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Cifras oficiales del gobierno señalan que en los últimos 2 meses de este año y lo que va de marzo ha habido mas de 230 mil despidos y desde diciembre del año pasado a la fecha esta cifra supera holgadamente los 500 mil despidos, gran parte de ellos no han tenido justificación, otros tantos han sido recontratados percibiendo un ingreso menor o simplemente rebajando el salario con amenaza de despido y justificando estas políticas en las bases de la crisis económica que por estos días azota no solo a nuestro país sino que al mundo en general. Las cifras reales manejadas por organismos que no tienen intereses con el gobierno ni con los empresarios hablan de cifras muy superiores .
Los graves efectos causados por el capitalismo descarnado hacen sentir con furia su carácter explotador en millones de trabajadores del mundo entero .Bancos, industrias, establecimientos comerciales han debido cerrar o simplemente eliminar mano de obra aumentando la explotación y el abuso sobre aquellos que en ya en malas condiciones laborales han visto con la crisis como la prepotencia patronal se cierne como buitres sobre su alicaída y menospreciada humanidad
En Chile cientos de empresas y Pymes ligadas al mundo de las exportaciones y ante la caída de estas han debido recurrir al despido de sus trabajadores demostrando claramente que todos los TLCS y fast-track firmados por Chile con cuanto país existe (incluida la bestia del norte) no han servido para nada y en cierta forma al desproteger nuestros propios recursos y al no nacionalizar aquellos que mas divisas nos entregan nos han dejado tambaleando a pesar del ahorro fiscal y de las palabras y gestos de tranquilidad que intenta de vez en cuando dar el gobierno .Las cifras oficiales hablan de ciudades como Valparaíso, Rancagua y Temuco donde la cifras de desempleo ya alcanzaron los 2 dígitos, las cifras reales por supuesto hablan de que esta realidad es mucho mayor de la que mentirosos como el ministro Velasco señalan y es incluso una realidad en todas las regiones donde además ni siquiera estamos analizando los empleos temporales y otros creados por las misma crisis para esconder la negra realidad.
La Confederación de Trabajadores del Salmón habla de que hasta el momento existen 6.500 despidos y dicha situación podría aumentar vertiginosamente.Este panorama que tanto dicen lamentar algunos empresarios y personeros del cogobierno concertacionista –aliancista quienes parecen a ratos verdaderas madres de la sacristía es una oportunidad muy bien aprovechada para poder agudizar aun mas el mismo modelo económico que hoy tiene instalada esta crisis.La Oligarquía rancia nacional y transnacional de políticas y credos transversales hacen funcionar la vieja receta al pie de la letra y tiene por supuesto el numero exacto de trabajadores a despedir para no afectar sus ganancias y en muchos casos para hacer crecer mas sus excedentes que incluso cuando no se hablaba de crisis.
¿Pero que perderán los empresarios en todo esto? porque es obvio que ante tantos despidos y ante tantos sueldos miserables los ánimos no son los mejores y la producción baja aun mas y ostensiblemente.La respuesta es clara los empresarios :NO PIERDEN NADA, pues las medidas para paliar la crisis creadas por la administración bachelet y la aguda y oscura inteligencia del señor Velasco no ha hecho otra cosa que blindar al empresariado entregándoles subsidios para la contratación de mano de obra mas barata.El estado en vez de proteger con mayor fuerza a los pequeños empresarios y trabajadores ha puesto su generosa ayuda en los que se dan el lujo de despedir a mansalva y que después contratan menor cantidad de empleados con sueldos mas bajos y de paso hace aumentar sus ya millonarios excedentes y permiten la flexibilidad laboral única forma que el empresariado ve como una buena herramienta para no aumentar la cesantía y sacar mas provecho económico para ellos mismos de la crisis nuestro país y la vivió el proletariado europeo en el periodo de entre guerras.Los sinvergüenzas de siempre por herencia histórica ya se han aprovechado de los trabajadores y cesantes en la época del salitre, en la dictadura pinochetista y en todas las crisis que hasta ahora conocemos llámense crisis Argentina, crisis asiática etc.
Esta realidad tan dura hace retroceder la lucha y la reivindicación de mejores oportunidades para todos y de paso suprime en forma consistente los movimientos sociales pues la gran parte de los trabajadores se preocupan de poder mantener su empleo y deben una vez mas guardar silencio ante la injusticia.
Solo queda como arma la solidaridad de todos,el apoyo y la comunicación permanente, la organización y el desenmascaramiento de los responsables de estos abusos instalados en el poder empresarial, en el parlamento y en el gobierno.
(Marcelo Valdés)
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Investigaciones judiciales en casos relevantes muestran insospechadas conexiones. Los montajes mediáticos que pautean la política nacional. Piñera y su “solución” al tema de la violación de los derechos humanos. Por Francisco Herreros.
Existe un juego de moda, según el cual, en un proceso de no más de cinco pasos, se puede conectar cualquier persona del mundo con otra cualquiera, en cualquier lugar del mundo. De modo análogo, en los últimos días, el avance en diversas investigaciones judiciales de gran relevancia, permite atisbar las vinculaciones del espeso entramado de las redes de poder paralelo que sigue controlando al país tras bambalinas, como lo demuestra el hecho de que la mayor parte de los sucesos investigados no ocurrió en dictadura, sino en esta perpetua transición.
Los casos en cuestión, cuyas conexiones, en mucho menos de cinco pasos, resultan sorprendentes aún en un país que ha perdido la capacidad de asombro, son las comisiones recibidas por el ex-Comandante en Jefe de la FACH, Ramón Vega y otros altos oficiales de esa rama, en la adquisición de 25 aviones Mirage Elkan; la investigación por el asesinato del ex Presidente, Eduardo Frei Montalva, que parece haber entrado en una fase decisiva; la resolución del Ministro Alejandro Madrid, que aparte del caso Frei investiga el asesinato de Carmelo Soria, en el marco del cual sometió a proceso a cinco altos oficiales de Ejército, y el montaje de inteligencia que intentaba “solucionarle” el tema de las violaciones a los derechos humanos a un eventual gobierno de Piñera, en la que participó la diputada Karla Rubilar, una de sus operadoras políticas.
Co(i)misiones de alto vuelo
Sería indiferente partir por cualquiera, pero hagámoslo por el caso Vega, por sus connotaciones, las mismas que motivaron el voto de mayoría de Segunda Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago, en el sentido de mantener en prisión al ex general Vega, los generales (r) Jaime Estay y Florencio Dublé y el coronel (r) Luis Bolton, por estimar que “constituyen un peligro para la seguridad de la sociedad”, dado el hecho que “existen presunciones graves para considerar que los encausados tuvieron participación culpable en calidad de autores y cómplices en el ilícito (…) situación particularmente grave si se tiene presente la naturaleza del delito que les imputa (malversación de caudales públicos)”.
En términos sucintos, al general Vega y sus secuaces el Ministro en Visita, Omar Astudillo les imputa haber recibido coimas por 15 millones de dólares en comisiones en la operación de compra de 25 aviones Mirage Elkan al Gobierno de Bélgica, en 1994, la mayor parte de los cuales ya está fuera de servicio.
La operación se realizó mediante el decreto supremo Nº 7ª, del 01 de marzo de 1994, durante el Gobierno de Patricio Aylwin, con la firma del su Ministro de Defensa, Patricio Rojas. Dicho decreto autorizó a Vega efectuar la inversión correspondiente y suscribir contratos con la Fuerza Aérea de Bélgica, con la Sociedad Anónima de Construcciones Aeronáuticas y con el Generale Bank de Bélgica, tras lo cual, en junio de 1994, se suscribió en Bruselas el “Contrato de Compraventa de Sistema de Armas MIRSIP PLUS y Suministros complementarios”.
Tráfico de armamento
En la primera de estas sorprendentes conexiones, también la firma de Patricio Rojas, y la del subsecretario de Guerra, Mario Fernández, llevaba el decreto que autorizó la exportación de 36 bultos caratulados como “ayuda humanitaria” a Sri Lanka, en circunstancias de que en realidad era una exportación encubierta de armas provenientes de FAMAE a Croacia, en circunstancias de que por esa fecha, noviembre de 1991, la ONU había decretado embargo de armamento a los países contendientes del conflicto de los Balcanes.
Por ese delito, el Ministro en Visita, Alejandro Solís, condenó a cinco años y un día, en calidad de autores, al ex director de FAMAE, general en retiro del Ejército Guillermo Letelier Skinner, y al general (r) de la FACh, Vicente Rodríguez Bustos. A tres años y un día fueron condenados los oficiales (r) David Manuel Fuenzalida González, Carlos Sepúlveda Cataldo Patricio Ernesto Pérez Villagrán, Pedro Araya Hermosilla y Ramón Vicente Pérez Orellana, éste último con otros 541 días por falsificación de instrumento público. Antonio Sahb Salomón, gerente de la empresa que gestionó el embarque aéreo de 36 bultos, recibió 600 días, y 541 días el agente de aduanas, Sergio Polmann y la ex secretaria del Centro de Negocios de FAMAE, Gloria Molina.
La huella de Pinochet
En otro sorprendente nexo, la investigación que conocieron los ministros Sergio Muñoz y Carlos Cerda, por el enriquecimiento ilícito de la familia Pinochet, apuntaba firmemente en la dirección del tráfico de armas. Si eso no es hoy una verdad judicialmente probada, obedece a la maraña de recursos procesales presentados por la defensa de los Pinochet, que en los hechos dejó fuera al Ministro Cerda, lo cual no hubiera prosperado sin el concurso aquiescente de los tribunales superiores. Sin embargo, en los hechos, el capitán retirado Pedro Araya Hermosilla, condenado por el contrabando de armas a Croacia, reveló que fue el propio Pinochet quién dispuso que el Ejército las entregara para su venta.
Según la confesión judicial de Araya, en noviembre de 1991 se celebró un cónclave del Ejército, al que asistieron seis generales y algunos oficiales, entre ellos Araya, en el que se definieron las unidades militares que darían el armamento, que fue entregado al francés Yves Marziale. El militar también precisó que antes de esa reunión se celebró otra entre Pinochet y generales de la Guarnición de Santiago, en la que se trató el asunto. La operación no exigía material nuevo, por lo que Araya señaló que Pinochet, entonces Comandante enJefe del Ejército, dispuso que la institución entregara las armas a FAMAE para la venta. Añadió que Marziale pagó la primera cuota con un vale por 203 mil dólares del Banco de Chile a nombre de FAMAE, que después fue depositado en una cuenta del mismo banco en Nueva York. El Banco de Chile fue investigado en EE.UU. por las cuentas secretas de Pinochet en el Banco Riggs, entre otros bancos. A fines de noviembre, el director de FAMAE, general Guillermo Letelier, ordenó la retirada del armamento de las distintas unidades elegidas para el primer envío. La venta total tenía un valor aproximado de seis millones de dólares. Sin embargo, no es la única coincidencia.
Nombres como los de Carlos Honzik, Berthier Investment Inc., Intercountry Holding y el Banco Coutts and Co, aparecen profusamente mencionados tanto en la investigación de los jueces Muñoz y Cerda por el enriquecimiento ilícito de la familia Pinochet, como en la que lleva adelante el Ministro Omar Astudillo, por el caso de las coimas en la compra de los aviones Mirage.
Pero tampoco es todo.
Asesinatos por encargo
El ex capitán Pedro Araya Hermosilla no formuló estas declaraciones ante el Ministro Alejandro Solís, sino ante el Ministro Claudio Pavez, que investiga el asesinato del coronel Gerardo Huber Olivares.
Dicho asesinato acaeció en febrero de 1992, en directa relación con el tráfico de armas a Croacia, debido a que el coronel Huber le comunicó a un amigo que se proponía concurrir a la justicia, para deponer lo que sabía de esa operación.
Por ese crimen, el Ministro Pavez tiene sometidos a proceso al general Eugenio Covarrubias, ex jefe de la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINE); al General Víctor Lizárraga, ex subjefe de la DINE; al general Carlos Krumm, ex jefe de Logística de la DINE y ex Director de FAMAE; al brigadier Manuel Provis, ex jefe del Batallón de Inteligencia de la DINE y al coronel Julio Muñoz, el amigo de la víctima a quién le confesó que pretendía declarar lo que sabía, encausado como cómplice de asociación ilícita.
A su turno oficiales de la DINE, organismo que según han demostrado diversas investigaciones judiciales, suministró el personal que perpetró las más atroces violaciones de los derechos humanos durante la dictadura y participó en las operaciones de encubrimiento de graves delitos de peculado en que aparecen implicados Pinochet y otros altos oficiales de Ejército, están implicados en el asesinato del químico de la DINA, Eugenio Berríos, crimen que buscaba impedir que éste declarara en estrados judiciales lo que sabía de los asesinatos de Orlando Letelier y del ex Presidente, Eduardo Frei Montalvo, entre otros, al último de los cuales también se llega por otra asombrosa conexión emanada del caso Vega.
Conexión con caso Frei
Según una información publicada por el diario La Tercera, en la investigación del Ministro Astudillo estaría acreditado que tres de los quince millones de dólares de comisiones por la compra de los aviones Mirage aparecen depositados en la cuenta corriente del ingeniero eléctrico y ex-Gerente de Televisión Nacional, Bartolomé Dezerega.
Resulta que, según la misma información periodística, Dezerega es amigo personal del Ministro de Defensa a la fecha de la compra de los aviones, Patricio Rojas, y que un hijo suyo, Alejandro Dezerega, era asesor de Rojas.
Y también resulta que la actuación de Rojas en el asesinato de Eduardo Frei es, por decir lo menos, controvertida. Por de pronto, fue el nexo entre la familia y el equipo médico, en el que figuraba su pariente, Patricio Silva Garín, quién a la fecha de los hechos, enero-febrero de 1982, se desempeñaba en el hospital militar. Es también quien ha sostenido invariablemente la tesis de las causas naturales en la muerte de Frei: “las complicaciones postoperatorias, la infección, la septicemia y el shock multisistémico que sufrió el Presidente Frei Montalva fueron la causa de su muerte”.
Eso, al parecer, está fehacientemente refutado en la etapa actual de la investigación, que conoce el Ministro Alejandro Madrid. Según el abogado de la familia, Álvaro Varela, “estamos en el camino en que es necesario determinar las responsabilidades, porque los antecedentes del proceso muestran que hubo envenenamiento en la persona de Eduardo Frei Montalva”.
En declaraciones a radio Cooperativa, Varela dijo que la etapa previa al crimen, que se inicia con la vigilancia a Frei Montalva a partir de 1980, por su actuación en la campaña contra el plebiscito para aprobar la Constitución y su discurso en el Teatro Caupolicán, “tiene las mismas características de aquella que se realizó con respecto a Tucapel Jiménez”, quien fuera asesinado en 1982, también por un comando de la DINE, integrado, entre otros, por Carlos herrera Jiménez, implicado en los asesinatos de Mario Fernández López, Juan Alegría Mundaca y Eugenio Berríos, entre otros.
Varela agregó que “toda esta operación está centrada en la Dirección de Inteligencia del Ejército, y hay algunos antecedentes que nos permiten vincularlo a Eugenio Berríos”.
El nexo con Berríos, que como se sabe, también fue asesinado por funcionarios de la DINE, es de suma importancia en este caso, pues fue quién habría cultivado la bacteria Clostridium botulinum con la cual se habría ultimado al ex Presidente. El nexo continúa con el hecho de que a lo menos tres médicos vinculados a la DINA, Pedro Valdivia Soto, Rodrigo Vélez Fuenzalida y Enzo Fujide, se desempeñaban en la Clínica Santa María en el período en el que Frei estuvo allí. El propio Silva Garín declaró ante el Ministro Madrid que conformó su equipo con los doctores Eduardo Weinstein, también vinculado a la DINA, con quien también trabajaba en el Hospital Militar, y el doctor Rodrigo Vélez.
La torva marca de la DINE
Todas estas incógnitas serán prontamente develadas, pues según el abogado Varela, “los sospechosos están claramente determinados” y espera que dentro del primer semestre de este año se conozcan los primeros resultados de la investigación del Ministro Madrid.
Entonces, también es posible que alcancen estado de verdad judicial aquellos antecedentes que apuntan a la autoría de funcionarios de la DINA y de la DINE en una serie de asesinatos vinculados de una u otra manera al caso Frei y al uso de sustancias neurotóxicas creadas por el químico Eugenio Berríos y el Laboratorio de Guerra Bacteriológica del Ejército, dependiente de la DINE, entre ellas, el gas sarín y la bacteria Clostridium botulinum.
La lista es larga: el asesinato del diplomático español y militante del Partido Comunista de Chile, Carmelo Soria Espinoza, en julio de 1976; el asesinato del cabo de Ejército y funcionario de la DINA, Manuel Leyton Robles, en marzo de 1977; el conservador de Bienes Raíces, Renato León Zenteno, también en 1977; Víctor Hugo Corvalán Castillo y Héctor Pacheco Díaz, reos comunes de la cárcel públicas, que murieron intoxicados por botulismo en una operación que apuntaba a presos políticos del MIR, en diciembre de 1981, y el del propio Eugenio Berríos, asesinado en Uruguay en enero de 1993.
No son todos, pues en otros procesos aparecen casos como los de dos peruanos, identificados como “Juan Pablo y Rafael” por un agente de la DINA que confesó ante el Ministro Víctor Montiglio, asesinados en el contexto del Proyecto Andrea, asignado a Michael Townley y Eugenio Berríos.
Para continuar con los nexos, uno de los procesados por el asesinato de Berríos es el ex jefe de la DINE, general Eugenio Covarrubias, procesado también por su participación en el asesinato del coronel Gerardo Huber Olivares. Pues bien, el pasado 19 de enero, el Ministro en Visita, Alejandro Madrid lo sometió a proceso por asociación ilícita, falsificación de instrumento público e infracción al artículo 212 del Código Penal, en la causa por el asesinato de Carmelo Soria, junto a los coroneles ® Jaime Enrique Lepe Orellana y Rene Patricio Quilhot Palma, y los oficiales Leonardo Quilodrán Burgos y Fernán Ruy González Fernández.
Un caso escatológico
Pero tampoco es la única operación de inteligencia política en que se ha visto envuelto, sea como víctima, autor mediato o sospechosos de serlo, el acaudalado empresario que sueña con convertirse en Gerente de la República.
Otro bullado asunto en el cual, en virtud de sus seculares e inveteradas disputas, la derecha se disparó en un pie, fue el denominado caso Spiniak, donde también tuvo estelar participación una de las operadoras políticas de Piñera, la ex diputada Pía Guzmán.
En términos sucintos, y a través de una trama muchas de cuyas aristas permanecen en las sombras, una muchacha “flaite”, un sacerdote y una diputada escandalizaron al país al asegurar que conspicuos políticos, entre ellos miembros de la UDI, participaban asiduamente en las orgías de sexo y droga que el empresario Claudio Spiniak organizaba con menores de la calle.
También para abreviar el cuento, el episodio, que presenta notables trazas de representar un complot iniciado desde los centros del poder real, terminó con la carrera política de Pía Guzmán, el prestigio de la UDI y la salud mental de su entonces Presidente, Pablo Longueira, que por entonces andaba sosteniendo esotéricos y arrebatados diálogos en el más allá con su mentor, el ex senador Jaime Guzmán.
La UDI nunca le perdonó a Piñera su apoyo inicial a la versión de Pía Guzmán, con la afirmación de que le constaba que ésta no mentía. Pero después, cuando Gema Bueno se retractó y no hubo forma de sostener las imputaciones, consideró prudente, recordando el proverbio árabe, declarar austera y filosóficamente, en febrero de 2003: “Los temas judiciales dejémoslos en la justicia”.
Delación no compensada
Tampoco sería la última operación en la que aparece involucrado Sebastián Piñera. Según una crónica del diario La Nación, del pasado 19 de enero, “cinco años después, un grupo de destacados dirigentes de Renovación Nacional se metió en una auténtica operación de inteligencia en un hecho inédito en la historia política reciente, de la mano de altos funcionarios y agentes militares o policiales de Colombia. El año pasado los senadores de RN Andrés Allamand y Alberto Espina, junto al presidenciable Sebastián Piñera, recibieron de manos de altos funcionarios colombianos -que podrían ser agentes de seguridad, oficiales de Inteligencia o personeros de ese país enlazados con aparatos de seguridad- uno o varios correos electrónicos obtenidos del computador de un jefe guerrillero abatido, donde figuraban nombres de chilenos que habrían tenido vínculos con las FARC. Los dirigentes de RN habrían entregado el informe extranjero a autoridades chilenas. Lo que está confirmado es que se lo pasaron a un diario y generaron un hecho político que afectó a organizaciones de izquierda y mapuches y que, de paso, significó la salida de un periodista que trabajaba en el equipo de La Moneda, el que fue acusado por la Secretaria General de RN, Lily Pérez, de ser ayudista de las FARC”.
Con el tiempo, la acusación se diluyó conforme nuevos antecedentes probaron que dichos documentos carecen del más elemental valor judicial.
Amo de sus silencios, Piñera prefirió hacer mutis por el foro.
Fuera las caretas
Pero todavía faltaba la guinda de la torta, representada para los efectos por la operación política y mediática impulsada por diversos políticos de derecha, entre ellos el propio Piñera, la senadora Evelyn Matthei y los diputados Alberto Cardemil y Karla Rubilar, que apuntaba a relativizar el tema de los detenidos desaparecidos, mediante la denuncia, profusamente amplificada por los medios de comunicación del sistema, en el sentido de que habría un número considerable de falsos detenidos desaparecidos, o de “reaparecidos”, como también les llamaron; montaje que inevitablemente recuerda las operaciones mediáticas que intentaron encubrir y desviar la atención pública sobre el caso de los 119 desaparecidos, también conocido como Operación Colombo, y la desaparición de la dirección del Partido Comunista, en 1976.
Igual como los titulares esculpidos con letras de plomo en los anales de la infamia, al estilo de “Exterminan Como Ratas a Miristas” (La Segunda, 24 de julio de 1975) o “Desaparecidos Salieron Furtivamente del País”, (La Tercera, 8 de febrero de 1977), Piñera declaró lo siguiente a radio ADN, el 29 de de diciembre pasado: “No son tres sino que hay identificados ocho casos de falsos desaparecidos. (…) Karla Rubilar ha trabajado en esto con extraordinaria seriedad y efectivamente tiene antecedentes de ocho casos irregulares. Pedimos que el Gobierno en lugar de descalificar, investigue, porque mientras antes esclarezcamos los casos falsos mayor claridad va a haber respecto de los casos verdaderos”.
La mano del Mamo
Cuando se comprobó que no sólo no había ocho casos de falsos detenidos desaparecidos; que los antecedentes de tres de ellos fueron extraídos del libro de Manuel Contreras La Verdad Histórica, un verdadero manual de la estolidez; que los antecedentes le fueron suministrados a la diputada Rubilar por un oscuro procurador del equipo jurídico de Contreras, y que en virtud de ello, dicha diputada fue defenestrada de la presidencia de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados, nuevamente Piñera creyó oportuno tomar prudente distancia, el 13 de enero pasado: “Es un error que yo lamento, porque ha causado mucho daño. Estoy seguro de que actuó de buena fe”.
Piñera y los derechos humanos
Con abstracción del origen de la maniobra, que muy probablemente debe estar cercano al entorno de Piñera, la principal lección que se saca de ella es que la derecha no ha aprendido una sola palabra de la lección histórica dejada por su autoría mediata en la violación de los derechos humanos.
Una vez más queda claro que no está dispuesta a reconocerlas.
Una vez más queda claro que no se arrepiente de ellas.
Una vez más queda claro que no se le pasa ni por las mientes pedir perdón.
Peor aún. Como la derecha no gana elecciones y llegó al poder con la dictadura en virtud de una enorme conspiración financiada por una potencia extranjera, dentro de la cual los montajes mediáticos tuvieron una principalísima importancia, cree que puede “solucionar” la deuda pendiente en materia de violación de los derechos humanos, mediante el recurso de los montajes mediáticos, de los cuales la escena de la diputada Rubilar entrando a La Moneda para entregar falsos antecedentes empujando el coche de su guagua, es una confesión de partes que releva de pruebas. Una derecha que atropella así hasta las más elementales normas de decencia y convivencia civilizada, no tiene derecho a volver al poder.
En rigor, al poder formal, porque del poder real se encargan sus ramificaciones fácticas, tal como permiten atisbar las investigaciones judiciales reseñadas, sobre crímenes enfilados encubrir graves casos de peculado y enriquecimiento ilícito de cúpulas militares, en las barbas mismas de los timoratos gobiernos concertacionistas.
Triste colofón
Con astucia no exenta de cinismo, más de algún defensor del status quo podría argumentar que esas mismas investigaciones demuestran que las instituciones funcionan, cuando en realidad no hacen sino demostrar que lo que realmente funciona en este país son esas invisibles logias de poder.
La noción de redes de poder no remite, necesariamente, a la imagen de cofradías secretas, comandadas por una suerte de omnipotente Estado Mayor.
Con frecuencia, se trata de encadenamientos de acciones de individuos cercanos a posiciones de poder, que obran como lo hacen guiados simplemente por ambición personal e intereses de clase, en el contexto de un sistema político extraordinariamente permisivo, caracterizado por una refinada hipocresía. Pero, es cierto, al menos hay jueces dispuestos a investigarlas.
El problema de montajes mediáticos como el que impulsó la derecha a través de la diputada Rubilar, consiste en que pretende negarle justicia a casos mucho más graves acaecidos durante la dictadura, toda vez que se trataba de víctimas inocentes y desarmadas, a las cuales el único cargo que podían imputarle sus asesinos, era pertenecer a partidos políticos que participaron en la dramática odisea del Gobierno de la Unidad Popular, cuya mayor culpa, desde el punto de vista de los generales civiles que digitaron el golpe de Estado que terminó con él, fue impulsar el proyecto de cambio político y social más legítimo y democrático de nuestra historia.
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Una película que revela los detalles de los montajes y silencios de “El Mercurio” para cooperar con la DINA, la CNI y la dictadura militar.
Beatriz Undurraga está sentada en un sillón. De polera rosada, mirada inquieta o mejor dicho, nerviosa intenta dar explicaciones frente a una cámara que la graba, sobre el montaje que ayudó a construir para ocultar el asesinato de la dirigenta comunista Marta Ugarte. Con el título: “Asesinada hermosa joven”, la mítica periodista policial de “El Mercurio” quien fue “funada” en varias ocasiones y retratada por Fuguet en el libro “Tinta roja” relataba en septiembre de 1976 un crimen pasional que habría dado muerte a una “atractiva joven de 23 años”. Con esta nota, “El Mercurio” ayudó a la DINA a tapar un error operativo. Marta Ugarte había sido asesinada en Villa Grimaldi y lanzada al mar dentro de un saco amarrado a su cuello con un alambre. A pesar de todas las precauciones de los militares, el cadáver fue devuelto a la playa La Ballena, en Los Molles. Todavía conservaba el alambre en su cuello cuando Beatriz Undurraga lo vio.
Entonces, Marta Ugarte tenía 42 años, no 23, y había muerto producto de las torturas, no de un crimen pasional, pero el diario de Agustín Edwards contó otra historia. Pablo Honorato publicó lo mismo en “Las Últimas Noticias”, a pesar de que también vio el cuerpo. Beatriz Undurraga dice que pensó que era más joven por su delgadez, quizás producto de que no había comido mientras estaba presa.
Cómo “El Mercurio” y el Gobierno militar fraguaron éste y otros montajes es parte del relato presentado por el director Ignacio Agüero en el documental “El diario de Agustín”, que verá la luz en Buenos Aires el próximo 19 de octubre en el marco del Festival DocBsAs, donde el 2005 la historia de esta cinta se ganó el premio para desarrollo de proyectos. En 80 minutos, la película relata cómo Agustín Edwards Eastman, el quinto Agustín de la influyente dinastía mercurial, ayudó a provocar el golpe de Estado junto a la CIA y después a callar, ocultar o justificar los crímenes de la dictadura, incluso mediante mentiras.
A pesar de las evidencias, Hermógenes Pérez de Arce tiene una visión distinta sobre el rol del “decano” en esos años. “El Mercurio” desempeñó su función periodística perfectamente e informó todo lo que se conocía y se sabía, e incluso contenía muchas críticas al Gobierno militar, porque reproducía lo que se decía en el extranjero en su sección de cable [”Chile en el exterior”]. Sólo en los primeros días después del golpe, el diario tuvo más control, pero después de eso hubo completa libertad para informar”, asegura Hermógenes, que aunque no aparece en el documental, fue entrevistado durante la investigación previa.
El intento frustrado del “Dunny”
Los realizadores quieren invitar al diario de los Edwards al lanzamiento del documental. “Esto no es un panfleto contra ‘El Mercurio’; es una película, una investigación histórica. Además, es un tema que en todo este tiempo no ha sido abordado y este diario, siendo un actor central en la actividad política de Chile hasta hoy día, nunca ha dado una explicación de lo que hicieron”, dice el ex gerente general de la desaparecida revista “Apsi”, Fernando Villagrán, que hoy es el productor de este documental.
Pero claramente Edwards no lo verá con buenos ojos y ya hay antecedentes de esta certera predicción. Es que obviamente el magnate a escala chilena de la prensa, no quiere que sigan escudriñando una historia del pasado que lo desprestigia.
El 26 de octubre de 2007, Villagrán inscribió el título “El diario de Agustín” en el registro de marcas comerciales, para usarlo como nombre del documental. No hubo ninguna objeción en el plazo legal y después de tres días, el prestigioso estudio de abogados Alessandri presentó un recurso de nulidad a nombre de Agustín Edwards. Fue demasiado tarde. El título ya tenía dueño y el recurso fue desechado.
Pero el “Dunny”, apodo que recibió el empresario periodístico como informante de la CIA, no se dio por vencido y cuando Ignacio Agüero trató de inscribir el dominio eldiariodeagustin.cl en NIC Chile, nuevamente el estudio de Alessandri atacó y pidió que le asignaran el nombre a Agustín Edwards & Cía.
Entre los argumentos que esgrimieron están: que la concesión del nombre a Agüero “le causaría un gran perjuicio [a Edwards]”, ya que las personas tenderían a pensar que se trata de su página web, y el uso “insospechado” que se le puede dar al dominio, “afectando su reputación”.
Pero Agustín perdió el litigio en mayo de este año y el documental verá la luz la próxima semana en Argentina, para luego ser estrenado en Chile y exhibido en ciclos de cine nacionales.
Matar comunistas
“De asustarse, Agustín Edwards se podría asustar de su propios actos, porque el documental lo que hace es un registro histórico que tiene una indagación con archivos de hechos que vienen desde 1967 hasta hoy día. Estamos hablando de un protagonista de la historia de Chile que hoy día es muy poderoso y muy decisivo”, responde Fernando Villagrán frente a las acciones de Edwards, que se negó a hablar para la cinta. “Don Agustín no da entrevistas”, fue la respuesta de su secretaria después de los intentos de los periodistas que trabajaron en la investigación.
Sin embargo, el mundo mercurial también se hizo actor, gracias a las intervenciones de editores y periodistas que trabajaron en la empresa durante la dictadura. Juan Pablo Illanes, Raquel Correa, Álvaro Puga y Beatriz Undurraga, entre otros, aceptaron conversar con los investigadores.
“Matar comunistas en una época determinada era una necesidad biológica, prácticamente, de los militares”, dice Álvaro Puga frente a las cámaras. Este periodista, que entonces escribía columnas en “La Segunda” bajo el nombre de Alexis, fue el encargado de orquestar en Chile la difusión de la información falsa de la Operación Colombo. Hoy tiene un sitio web llamado “Despierta Chile”, que intenta mantener despierto un pinochetismo acérrimo.
Seis estudiantes de periodismo del Instituto de Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile (Hans Stange, Claudio Salinas, Elizabeth Harries, Paulette Dougnac, Raúl Rodríguez y María José Vilches), en el marco del Programa de Libertad de Expresión, fueron seleccionados por los realizadores y por la profesora Claudia Lagos el año 2005 para comenzar a investigar en enero de 2006. Además del documental, LOM va a publicar en un libro todas las investigaciones de estos ex estudiantes de Periodismo. Todos entre 24 y 35 años.
Claudia Lagos dice que cuando entrevistaron a los periodistas que trabajaron en “El Mercurio”, muchos tenían conciencia del lugar donde trabajaban, por lo que no intentaban publicar nada. Otros dicen que en ese tiempo no sabían mucho de estos casos y un grupo asegura que rebotaban las informaciones que no podían publicar a colegas de otros medios, sobre todo durante los años 80, en que surgió más prensa opositora.
Una portada y dos torturas
Iván Barra y Jorge Jaña eran veinteañeros cuando fueron detenidos violentamente por la CNI el 9 de abril de 1987. Seis días antes, el Papa Juan Pablo II había dado un discurso en el Parque O`Higgins, donde recibió a Carmen Gloria Quintana y grupos de izquierda protestaron con quema de neumáticos y gritos. Los incidentes provocaron la alerta de la CNI, que comenzó a buscarlos. “El Mercurio” hizo lo mismo que la central de inteligencia y el 9 de abril publicó en su portada: “Identificados los violentistas del PC en el parque”. El artículo incluía las fotografías de ambos jóvenes y había sido ordenado por el mismísimo Agustín Edwards. Los jóvenes fueron torturados en un cuartel de la CNI durante diez días, hasta que los dejaron en libertad, porque se comprobó que ellos ni siquiera habían ido al parque ese día, por lo que era físicamente imposible que hubieran participado en disturbios o manifestaciones.
“Yo no sé quién entregó la información a quién”, responde el ex vocero del régimen militar, Francisco Javier Cuadra, en la cinta. Luego de que Barra y Jaña fueron liberados, interpusieron una demanda por injurias y calumnias contra “El Mercurio”. Durante el juicio, Edwards dijo que Cuadra le había entregado la información con las fotos, pero Cuadra lo niega hasta el día de hoy y durante el juicio dijo que la CNI le entregó la información al dueño del “decano”. Edwards fue encargado reo y no pudo salir del país durante un año, pero la Corte de Apelaciones le concedió la libertad y el caso se cerró.
LND tampoco logró conversar con don Agustín. El año 2000 el “decano” cumplió 100 años y la periodista Raquel Correa tuvo que entrevistar a su jefe para la edición especial. En esa oportunidad le preguntó por el silencio de “El Mercurio” con respecto a las violaciones de los derechos humanos durante la dictadura de Pinochet. “El apasionamiento político de la época hizo que la violencia de los primeros meses del Gobierno fuera considerada por muchos, no sólo por el diario, como una consecuencia dolorosa, pero ineludible en el estado de enfrentamiento que reinaba en el país. Las cosas hay que juzgarlas en su contexto”, respondió. Y unas líneas más abajo, agregó: “No fue por temor ni por presiones que publicáramos poco de lo que ahora sabemos, sino porque no teníamos información seria sobre las acusaciones que en ese tiempo circulaban como rumores imposibles de confirmar”.
Villagrán dice que en el filme la relación de los periodistas de “El Mercurio”, así como la de su dueño, con la DINA y la CNI queda clara. “Los casos que se develan tienen que ver con muertes, tienen resultados criminales. Se muestra cómo ocultaron información, como cuando no informaron sobre la detención de toda la cúpula del PC, cuando evidentemente era un hecho noticioso”, dice Villagrán.
“Este documental habla de hechos que se han acallado y que son importantes de tratar en la construcción de una convivencia democrática, aparte de preguntarse por qué los sectores progresistas no son capaces de tener prensa”, agrega Ignacio Agüero.
La campaña de Agustín Edwards Eastman contra la reforma universitaria de la Universidad Católica (cuando los estudiantes de esa casa de estudios publicaron el famoso lienzo: “El Mercurio” miente), la coordinación con la CIA para derrocar a Allende y su viaje a Estados Unidos contado en lujo y detalle con documentos en mano, son algunos de los detalles que quiere develar este documental, que puede producirle fuertes dolores estomacales a don Agustín.
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Por Fernando Villagrán*
El nombre de Agustín Edwards está en la historia económica y política de Chile desde comienzos del siglo XIX y desde 1875 asociado a la propiedad del diario “El Mercurio”, fundado en Valparaíso algunas décadas antes. Agustín Edwards Ossandón,Agustín Edwards Ross, Agustín Edwards Mc Clure, Agustín Edwards Budge y Agustín Edwards Eatsman, cada uno con sus particulares talentos, han dado continuidad, a través de dos siglos, a una dinastía de hombres de fortuna, activos en los negocios, la política y la prensa.
Agustín Edwards Eatsman fue el heredero de un poder que lo llevó a transformarse, a comienzos de los años setenta, en cabeza del tercer grupo económico más importante del país. Después de una historia no exenta de contradicciones y vaivenes de la línea editorial de “El Mercurio”, al calor de la emergente historia democrática de Chile, a mediados de los años sesenta la creciente cadena de medios liderada por Agustín Edwards Eatsman asumió el liderazgo de las posiciones más conservadoras que se resistían al cambio de la sociedad chilena y asociaban esos intentos mayoritarios a la influencia del comunismo internacional, en el marco de la desatada guerra fría. En ese contexto, el diario combatió con fiereza la reforma agraria que ponía fin al injusto e ineficiente latifundio y demonizó una reforma de las universidades que apuntaba a la democratización de las anquilosadas estructuras que las regían y a cambios de los planes de estudio en una sociedad que pujaba por abrir puertas y ventanas a las mayorías excluidas y postergadas de los beneficios económicos y culturales y de la participación política y social.
El ataque furibundo de “El Mercurio” a la movilización de los estudiantes de la Universidad Católica conoció extremos inéditos, provocando la respuesta de los jóvenes reformistas -que contaban con el apoyo del cardenal Raúl Silva Henríquez en sus propuestas renovadoras- que instalaron en el frontis de la Alameda el cartel: “CHILENO, EL MERCURIO MIENTE”, el que de acuerdo a la historia que vendría ha quedado como un sello emblemático y vigente por más de cuatro décadas.
Baluarte de la llamada campaña del terror en contra de la candidatura presidencial de Salvador Allende, con epicentro en Estados Unidos como se demostraría luego hasta la saciedad en documentos desclasificados, tras su elección el 4 de septiembre de 1970, Agustín Edwards viajó a Washington.
En uno de los últimos documentos desclasificados de la CIA se lee el mensaje del Secretario de Estado Henry Kissinger al Presidente Nixon: “Agustín Edwards ha huido y llega aquí el lunes. Me voy a reunir con él el lunes”.
Las platas que obtuvo generosamente en su gestión directa ante los políticos más poderosos del mundo sirvieron al negocio del diario que tuvo en los años posteriores como su gran objetivo estimular el derrocamiento del gobierno de Allende. Edwards movió hilos desde el país del Norte y celebró el golpe militar a la distancia, regresando a Chile cuando la dictadura de Pinochet estaba bien consolidada y la DINA demolía a sus opositores.
En esa historia y en la que sigue hasta hoy, cuando la ya crecida cadena de medios que lidera el propietario de “El Mercurio” es un poder incólume y aparentemente incontrarrestable en la sociedad chilena, se inscribe el documental “El diario de Agustín”, que registra la indagación de un grupo de jóvenes periodistas egresados de la Universidad de Chile que realizan sus memorias de título esclareciendo la responsabilidad directa del diario en episodios de criminales violaciones a los derechos humanos.
Con frescura y valentía los jóvenes periodistas se adentran en sucesos de tiempos que no vivieron y revelan entramados silenciados durante décadas por el mismo diario a diferencia de otros actores protagónicos de los años más críticos de la vida nacional –incluidas las fuerzas armadas- que han asumido sus cuotas de responsabilidad en la destrucción de la democracia y sus dolorosas secuelas. La cadena de “El Mercurio” disfruta de una comodísima y glamorosa impunidad, asentada en los años 80 y luego al llegar la democracia en un salvataje económico de la quiebra propiciada generosamente por las autoridades de la época, acrecentando su influencia de poder transversal en el país, la que a veces –como devela la historia de esta película- reviste la forma de un temor inconmensurable a sufrir su castigo o censura en las páginas de la cadena de Agustín Edwards.
“¿Cómo pudimos vivir 30 años de silencio”, se preguntó el ex Presidente Lagos cuando se conoció el Informe Valech sobre prisión política y tortura. El mismo informe es explícito en el rol cómplice que le cupo a la prensa en esos hechos y “El diario de Agustín” se sumerge en aquellas espesas e ingratas aguas, las mismas que llevaron al Colegio de Periodistas, a mediados de 2008, a pedir público perdón por la participación de medios y colegas en criminales montajes tramados por los servicios de seguridad de la dictadura.
Hace más de 40 años el líder de los estudiantes reformistas de la Universidad Católica, Miguel Angel Solar, protagonizó un memorable debate público con el entonces Director de “El Mercurio”; pero ahora, cuando los jóvenes investigadores de “El diario de Agustín” quisieron sólo entrevistar, y por el medio que él eligiera, al dueño del diario, se encontraron con su negativa absoluta.
Es el silencio para eludir la necesaria cuenta con la historia a que se deben todos los actores públicos, más aún los que inciden en la formación de opinión ciudadana autocalificándose como “diariamente necesarios”.
Por eso y mucho más que podrá concluir cada uno a partir de lo que cuenta “El Diario de Agustín” es que nos pareció necesario realizar esta película. Porque este quinto Agustín Edwards es quizás más poderoso y relevante de los que antes llevaron el mismo nombre y apellido, con su protagonismo de cerca de medio siglo en la vida política, económica y cultural del país, la pregunta podría ser por qué no se hizo antes. La respuesta la intentan los jóvenes periodistas Eli, Hans, Claudio, Paulette, Pepa y Raúl en sus memorias de titulación. Ahora la palabra la tienen los espectadores.
*Economista, periodista, productor ejecutivo del documental “El diario de Agustín”
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Va a costar leer o saber algo más de “El diario de Agustín”, el último documental de Ignacio Agüero y Fernando Villagrán. Mal que mal nos recuerda que el periódico que ostenta con orgullo ser el más influyente de Chile tiene todavía el mismo poder que tuvo en dictadura, el de decidir quién está o quién no está en la palestra.
Porque al documental no le van a hacer una mala crítica, no le pondrán pocas estrellitas en su sistema de calificación cinematográfica, simplemente no dirán nada, como si no existiera este mal rato que vuelve a poner candente la reflexión sobre la responsabilidad de los medios de comunicación en dictadura.
Pero ahí está un documental valiente que gira, no sólo sobre el silencio, sino sobre las mismas acciones de encubrimiento que “El Mercurio” efectuó. Y su osadía no está tanto en mostrar algo que no sabíamos, porque ya nadie duda sobre el papel que el decano tuvo en dictadura, sino poner la impunidad actual como tema.
Cuando el documental fue estrenado en el Festival de Documentales de Santiago Fidocs, una vez terminada la función, el público, especialmente joven, no comentaba si había sido bueno o malo, decía “es más fácil tener de enemigo a Bin Laden que a Edwards” o se preguntaba ¿Y tú, trabajarías en El Mercurio? Esos comentarios no son anecdóticos, hablan justamente del poder que tiene un documental como este para levantar polvo, en aquellos que hoy pueden escribir la historia, desmintiendo la aceptación que estos temas pertenecen al pasado.
Estructurado en seis episodios y un epílogo, “El diario de Agustín” retrata el trabajo de un grupo de alumnos tesistas de la Universidad de Chile que investigan diferentes casos en los que El Mercurio tuvo participación directa ya sea encubriendo o desinformando, como la Operación Colombo cuando publicó el nombre de 119 izquierdistas asesinados supuestamente por sus propios compañeros o el caso de Marta Ugarte, que apareció en los medios como crimen pasional cuando en realidad fue torturada y lanzada al mar. A través de archivos de la época y con entrevistas a periodistas y editores de esos años “El diario de Agustín” va descubriendo las groseras manipulaciones. Y es acá donde está buena parte de la gracia del documental, las frases para el bronce que lanza, por ejemplo Álvaro Puga (ex asesor de la junta militar), son de grueso calibre, “para nosotros matar comunistas era una necesidad biológica. Matamos muchos, pero para mí, que nos quedamos cortos”, afirma el periodista.
Si bien “El diario de Agustín” es clásico en su estructura -entrevistas, imágenes de archivo- tiene potencia suficiente para hacer preguntas al espectador y ponerlo contra la pared. El documental es claramente un llamado a la conciencia, sobre ese “respeto honorario” que se tiene del periódico. Nadie se quiere meter con “El Mercurio”, porque meterse con él, es meterse con el Poder, con mayúscula, pero la cinta de Agüero y Villagrán nos recuerda que la imprudencia sigue siendo un valor que vale la pena desempolvar.
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| escrito por Michel Collon* | |
1. ¿Subprimes?El punto de partida es una verdadera estafa ya que los bancos occidentales han ganado una enorme cantidad de dinero a costa de los hogares estadounidenses, diciéndose que si no eran capaces de pagar, les quitarían sus casas por cuatro monedas. 2. ¿Es sólo una crisis bancaria?No, en absoluto. Se trata de una verdadera crisis económica que ha comenzado en el sector bancario, pero cuyas causas son mucho más profundas. En realidad, toda la economía de los Estados Unidos vive a crédito desde hace 30 años. Las empresas se endeudan por encima de sus posibilidades, el Estado se endeuda también por encima de sus posibilidades (para hacer la guerra), y se ha impulsado sistemáticamente a los ciudadanos a endeudarse, la única manera de mantener, artificialmente, un crecimiento económico. 3. ¿La verdadera causa?Por supuesto, los medios de comunicación tradicionales no nos dicen nada. Y sin embargo, las subprimes no son más que la punta del iceberg, la manifestación más espectacular de una crisis de superproducción que golpea a los Estados Unidos, pero también a los países occidentales. Si el objetivo final de una multinacional consiste en despedir a trabajadores en masa para hacer el mismo trabajo con menos personas, si además se bajan los salarios por todos los medios y con la ayuda de los gobiernos cómplices, ¿A quién van a venderles los capitalistas sus mercancías? ¡No han parado de empobrecer a sus clientes! 4 ¿Es sólo una crisis de la que sobreponerse?La historia demuestra que el capitalismo ha ido siempre de una crisis a otra con, de vez en cuando, una buena guerra para salir de ella (eliminando a sus rivales, empresas, infraestructuras, lo que permite un buen reimpulso económico). En realidad, las crisis son también un periodo que aprovechan los grandes para eliminar o absorber a los más débiles. Es lo que ocurre ahora en el sector bancario estadounidense, o en el caso de BNP que se traga a Fortis (y todo esto no ha hecho más que empezar). Pero, si la crisis refuerza la concentración de capital en manos de un número aún más pequeño de multinacionales, ¿cuál será la consecuencia? Estos super-grupos tendrán aún más medios de eliminar o empobrecer la mano de obra y así convertirse en una competencia aún más fuerte. Estamos otra vez en la casilla de salida. 5. ¿Un capitalismo sobre bases éticas?Hace ciento cincuenta años que nos lo prometen. Hasta Bush y Sarkozy lo han hecho. Pero en realidad, es tan imposible como un tigre vegetariano. Y es que el capitalismo se apoya en tres principios: A. La propiedad privada de los grandes medios de producción y de financiación. No es la gente la que decide, sino los multinacionales. B. La competitividad: ganar la guerra económica, es decir, eliminar a la competencia. C. El máximo beneficio: para ganar esta batalla no basta con tener unos beneficios normales o razonables, sino una tasa de beneficios que permita distanciar a las empresas de la competencia. El capitalismo no es sino la ley de la selva, como ya escribía Karl Marx: “Al capital le horroriza la ausencia de beneficio. Cuando siente un beneficio razonable, se enorgullece. Al 20%, se entusiasma. Al 50% es temerario. Al 100% arrasa todas las leyes humanas y al 300%, no se detiene ante ningún crimen.” 6. ¿Salvar a los bancos?Por supuesto, hay que proteger a los clientes de los bancos. Pero en realidad, lo que el Estado está haciendo es proteger a los ricos y nacionalizar las pérdidas. Por ejemplo, el estado Belga no tenía 100 millones de euros para ayudar a la gente a mantener su poder adquisitivo, pero para salvar a los bancos, ha encontrado 5.000 millones en dos horas. Miles de millones que nosotros tendremos que rembolsar. Lo irónico es que Dexia era un Banco Público y que Fortis se ha tragado un banco público que funcionaba muy bien. Gracias a ello, sus dirigentes han hecho negocios durante veinte años. Y ahora que la cosa no funciona, ¿se le pide a estos dirigentes que paguen los platos rotos con el dinero que han estado ganando y que se han guardado? No, se nos pide que paguemos nosotros. 7. ¿Los medios de comunicación?Lejos de explicarnos todo esto, fijan su atención en asuntos secundarios. Nos dicen que habrá que buscar los errores, a los responsables, combatir los excesos y bla, bla, bla. Sin embargo, no se trata de tal o tal error, sino del sistema. Esta crisis era inevitable. Las empresas que se están derrumbando, son las más débiles o las que peor suerte han tenido. Las que sobrevivan, tendrán aún más poder sobre la economía y sobre nuestras vidas. 8. ¿El neoliberalismo ?La crisis no ha sido provocada sino acelerada por la moda neoliberal de los últimos veinte años. Los países ricos han intentado imponer este neoliberalismo en todo el tercer mundo. En América Latina, como acabo de estudiar durante la preparación de mi libro Los 7 pecados de Hugo Chávez, el neoliberalismo ha sumido a millones de personas en la miseria. Pero, al hombre que ha lanzado la señal de la resistencia, el hombre que ha demostrado que se podía resistir al Banco Mundial, al FMI y a las multinacionales, el hombre que ha enseñado que había que darle la espalda al neoliberalismo para reducir la pobreza, este hombre, Hugo Chávez, no deja de ser diabolizado a golpe de mentira mediática y de difamación infundada. ¿Por qué? 9. ¿El tercer mundo?Sólo se nos habla de las consecuencias de la crisis en el Norte. En realidad, todo el tercer mundo sufrirá gravemente a causa de la recesión económica y de la bajada de precios de las materias primas que provocará la crisis. 10. ¿La alternativa?En 1989, un famoso autor estadounidense, Francis Fukuyama, nos anunciaba El fin de la historia: el capitalismo había triunfado para siempre, nos decía. No ha hecho falta mucho tiempo para que los vencedores se estrellen. La humanidad necesita verdaderamente otro tipo de sociedad. El sistema actual fabrica miles de millones de pobres, hunde en la angustia a aquellos que tienen (provisionalmente) la suerte de trabajar, multiplica las guerras y arruina los recursos del planeta. Pretender que la humanidad está condenada a vivir bajo la ley de la selva, es tomar a la gente por imbéciles. ¿Cómo debería ser una sociedad más humana, que ofrezca un porvenir digno para todos? Este es el debate que todos debemos promover. Sin tabúes. |
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