&S, tengo que preguntarle el tema de los 115 RUT. Bajo todo punto de vista suena a triquiñuela para pagar menos impuestos y evitar la sindicalización.
-D&S ha organizado su negocio asumiendo que cada supermercado es una empresa. Y déjame decirte que cada supermercado está dentro del 2% de las empresas más grandes de Chile. Si esas acusaciones fuesen ciertas, el 98% de las empresas de nuestro país estaría en situación mucho peor. El gobierno dice que lo hacemos para dividir y limitar la posibilidad de sindicalización y negociación colectiva. Falso, porque es una esquema de negocios que ha generado los mejores beneficios laborales y buenas condiciones de trabajo en la industria. Como D&S tiene un 6% de trabajadores sindicalizados, al lado del 45% que tiene Cencosud, se cree que en D&S están todos atemorizados. ¡Pero los beneficios de ambas empresas son iguales, por lo que el efecto sindicalización es nulo!

-¿Por qué los empresarios desconfían de los sindicatos, si los que operan en armonía con ellos obtienen muy buenos resultados para la empresa?
-Porque los sindicatos se transforman rápidamente en un elemento de intervención política. El presidente del sindicato se va a la CUT o al Partido Comunista y ahí vienen los asesores. Si el sindicato fuera un ente antes que nada gremial tal vez no generaría esos anticuerpos. Las empresas que tienen buenas relaciones con sus sindicatos claramente han logrado despolitizar el tema, como es el caso del BancoEstado, El Mercurio y otras. Pero queda mucho camino por recorrer.

Radiografía sindical
El sindicalismo en Chile siempre ha sido un fenómeno minoritario. Nunca ha superado el 15% del total de los trabajadores.

A diciembre de 2006, según datos que maneja la Dirección del Trabajo, de los 3 millones 973 mil 474 asalariados –se excluye la administración pública– un 14,5% estaba sindicalizado (703.706 trabajadores) y 9.424 eran sindicatos vigentes activos. Según una encuesta realizada por la Dirección del Trabajo, la “falta de sindicalización” se debe a factores como los siguiente: a que el trabajador labora en empresas demasiado pequeñas (el número mínimo para sindicalizarse es de 8 empleados), a que trabaja en forma independiente, a que desconfía de las organizaciones que dicen representarlo y, en la mayoría de los casos, a que teme ser despedido.

Los sindicatos interempresas asoman la nariz
Convencidos de que la negociación interempresa les dará más poder a los organismos sindicales, la CUT y el gobierno están promoviendo que la negociación colectiva en las empresas vaya más allá del entorno privado de cada compañía. El cuadro muestra la afiliación a los distintos tipos de sindicato, y muestra que los formados con trabajadores de distintas empresas están cobrando mayor fuerza en la actualidad.

Confianza y desconfianza sindical
-El nivel de prácticas antisindicales en Chile es muy fuerte. Nosotros publicamos cada seis meses las empresas que resultan multadas por los tribunales y los niveles de hostigamiento son feroces. Todavía hay mucho rechazo del sector empresarial a los sindicatos. No le reconocen valor a tener una contraparte única, con la cual hablar y concordar temas que hoy son imposibles de conversar. La negociación colectiva es una de las principales herramientas que tiene este país para efectos de lograr una mejor redistribución del ingreso. Pero, lamentablemente, no se ocupa sino respecto de una minoría de los trabajadores, por las limitaciones que tiene. (Patricia Silva, directora del Trabajo)

-Es cierto que puede haber alguna desconfianza entre ciertos empresarios respecto a los sindicatos, pero no es la regla general. Los empresarios entienden que mientras mejor estén sus trabajadores, con buenos salarios y mayor capacitación, a la empresa le irá mejor. Pero siento que deberían ser mayores los esfuerzos de los empleadores para retribuir a su gente. El sindicalismo, por su parte, debe asumir que trabaja para que a la empresa le vaya mejor. Solo así los trabajadores van a progresar. El empresario no es el enemigo. (Hermann von Mühlenbrock, gerente general Gerdau AZA)

La parada empresarial
¿En qué pie de interlocución están los empresarios? Aunque no se pueda hablar de “la empresa” como una realidad unívoca, puesto que las hay de todas clases y tamaños, es interesante rescatar los planteamientos de ejecutivos emblemáticos como Hermann von Mühlenbrock y José Guzmán.

Nivel de conflictividad

José Guzmán
Vemos con preocupación lo que está pasando; se supone que se trata de una cuestión laboral, pero asoma fuerte el tema político. No ha quedado tan claro cuál es marco legal bajo el cual estamos sujetos y eso es muy complicado para la inversión y el desarrollo de cualquier actividad. Lo que están tratando de hacer algunos trabajadores es que en Chile prime una visión que se asocia a ciertos grupos políticos y que ven esto como una confrontación en vez de una cooperación.

Hermann von Mühlenbrock
Hay juicios de valor que son complicados, como cuando se dice que la empresa no da el ancho. El empresariado no es privativo de una clase social, una raza o un partido político. Los trabajadores tampoco lo son. Por lo mismo, nos preocupa que la autoridad vea en la operación normal de las empresas estrategias sistemáticas para fregar o reventar a los trabajadores. Esta es una falacia y no lo que corresponde. Con eso la autoridad está dando una señal que nos puede llevar a situaciones que en el pasado fueron muy malas. Eso es más grave y peligroso que todo lo que pasó en Codelco.


Deudas pendientes

Guzmán
La principal causa de la desigualdad es la educación. En lo estrictamente laboral la primera y más obvia de las obligaciones de las empresas es que paguen a su gente lo mejor posible, pero estoy convencido que la ley más efectiva de todas es la que permite que haya más trabajo que trabajadores. Falta en la legislación esa fl exibilidad que permita que se creen más puestos de trabajo.

Von Mühlenbrock
Chile debería tener un ingreso per cápita de 20 mil dólares y sin pobres, con sueldos que permitan vivir dignamente. En Gerdau AZA no hay nadie que gane menos de 300 mil pesos y mi experiencia en la Sofofa y Asimet es que la gran mayoría de las empresas medianas y grandes hacen un tremendo esfuerzo y pagan remuneraciones razonables. Pero no se les puede exigir a todas igual. Creo, eso sí, que se debe avanzar en el clima de cooperación entre empresarios y trabajadores y que haya más participación de estos últimos en las utilidades de las empresas.

Negociación interempresas

Guzmán
Sería un error garrafal aceptar la negociación por ramas de actividad. Muchos trabajadores se encandilan con este mecanismo. Y no siempre el número hace la fuerza. Nosotros tenemos empresas donde hay 2.500 personas trabajando y otras cuyas plantas no superan las cien. Y el nivel de remuneraciones que alcanzan unos y otros no tiene que ver con cuántos hicieron una mejor negociación vía sindicato, sino con el aporte de cada cual a la productividad del negocio.

Von Mühlenbrock
Uno de los pilares de las buenas relaciones laborales es que la negociación colectiva se desarrolle al interior de la empresa, porque es lo que permite la cercanía y el conocimiento real de los problemas y circunstancias de cada lado.

Cuando esa negociación se lleva a una tercera instancia, las cosas se vuelven mucho más políticas y viscerales. Puede ser que en empresas o actividades donde el valor del trabajador solo está dado por la mano de obra que aporta el número haga la fuerza, pero no es así cuando el trabajador es considerado como un aporte sustancial al proceso productivo.

El poder de los sindicatos

Guzmán
“Mientras más conozco a la gente más creo en los números”. En el mundo la sindicalización es de 11,5%, en Chile 12% y en Agrosuper 14%. Sin embargo, en nuestras empresas el 90% de los trabajadores participa de negociaciones colectivas o tiene contratos colectivos y todos ganan muy por sobre el sueldo mínimo. A veces, los sindicatos quieren monopolizar la relación de los trabajadores con la empresa y cualquier cosa distinta a eso, como formar grupos para lograr una vivienda, temas de salud y mejoras salariales son vistos como una práctica antisindical.

Von Mühlenbrock
El 90% de los trabajadores de nuestra empresa central están sindicalizados y tenemos una estupenda relación laboral. Sin embargo, sindicato no es necesariamente sinónimo de mejores garantías y conozco muchas empresas que no los tienen y cuyos trabajadores reciben excelentes remuneraciones.

El mundo de los subcontratados

Guzmán
En nuestras empresas, todos quienes tienen una relación directa con los productos son trabajadores de planta. Solo externalizamos servicios anexos como aseo, transporte, mantención o seguridad. Con 13 mil trabajadores de planta y seis mil externos, no hay dos personas que hagan lo mismo y ganen diferente. Además, nos preocupamos que las empresas subcontratistas paguen bien a su gente.

Von Mühlenbrock
Una empresa puede externalizar sus servicios en tareas puntuales o esporádicas, pero no puede tener a trabajadores que hagan lo mismo en categorías distintas. El trabajo genera valor y eso significa la misma compensación para el mismo trabajo, porque es la misma productividad.

Categories: Economia · Politica

¿Puede un solo medio de comunicación cambiar los destinos históricos de una nación?

Septiembre 22, 2007 · No Comments

¿Puede un solo periódico convertirse en el epicentro de un movimiento sedicioso y acabar con el orden democrático de un país? A juzgar por el contenido de miles de documentos declasificados de la inteligencia de Estados Unidos, sí. El periódico es El Mercurio de Chile, propiedad de Agustín Edwards, el magnate mediático por excelencia del país andino. En este artículo del Columbia Journalism Review, el autor Peter Kornbluh nos relata a un Edwards empeñado en anular los designios democráticos de los chilenos en las elecciones presidenciales de 1970. Para ello usó toda su influencia en las más altas esferas del poder norteamericano, lo que le permitiría lograr millones de dólares en ayuda de la CIA que usaría para convertir a su periódico en la cuña que acabó derrocando al gobierno de Salvador Allende y dando paso a 17 años de dictadura militar.

El 11 de septiembre, un día de infamia en Estados Unidos, es también una fecha negra en la historia de Chile, ya que marca el 30 aniversario del golpe que puso a Augusto Pinochet en el poder. Aunque funcionarios estadounidenses como Henry Kissinger han insistido en que Washington no tuvo nada que ver en la asonada militar, y que sólo trataron de preservar la democracia en Chile, archivos de la CIA y la Casa Blanca, analizados aquí por primera vez, muestran cómo la agencia de espionaje usó la prensa chilena para socavar el gobierno elegido democráticamente del socialista Salvador Allende, una operación que “jugó un papel significativo para preparar el golpe militar del 11 de septiembre de 1973″. De estos documentos surge la historia del mayor proyecto de propaganda de la agencia -autorizado por los más altos niveles del gobierno norteamericano- el cual dependió del periódico más relevante de Chile, El Mercurio, y su bien conectado dueño, Agustín Edwards. En Chile, el avejentado Edwards sigue siendo una influyente y poderosa figura de los medios, y aquí, en Estados Unidos, las acciones encubiertas vuelven a realizarse y el poder ejecutivo está cada vez más envuelto en secretos. La historia del 11-9-73 continúa resonando.

Durante los últimos dos años, un grupo de editores, periodistas, estudiantes de periodismo y abogados de los derechos humanos han estado reuniendo pruebas en Santiago de Chile contra el magnate de los medios chilenos, Agustín Edwards, para, al menos, conseguir que sea expulsado de la Academia de Periodistas Chilenos. El editor de la revista izquierdista Punto Final, Manuel Cabieses, ha presentado una petición formal en la que acusa a Edwards de violar el código de ética de la academia al haber conspirado con el gobierno de Richard Nixon y la CIA entre 1970 y 1973 para fomentar el golpe militar que derrocó al gobierno electo de Salvador Allende e instauró en el poder al General Augusto Pinochet, hace 30 años este mes.

“Doonie”, como es conocido Edwards entre sus íntimos amigos, es el patriarca de la prensa -el Rupert Murdoch chileno. Su imperio mediático incluye el periódico más importante de Chile, El Mercurio, un segundo diario nacional, Ultimas Noticias, y el periódico vespertino de mayor tirada de Santiago, La Segunda, además de una docena de publicaciones regionales menores. En septiembre de 1970, cuando los chilenos eligieron presidente a Allende, un socialista, en una cerradísima votación, a Edwards se le consideraba el hombre más rico de Chile -y la persona que más podría peder financieramente si triunfaba Allende.

Las acusaciones de tipo ético contra Edwards se podrían beneficiar de una cuidadoso análisis de documentos desclasificados estadounidenses que aportan una considerable cantidad de información sobre las operaciones encubiertas de la CIA en Chile. Desde 1975, cuando una comisión especial presidida por el senador de Idaho Frank Church emitió su informe titulado “Acciones Encubiertas en Chile: 1963-1973″, se ha convertido en un secreto a voces que la CIA aportó abundante financiación a El Mercurio, puso a reporteros y editores en su nómina, y usó al periódico, en palabras de la comisión, como “el más importante canal de propaganda antiallendista”. Pero con la desclasificación de miles de archivos de la CIA y la Casa Blanca al final de la presidencia de Bill Clinton, la historia del “Proyecto El Mercurio” aparece mucho más en detalle. Entre las revelaciones más importantes de los documentos están las siguientes:

-Incluso antes de que Allende fuera juramentado presidente de Chile, Edwards acudió a Washington para discutir con la CIA “el momento oportuno para una acción militar” para evitar que Allende asumiera el poder.
-El Presidente Nixon autorizó personalmente la financiación masiva del periódico. La Casa Blanca aprobó la adjudicación de casi $2 millones -una suma significativa al convertirlos en escudos chilenos en el mercado negro.
-Mensajes secretos del la CIA de mediados de 1973 identificaron El Mercurio como “uno de los elementos de oposición más militantes” en su intento por derrocar a Allende.
-Después del golpe, la CIA continuó financiando encubiertamente a los medios para influenciar a la opinión pública chilena en favor del nuevo régimen militar, a pesar de la represión brutal del General Pinochet.

Los documentos ofrecen el más detallado relato de uno de los proyectos de propaganda encubierta más famosos de la CIA, el cual jugó un papel mucho más importante de lo antes pensado en lo que acabaría siendo la dictadura militar de Pinochet. Y aclaran la disposición del periódico más importante de Chile -el cual se ha comparado por su prestigio y relevancia en Chile a los del New York Times en Estados Unidos- para colaborar en fomentar el golpe.

Visita a Washington

Mucho antes de que Allende se convirtiera en el primer jefe de estado socialista electo en el Hemisferio Occidental, Agustín Edwards comenzó a presionar a influyentes amigos estadounidenses para que apoyaran una agresiva intervención norteamericana. En su autobiografía publicada el año pasado, David Rockefeller recuerda que Edwards le dijo en marzo de 1970 que “Estados Unidos debe evitar la elección de Allende”.

Un día antes de que los chilenos votaran el 4 de septiembre, Edwards fue en busca de ayuda a la Embajada de Estados Unidos. “Invirtió todas sus ganancias de años en nuevas industrias y modernización, y se arruinaría si Allende triunfara”, Edwards le dijo al embajador, Edwards Korry, tal y como Seymour Hersh relata en su libro, El precio del poder. Korry predijo que ganaría otro candidato, el apoyado por El Mercurio -el patriarca conservador Jorge Alessandri.

Pero Allende logró un ajustado triunfo. Su Unión Popular, compuesta por socialistas y comunistas y varios otros partidos no marxistas más pequeños, obtuvo el 36,3% de los votos en una contienda de tres candidatos. Varios días después, Edwards le pidió al jefe de operaciones en Chile, Henry Hecksher, que le arreglara otra reunión más privada con Korry, fuera de la embajada. Korry recuerda lo siguiente: “Edwards dijo que quería hacerme sólo una pregunta: ‘¿Va a hacer algo Estados Unidos, directa o indirectamente?” Korry dijo: “Mi respuesta es no”.

Poco después, Edwards voló a Estados Unidos donde hizo uso de toda la influencia que tenía sobre amigos y funcionarios cercanos al Presidente Nixon. En Washington, tal y como reflejó Kissinger en sus memorias, Los años en la Casa Blanca, Edwards se alojó en la casa de Donald Kendall, presiente de PepsiCo, uno de los amigos más cercanos de Nixon y uno de sus contribuyentes políticos más generosos. El 14 de septiembre, Kendall realizó una visita social a la Casa Blanca y le comunicó a Nixon lo que Edwards le había dicho. Henry Kissinger, el asesor de seguridad nacional, y el procurador general, John Mitchell, subsecuentemente se reunieron con Edwards y Kendall, casi con seguridad a instancias de Nixon.

La mañana del 15 de septiembre, Kissinger y Mitchell desayunaron con Edwards, quien les informó de la amenaza significativa que Allende suponía. Kissinger también llamó al director de la CIA, Richard Helms, y le dijo que se reuniera con Edwards para enterarse de “cualquier detalle que pueda haber” sobre Allende.

Durante 30 años, lo que Edwards le dijo al director de la CIA cuando se reunieron en un hotel de Washington ha sido un alto secreto. Pero ahora el memorando de la CIA titulado “Discusión de la Situación Política Chilena” ha sido declasificado. El nombre de Edwards está tachado con tinta negra, pero el texto deja claro que la reunión no puede ser ninguna otra que él mantuvo con Helms, a la cual Kissinger y otros aludieron. El documento revela que Edwards trató de fomentar operaciones encubiertas estadounidenses con el propósito de planear un golpe militar que impidiera que Allende asumiera la presidencia. El memorando refleja la opinión de Edwards de por qué perdió Alessandri, y “la posibilidad de una solución constitucional” -una sugerencia inicialmente presentada por la embajada estadounidense, por la cual, según muestran documentos, la CIA sobornaría a congresistas chilenos para que ratificaran a Alessandri en lugar de al ganador, Allende. Seguidamente, Alessandri renunciaría y se convocarían nuevas elecciones, a las cuales se presentaría el presidente saliente, el cristiano-demócrata Eduardo Frei, quien presumiblemente ganaría.

Pero el memorando también incluye la siguiente discusión de que la solución parlamentaria contenía riesgos:

-Podría no funcionar. ¿Y entonces qué…?

-Algún congresista podría actuar demasiado pronto y anunciar sus intenciones prematuramente, lo cual precipitaría que los comunistas “se echaran a la calle”.

-El General Retirado Roberto Viaoux, líder de una asonada militar en octubre de 1969 [tachado] o “algún otro loco” podría tratar de dar un golpe, lo cual arruinaría cualquier esfuerzo serio.

El documento describe que Helms y Edwards también discutieron sobre otra opción: “Cuándo Realizar una Acción Militar”.

En una reunión de 15 minutos en la Oficina Oval de la Casa Blanca en la tarde del 15 de septiembre, Nixon emitió su ahora famosa orden a Helms que fomentara una iniciativa militar en Chile para evitar que Allende llegara al poder. “1 posibilidad entre 10, pero salvemos Chile! … No preocuparse de los riesgos … $10.000.000 disponibles, más si hiciera falta. Trabajo de tiempo completo -los mejores hombres disponibles”, fueron las notas que tomó Helms durante su reunión con Nixon. Helms más tarde testificó ante la Comisión Church que “Tengo la impresión de que el presidente convocó esta reunión en la que tomé mis notas debido a la presencia de Edwards en Washington y por lo que … Edwards estaba diciendo de las condiciones en Chile”.

Financiar El Mercurio

Pese a los enconados esfuerzos de la CIA por fomentar el caos y un clima que condujera a un golpe militar en el otoño de 1970, el 24 de octubre, el congreso chileno ratificó a Allende como presidente y el 3 de noviembre fue juramentado. Tres días después, Nixon convocó a su Consejo de Seguridad Nacional para discutir una estrategia más amplia para perjudicar a Allende y, en palabras del secretario de estado, William Rogers, “derrocarlo”. Días después, Kissinger presentó al presidente un plan de cinco puntos sobre operaciones de la CIA diseñadas para desestabilizar la capacidad de gobierno de Allende. El punto cuatro recomienda “Asistir a ciertos periódicos y utilizar otros medios de comunicación chilenos que puedan criticar al Gobierno de Allende”.

La asistencia estadounidense al grupo de medios de Edwards comenzó incluso antes de la juramentación de Allende. A finales de septiembre de 1970, incluso mientras funcionarios norteamericanos presionaban secretamente a compañías e instituciones financieras estadounidenses para que se retiraran de Chile y así perjudicar la economía, el Embajador Korry intervino para convencer a uno de los acreedores estadounidenses de El Mercurio, First NCB, para mostrarse flexible sobre las obligaciones financieras de Edwards. “He hablado de nuevo [con] el gerente de First NCB aquí”, informó Korry en un mensaje ultrasecreto del 25 de septiembre, “sobre El Mercurio y por qué están acosando a El Mercurio. Le dije que no me gustaría informar a la Casa Blanca sobre este extraño comportamiento que sólo podría tener el efecto de enmudecer la única voz libre de Chile, pero que yo lo haría hoy mismo”. El gerente, agregó Korry, “dijo que pronto cambiaría de actitud hacia El Mercurio”.

En la época de la elección de Allende, El Mercurio ya estaba en dificultades financieras. Pero las instrucciones de Nixon del 15 de septiembre de “hacer que la economía chille” y un bloqueo invisible para obstaculizar las transacciones bilaterales y multilaterales con Chile, junto con el programa socialista de Allende, claramente tuvieron un impacto en la solvencia financiera de la compañía, al igual que en todas las grandes empresas del país. Ante los conflictos laborales fomentados por los sindicatos dominados por la izquierda, y la reducción de la publicidad estatal en la prensa por parte del gobierno de Allende -a raíz de una ley aprobada por la mayoría opositora del congreso chileno- Edwards acusó al gobierno de la Unidad Popular de intentar deliberadamente silenciar a los medios opositores del país. De esta manera, la libertad de prensa se convirtió en el tema más preponderante de la propaganda de la administración Nixon contra Allende.

A principios de septiembre de 1971, un emisario de El Mercurio aparentemente contactó al jefe de operaciones de la CIA en Santiago para solicitar apoyo financiero. El 8 de septiembre, la CIA presentó una propuesta de 10 partes a la Comisión de los 40 -el grupo secreto intragubernamental, presidido por Kissinger, el cual supervisó las operaciones encubiertas- argumentando que “El Mercurio necesitaría al menos $1 millón para sobrevivir durante el próximo o próximos dos años”. La CIA indicó que “sin este apoyo financiero, se verá obligado a cerrar antes de fines de septiembre. Aunque este cierre sería por motivos económicos”, especuló la agencia de espionaje, “no hay duda de que estos problemas financieros han sido inspirados políticamente”.

La solicitud de la CIA provocó un significativo y revelador debate interno entre la burocracia estadounidense. En un informe de opciones ultrasecreto ahora declasificado, entregado a Kissinger, presentó dos “opciones básicas”:

A: “Ofrecer extensa financiación al periódico con el entendimiento de que no sería suficiente para impedir que el gobierno de Allende cerrara el periódico (p.j., a través del control del papel o de huelgas). Esto incluiría un compromiso inicial de al menos $700.000.

B: “Dejar que El Mercurio se arruine y lanzar una gran campaña de propaganda sobre el tema de la libertad de prensa”.

La Opción B era arriesgada, indicó el memorando, porque “Allende podría responder demostrando que sería la ineptitud financiera de El Mercurio la que hubiera causado el cierre”. El jefe de operaciones de la CIA en Santiago y el Embajador Korry apoyaron la financiación; otros funcionarios creyeron que $1 millón era “un precio muy alto por un poco de tiempo extra” si el periódico iba a cerrar de cualquier manera.

Efectivamente, cuando los miembros de la Comisión de los 40 votaron sobre el tema, mostraron una gran gama de opiniones. El Procurador General Mitchell, según un resumen de la discusión, dijo que “deberíamos mantener viva una voz fuerte, pero una débil no merecería la pena”; el representante del Pentágono, el Almirante Thomas Moorer, declaró que “estábamos apostando por un perdedor y [el] costo [era] extravagante”; el Director de la CIA, Richard Helms, dijo que “los auspicios no son buenos ni para corto ni para largo plazo”. El asistente de Kissinger, Arnold Nachmanoff, sugirió que “probablemente deberíamos optar por ambas opciones y combinarlas”. El periódico recibiría $700.000 pero Estados Unidos “condicionaría el apoyo a que El Mercurio lanzase un intenso ataque público contra los esfuerzos del gobierno de Allende de clausurar el diario”.

Los presidentes raramente se involucran en la microgestión de una operación encubierta, y menos aún en los esfuerzos clandestinos de financiar a un periódico extranjero. Pero al encontrar profundos desacuerdos sobre las acciones específicas contra Allende, Kissinger simplemente decidió “llevar el problema a la máxima autoridad”. El 14 de septiembre, 1971, los documentos muestran que Nixon personalmente autorizó $700.000 -y cientos de miles más- en fondos encubiertos para El Mercurio.

Esa tarde, Kissinger llamó a Helms para decirle que el presidente había aprobado la propuesta de $700.000 y más si fuera necesario para mantener al periódico.

Apoyándose en la fuerza de la decisión presidencial, Helms ordenó a su división del Hemisferio Occidental que “se excediera de los $700.000 y los aumentara, incluso a más de $1.000.000, siempre y cuando fuera necesario para mantener el periódico abierto”. En resumen, en una decisión que aparentemente se mantuvo en secreto de los investigadores del senado en 1975 y subsecuentemente tachada de todo documento declasificado de la CIA y el Consejo de Seguridad Nacional, Kissinger personalmente aprobó los $300.000 adicionales para el periódico, según un sumario de la CIA. Al comprar moneda chilena en el mercado negro, la CIA aportó 67 millones de escudos a El Mercurio.

Aparentemente, esa cantidad no fue suficiente. En abril de 1972, la CIA solicitó “$965.000 adicionales para ofrecérselos a El Mercurio”. En esta ocasión la agencia desechó el argumento de que Allende amenazaba con clausurar el periódico; el problema era su solvencia financiera. La nueva cantidad, a Kissinger se le informó en un memorando ultrasecreto, se “usaría para pagar un préstamo, para cubrir el déficit operacional mensual hasta marzo de 1973, y para ofrecer un fondo de contingencia de [tachado] para cubrir necesidades de urgencia como requisitos crediticios, nuevos impuestos, y otras deudas bancarias que surgen con escaso aviso previo”.

El Mercurio, de acuerdo con las razones expuestas por la CIA para este dinero, se “consideraba esencial” para ayudar a los candidatos opositores respaldados por la CIA en las elecciones parlamentarias de marzo de 1973 -una importante prueba de para la popularidad de Allende. En una propuesta presentada por el nuevo director de la división del Hemisferio Occidental, Theodore Shackley, la CIA declaró que la decisión de continuar financiando “tiene que estar basada…juiciosamente en la importancia de intentar asegurar la existencia del periódico con propósitos políticos”. Ahora, como indicó el ayudante de Kissinger William Jordel en un memorando de la Casa Blanca recientemente revelado (codificado “sistema exterior” para evitar su distribución), el consenso era que “El Mercurio es importante. Es una piedra en el zapato de Allende. Realmente ayuda a animar a las fuerzas de oposición”. Y si, finalmente, el periódico “se va al tacho”, Jordel recordó a Kissinger, “tenemos un excelente ejemplo de libertad de prensa para usarlo allá y en el Hemisferio”. El 11 de abril, la oficina de Kissinger aprobó los fondos.

Esto elevaría el total de las contribuciones de la CIA para el periódico a $1,95 millones en menos de siete meses -unos $8,4 millones en dólares de hoy- y decenas de millones de escudos chilenos en el mercado negro. Una cantidad indeterminada adicional llegó también a El Mercurio, a través del colaborador principal de la CIA en Chile, la ITT Corporation. Un memorando de conversación del 15 de mayo de 1972 -hoy declasificado- entre funcionario de la CIA Jonathan Hanke y el ejecutivo de ITT Hal Hendrix registra una discusión sobre unos $100.000 en depósitos bancarios que la corporación estaba desviando secretamente a la compañía de Agustín Edwards. Hendrix, como informó Hanke a sus superiores, “me dijo que el dinero para el grupo de Edwards se canalizó a través de un banco suizo”.

Se Construye un Golpe

¿Cómo se usó este dinero? “La asistencia recibida por El Mercurio ha permitido a ese periódico independiente sobrevivir como un portavoz efectivo de la democracia chilena y contra el gobierno de la UP [Unidad Popular]“, dijo la CIA en un memorando ultrasecreto a la Comisión de los 40. Pero liderar la oposición contra Allende no fue la mismo que apoyar el proceso democrático en Chile. De hecho, con asistencia de los fondos encubiertos, el imperio mediático de Edwards se convirtió en uno de los protagonistas más prominentes en la caída de la democracia chilena.

Para 1972, el periódico “publicaba casi diariamente editoriales de crítica contra el Gobierno de Allende”, y “guiaba y arengaba a la oposición”, informó la CIA en un resumen sobre el Proyecto El Mercurio. “El Mercurio continúa jugando un papel de liderazgo en moldear la opinión pública chilena”, concluyó la estación de la CIA en Santiago el 21 de febrero 1973 en un informe. “El Mercurio [tachado] lanzó una extensa campaña publicitaria para culpar al Gobierno de Allende de las penurias económicas de Chile, colocando anuncios allá donde fuera posible”.

Pero las actividades del grupo mediático de Edwards fue mucho más allá de colocar anuncios y publicar artículos incendiarios y editoriales contra Allende. Con el apoyo de la CIA, El Mercurio se posicionó como el clarín de la agitación organizada contra el gobierno, y como aliado de las fuerzas militares golpistas antes de la asonada. El 2 de mayo, en uno de los mensajes más comprometedores escritos por la estación de la CIA, su jefe informó a la sede de la agencia en Langley sobre las actividades de las fuerzas políticas dentro y fuera del ejército que trabajaban por el derrocamiento de Allende. El gente identificó a “la cadena de periódicos El Mercurio” como “uno de los elementos de oposición más militantes” -otros grupos incluían el grupo paramilitar neofascista Patria y Libertad, y el ultraconservador Partido Nacional, quienes habían recibido fondos de la CIA- que “se han propuesto la creación de conflictos y confrontaciones que lleven a algún tipo de intervención militar”. Cada uno de estos grupos, indica el mensaje, “está tratando de coordinar sus esfuerzos con miembros de las Fuerzas Armadas que conocen y comparten este objetivo”.

En junio de 1973, mientras aumentaban dramáticamente las tensiones sociales y circulaban rumores de golpe de estado en Santiago, El Mercurio publicó un editorial que en esencia defendía una insurrección. Allende ha dejado de ser el presidente constitucional, declaró el periódico. El 21 de junio, Allende invocó una ley de libelo, aprobada por una administración previa, y ordenó el cierre del diario durante seis días. Pero sólo un día después, una corte de apelaciones dictaminó que el gobierno no tenía derecho a clausurar el periódico, y El Mercurio reanudó su campaña de oposición y agitación.

Sólo una semana después, el 29 de junio, el ejército chileno intentó un golpe sin éxito. La situación se deterioró rápidamente y Allende fue derrocado menos de tres meses más tarde. El 11 de septiembre, 1973, la aviación chilena bombardeó el palacio presidencial; Allende murió de una herida de bala en un acto de suicidio, y una junta militar, comandada por el General Augusto Pinochet, se hizo con el control del gobierno.

Eventualmente, la división de operaciones encubiertas del Hemisferio Occidental de la CIA reconoció que El Mercurio hizo posible el golpe:

Antes de la asonada, los medios de comunicación del proyecto mantuvieron una ataque continuo contra el gobierno, explorando cualquier punto de fricción entre las fuerzas de Allende y la oposición democrática, y recalcando los problemas y conflictos que se estaban creado entre el gobierno y las fuerzas armadas.

En una verdadera admisión de que las operaciones encubiertas de Estados Unidos contribuyeron directamente al derrocamiento de Allende, la CIA concluyó que “el proyecto de propaganda de la Estación de Santiago”, en el cual El Mercurio era el protagonista dominante, “jugó un papel significativo en preparar el golpe militar del 11 de septiembre 1973″.

Apoyo a Pinochet

En septiembre de 1974, cuando Seymour Hersh expuso las operaciones encubiertas de la CIA para desestabilizar a Allende en The New York Times, el Presidente Gerald Ford se vio obligado a defenderlas públicamente como “un verdadero beneficio para el pueblo de Chile, y ciertamente en nuestro propio beneficio”. Hubo un esfuerzo por parte del gobierno de Allende “de destruir los medios de comunicación opositores, tanto la prensa escrita como los medios electrónicos”, dijo Ford a periodistas. “Los esfuerzos [encubiertos] que se realizaron en este caso fueron para ayudar a preservar los periódicos y los medios electrónicos de oposición”.

De hecho, fue el régimen de Pinochet, y no Allende, quien destruiría la prensa libre en Chile. Después del sangriento golpe -unas 1.500 personas fueron asesinadas por los militares en las semanas sucesivas- la junta clausuró todos los medios de comunicación menos los controlados por el estado. Hubo algunas excepciones. La más prominente fue El Mercurio.

Como parte del presupuesto de propaganda del año fiscal 1974 de la CIA, la estación de Santiago continuó financiando encubiertamente a la prensa derechista chilena, la cual, de ser la voz de la oposición contra Allende, pasó a convertirse en la principal fuerza independiente promilitar del país. Ya que la financiación iba a expirar a principios de 1974, la división del Hemisferio Occidental determinó que era necesaria una extensión para permitir a los medios del régimen militar que realizaron un paulatino abandono de la nómina clandestina estadounidense.

La financiación encubierta fue “esencial para mantener la confianza y la continua cooperación de los [colaboradores] y a través de ellos, mantener nuestra capacidad de influencia en la Junta y moldear la opinión pública chilena”, escribió un asesor a David Atlee Phillips, el jefe de la división de la CIA, en un memorando del 9 de enero, 1974. El proyecto no sólo había “jugado un papel predominante en preparar el golpe militar”, sino que ahora era esencial para los esfuerzos de propaganda nacionales e internacionales en apoyo del régimen de Pinochet. “Desde el golpe, estos medios han apoyado el nuevo gobierno militar”, escribió Phillips in su propio memorando el mismo día. “Han tratado de presentar a la junta de la manera más positiva ante el público chileno y de ayudar a los periodistas extranjeros destacados en Chile a obtener información sobre la situación local … El proyecto es, por lo tanto, esencial para capacitar a la Oficina en su esfuerzo por moldear la oposición pública en apoyo del nuevo gobierno”.

Ya que el Departamento de Estado estaba presionando para clausurar sus proyectos de acciones encubiertas anteriores al golpe, la división del Hemisferio Occidental del la CIA pareció haber solicitado, y obtenido, $176.000 adicionales para dar a “este mecanismo de propaganda múltiple la oportunidad de localizar fuentes financieras alternativas”, de acuerdo con memorandos secretos de la agencia. Pero con Pinochet asentado firmemente en el poder, desapareció la necesidad de financiar el proyecto mediático. Al parecer, a finales de febrero de 1974, según documentos, los agentes de la estación de la CIA se reunieron con sus contactos chilenos, y les dijeron que “todo el apoyo de subsidios … cesaría” a finales del año fiscal. El jefe de la estación informó en un mensaje secreto del 1 de marzo, 1974, dirigido a Phillips que “esta noticia fue recibida con gran sorpresa y decepción”.

Pinochet permanecería en el poder durante 17 años. En ese periodo, El Mercurio sirvió como fiel valladar de la dictadura, optimizando sus logros económicos y minimizando -hasta el punto de la distorsión y la ofuscación- su extensa represión, la cual incluyó el asesinato y desaparición de miles de chilenos, la tortura sistemática, y múltiples actos de terrorismo internacional en América Latina, Europa y Estados Unidos.

Treinta años después del golpe, Chile sólo ha empezado a abrir este capítulo de su pasado. El arresto del Pinochet en Londres en 1998 -el general logró escapar de la extradición a España por crímenes contra los derechos humanos y eventualmente se le permitió regresar a Chile, donde la Corte Suprema dictaminó que era mentalmente incapaz de ser juzgado- dio paso a acusaciones, arrestos y encarcelamientos de varios de sus camaradas militares.

¿Y qué se hizo de Edwards y su compañía mediática y otros protagonistas del sector privado que colaboraron activamente en la eliminación de la democracia electoral y el advenimiento de una brutal dictadura militar?

Los intentos de presentar acusaciones éticas contra Agustín Edwards ante la Academia de Periodistas es un gesto totalmente simbólico, aunque realmente significa el principio de un movimiento para hacer a los civiles responsables de sus actos. Los documentos estadounidenses que registraron secretamente esos actos pueden aportar pruebas valiosas -si no para emprender acciones judiciales, sí para al menos conocer las responsabilidades morales.

Categories: Actualidad · Politica

Estremecedores relatos de ex prisioneras víctimas de torturas

Septiembre 22, 2007 · No Comments

Aunque el jefe de la Brigada Purén, Raúl Eduardo Iturriaga Neumann, siempre ha negado haber torturado a sus prisioneros, ayer dos mujeres se atrevieron a relatar públicam